lunes, 1 de agosto de 2011

Los sacramentales.

Definición: Los sacramentales son cosas (v. gr.: medallas, agua bendita, etc) o acciones (v.gr.: la recitación del Yo pecador), de las cuales usa la Iglesia, a semejanza de los Sacramentos, para obtener con la eficacia de su impetración, saludables efectos principalmente espirituales.

Sólo a la Santa Sede Apostólica corresponde instituirlos, abolirlos, cambiarlos o también dar interpretación auténtica de ellos.

Diferencia entre Sacramentos y sacramentales. La diferencia es radical con respecto al Sacramento: este es de institución divina, aquel, de institución eclesiástica; el Sacramento no sólo significa la gracia, sino que la confiere, por virtud propia, ex opere operato, en el lenguaje de los teólogos; el sacramental sólo pide, por la plegaria de la Iglesia y por las disposiciones naturales de quienes lo ejecutan, que Dios conceda lo que se representa por el signo del sacramental y por la súplica que le acompaña: obtiene, de consiguiente, gracias actuales ex opere operantis.

Los diferentes sacramentales y su eficacia. La oración litúrgica con todas sus ceremonias, la señal de la Cruz, las bendiciones y consagraciones, los objetos bendecidos, como el agua, la sal, el pan, son sacramentales que ayudan a elevar, ennoblecer y santificar nuestra vida. Por ellos el hombre va sobrenaturalizando todas las cosas y acciones, refiriéndolas al Creador.

Los sacramentales alcanzan a Dios lo que significan: el perdón de las culpas leves, mayor facilidad en el obrar bien, prosperidad temporal, salud del cuerpo: ellos excitan en nosotros sentimientos de amor y de piedad hacia Dios.

Las bendiciones. La Iglesia, en su deseo de que todas las cosas que usamos estén purificadas y santificadas, bendice los lugares y objetos destinados al culto religioso, iglesias, cementerios, imágenes, campanas, rosarios, medallas, escapularios, vasos, ornamentos sagrados; bendice los objetos que sirven al hombre, como son las casas, edificios, comestibles, campos, sementeras, etc.; bendice las fábricas y sus productos; los establecimientos culturales y de beneficencia, como escuelas, asilos, etc.; ella bendice a los niños; si uno de estos pequeños está enfermo, se inclina, con piedad maternal, hacia la tierna criatura, y ruega a Dios la lleve hasta la plenitud de la vida, para que pueda prestarle fiel y agradable servicio; bendice a los viajeros, a los moribundos, etc.

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