viernes, 11 de enero de 2013

Martirologio Romano (1956).


SAN HIGINIO, Papa y Mártir
  1. En Roma, san Higinio, Papa y Mártir, que en la persecución de Antonino consumó gloriosamente el martirio.
  2. En Roma también el triunfo de san Melquíades, Papa y Mártir, que en la persecución de Maximiano padeció muchas penalidades, y restituída la paz a la Iglesia, descansó en el Señor. Su fiesta se celebra el 10 de Diciembre.
  3. En Fermo del Piceno, san Alejandro, Obispo y Mártir.
  4. En Amiéns de Francia, san Salvio, Obispo y Mártir.
  5. En África, san Salvio, Mártir, en cuya fiesta predicó san Agustín un sermón al pueblo de Cartago.
  6. En Alejandría, los santos Mártires Pedro, Severo y Leucio.
  7. En Brindis, san Leucio, Obispo y Confesor.
  8. En Judea, san Teodosio Cenobiarca, natural de Magariaso, aldea de Capadocia; el cual, habiendo padecido mucho por la fe católica, al fin descansó en paz en el monasterio que él había edificado sobre un monte solitario de la diócesis de Jerusalén.
  9. En la Tebaida, san Palemón, Abad, que fue maestro de san Pacomio.
  10. En Supentonia, al pie del monte Soractes, san Anastasio, Monje, y sus Compañeros, los cuales, llamados del cielo, pasaron felizmente al Señor.
  11. En Pavía, santa Honorata, Virgen.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

jueves, 10 de enero de 2013

La Sagrada Familia.

El próximo domingo 13 de enero celebraremos la Festividad de la Sagrada Familia. Quiere la Iglesia que, además de los días dedicados a festejar separadamente al Niño Jesús, a María Santísima y al Patriarca San José, se haga recuerdo de los tres juntos como formando la familia tipo, ejemplar y modelo de lo que debe ser, según Dios y el Evangelio, la familia cristiana de nuestro tiempos. En este concepto, se venera al Hijo de Dios como hijo de familia, a María como madre de familia, y a José como padre y jefe de familia; y se recuerda a los padres y a las madres y a los hijos atolondrados de hoy, su condición de tales y sus respectivos y mutuos deberes, y la obligación de todos juntos para con Dios. Esto ha tenido presente la Iglesia al renovar con la fiesta de la Sagrada Familia el hermoso ideal de la antigua familia cristiana, a la que anhela reconducir otra vez al mundo, hijo pródigo y prófugo de ella, que ha convertido al hogar en un hotel, si es rico, o en un figón, si es pobre.
En esa humilde casita de Nazarét, Jesús, María y José santificaron la vida familiar mediante el ejercicio de las virtudes domésticas. En ella practicaron la caridad, la mutua ayuda, el respeto y la obediencia; en ella, encontraron el gozo y la paz en el recogimiento y en la oración común.
Lastimoso es el estado en que hoy día se encuentra la familia cristiana, célula de las sociedades.
Muchas ruinas hay en ella, ruinas que tan sólo se repararán procurando imitar las virtudes que se practicaron en la familia integrada por José, María y Jesús.

miércoles, 9 de enero de 2013

Martirologio Romano (1956).


  1. En Antioquía, en el imperio de Diocleciano y Maximiano, el triunfo de los santos Julián, Mártir, y Basilisa, Virgen, esposa del mismo Julián. Ésta, habiendo guardado virginidad con su marido, acabó en paz sus días; Julián (después de abrasados en la hoguera gran multitud de Sacerdotes y Ministros de la Iglesia de Cristo, que, por lo atroz de la persecución, se habían allí refugiado), por sentencia del Presidente Marciano, fue atormentado con muchísimos suplicios y sentenciado a muerte. Padecieron también con él Antonio Presbítero, y Anastasio, a quien el mismo Julián había resucitado y hecho participante de la gracia de Cristo; el niño Celso, juntamente con su madre Marcionila, y siete hermanos, y otros muchísimos.
  2. En Esmirna, los santos Mártires Vidal, Revocato y Fortunato.
  3. En África, los santos Mártires Epicteto, Jocundo, Segundo, Vidal, Félix y otros siete.
  4. En la Mauritania Cesariense, santa Marciana, Virgen; la cual, echada a las fieras, consumó el martirio.
  5. En Sebaste de Armenia, san Pedro, Obispo, hijo de los santos Basilio y Enmelia, y hermano también de los santos Obispos Basilio Magno y Gregorio Niceno, y de santa Macrina, Virgen.
  6. En Ancona, san Marcelino, Obispo, que, según escribe san Gregorio Papa, por divina virtud libró de un incendio aquella ciudad.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.
También en este día:
SAN ADRIANO, Abad

martes, 8 de enero de 2013

San Apolinario de Hierápolis.


Obispo y Confesor
† hacia el año 175
SAN APOLINARIO DE HIERÁPOLIS, Obispo y Confesor
No son justos delante de Dios los que oyen la ley,
sino los que la practican.
(Romanos 2, 13)
San Apolinario fue una de las mayores lumbreras de la Iglesia en el siglo II. Los herejes encontraron en él un temible adversario y los fieles un ardiente defensor contra las acusaciones falsas de que se servían los idólatras para hacerlos odiosos ante los emperadores. En su Apología, recuerda a Marco Aurelio que a las oraciones de los cristianos de la duodécima legión debe su victoria sobre los cuados.
MEDITACIÓN
SOBRE LOS DEBERES
DEL CRISTIANO
I. Para ser cristiano es preciso creer todo lo que la fe nos enseña. ¡Cuán pocos cristianos hay en el mundo! Nunca se cometería pecado mortal si firmemente se creyese que hay un Dios, un infierno y un paraíso. Ejercita, a menudo, tu fe acerca de estas grandes verdades. Acuérdate de ellas sobre todo cuando el mundo te ofrezca sus placeres seductores y nunca sucumbirás a sus tentaciones.
II. Tus palabras deben ser fieles intérpretes de tu corazón y nada debe salir de tu boca que no sea digno de un cristiano. ¿Sostienes la causa de Jesucristo contra los ataques de los impíos y de los libertinos? ¿Al oírte hablar, no se te tomaría más bien por un discípulo de Epicuro, por un orgulloso, por un avaro, que por un discípulo de Jesucristo? Pesa todas tus palabras antes de pronunciarlas. Rendirás cuenta a Dios aun de la menor palabra inútil. Ninguna digas que sea indigna de un cristiano, imitador de Jesucristo.
III. ¿Tus acciones están de acuerdo con la santidad de tu fe? Ser cristiano es vivir como Jesucristo, obrar como Él, sufrir como Él. Vana es tu fe si las buenas obras no la acompañan. Sin embargo, vives como un pagano y un infiel. ¿Se diría que crees en el infierno, que esperas el paraíso, viendo la facilidad con que ofendes a Dios y el amor que tienes a la tierra? Recuerda el hermoso pensamiento de San Malaquías: En vano soy cristiano si no imito a Jesucristo.
La guarda de los Mandamientos.
Orad por los cismáticos.
ORACIÓN
Dios todopoderoso, haced, os suplicamos, que la augusta solemnidad del bienaventurado Apolinario, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.

lunes, 7 de enero de 2013

domingo, 6 de enero de 2013

Epifanía de Nuestro Señor.


EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR
Hallaron al Niño con María, su Madre,
y prosternándose lo adoraron;
y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes
de oro, incienso y mirra.
(Mateo 2, 11)
Unos magos de Oriente reciben aviso del nacimiento del Hijo de Dios por medio de la aparición de una estrella milagrosa. Dejan su reino y van a Jerusalén a buscar a ese Dios. Túrbase Herodes ante la noticia; disimula sin embargo su pavor, y ruega a los magos que regresen a Jerusalén después que hayan adorado al recién nacido, en Belén. Pero éstos, advertidos en sueños de que no vuelvan a Herodes, retornan a su país por otro camino.
MEDITACIÓN
SOBRE LOS PRESENTES
DE LOS MAGOS
I. Los Magos ofrendaron mirra a Nuestro Señor para honrar su humanidad. Jesús es Hombre, y lo es por amor nuestro, porque por amor nuestro tomó un cuerpo semejante al nuestro. Amémoslo, pues, y ofrendémosle nuestro cuerpo. Este cuerpo es vuestro, ¡oh Jesús mío!, disponed de él como os plazca, sano o enfermo, vivo o muerto. ¡Qué feliz sería si pudiese sufrir con Vos para reinar un día también con Vos! Me habéis rescatado todo entero a fin de poseerme todo entero (San Agustín).
II. Jesús es hombre, mas también es Rey. Por eso se le ofrenda oro. Es el dueño de nuestros bienes, Él nos los dio; debemos servirnos de ellos para honrarlo, para engalanar sus altares, para socorrer a los pobres. Ve a Jesús en sus pobres, con la fe de los Magos que, contemplando en el pesebre a un niño pobre y abandonado, lo reconocieron como a su Rey y a su Dios. Si eres pobre, ofrece a Jesús tu pobreza; esta ofrenda le será más agradable que todos los tesoros de la tierra.
III. Los Magos ofrecieron incienso a Jesús, y reconocieron así su Divinidad. El incienso que tú le debes presentar es la oración que eleva a tu alma hasta Dios. Humíllate ante este Soberano, ofrécele todas las potencias de tu alma, adóralo, témelo. Acuérdate sobre todo que los Magos volvieron por otro camino; cambia de vida a ejemplo suyo, y después de haberte dado a Jesucristo, no te des más al mundo. Por el cambio de ruta entendemos el cambio de vida (Eusebio).
La devoción.
Orad por los que os gobiernan.
ORACIÓN
Oh Dios que en este día hicisteis que los gentiles conocieran a vuestro Unigénito, dándoles una estrella por guía, haced que, conociéndoos ya por la fe, nos elevemos a la contemplación de vuestra gloria. Por J. C. N. S.
*

sábado, 5 de enero de 2013

San Telésforo.


Papa y Mártir
† martirizado hacia el año 138
SAN TELÉSFORO, Papa y Mártir
Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del reino
que os está preparado desde el principio del mundo.
(Mateo 25, 34)
San Telésforo, griego de nacimiento, sucedió al Papa Sixto I, y fue el octavo obispo de Roma. Tuvo el dolor de ver los estragos causados en la Iglesia por la persecución del emperador Adriano. Sabemos, por San Ireneo, que terminó gloriosamente su vida con el martirio, cerca del año 136; por espacio de diez años había ocupado la cátedra de San Pedro.
MEDITACIÓN
SOBRE LA GLORIA DEL PARAÍSO
I. En el cielo se posee a Dios y, poseyéndolo, gózase de todos los bienes. Jamás estamos contentos en este valle de lágrimas; lo estaremos en la mansión de los Bienaventurados. Privémonos, pues, de estos placeres tan fugaces, tan poco capaces de satisfacernos, a fin de que gocemos de las delicias del cielo. Placeres, honores, riquezas, ¡cuán despreciables aparecéis para quien considera el cielo! ¡Ah, Señor, yo puedo conseguir esta dicha, pero no puedo concebir su inmensidad!
II. En el cielo encontrarás todo lo que deseas y ya no volverás a hallar nada de lo que te disgusta. No más lágrimas, ni suspiros, ni dolores, ni tristezas. En esta vida no hay placer que no esté mezclado con amargura; allí habrá toda clase de bienes sin mezcla de mal alguno. ¡Es, pues, muy razonable que sufra algo para gozar de tantas delicias!
III. ¿Cuánto durará ese estado de gloria? Toda una eternidad; y los santos tendrán la seguridad de que su felicidad es eterna. ¡Oh eternidad bienaventurada! ¡Qué no harían los cristianos para poseerte si te comprendiesen! Todo lo que es eterno es grande, lo demás pequeño. Trabajemos para la eternidad y despreciaremos todos los bienes de esta vida. ¿Quién no sentirá que se desvanece su tristeza al pensar que, por un momento de prueba…, tendremos una eternidad de dicha? (San Gregorio).
El pensamiento del Paraíso.
Orad por los pecadores.
ORACIÓN
Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño, y cuidadlo con protección constante por medio de vuestro bienaventurado Mártir y Soberano Pontífice Telésforo, a quien constituiste pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S.

viernes, 4 de enero de 2013

San Gregorio.


Obispo y Confesor
† hacia el año 539
SAN GREGORIO, Obispo y Confesor
Yo os digo que de cualquier palabra ociosa
que hablaren los hombres
han de dar cuenta en el día del juicio.
(Mateo 12, 36)
San Gregorio, obispo de Langres, no se contentó a con librar posesos y curar enfermos mientras vivió; en el momento en que llevaban a enterrar sus despojos mortales, hizo que se rompiesen las cadenas de los prisioneros que se encontraban a su paso. Fue su vida una oración continua. En medio de la noche iba a la iglesia a orar a Dios, y, en llegando, abríanse las puertas por sí solas. Constituía su alimento un poco de pan de cebada y su bebida un poco de agua. ¡Qué fácil es dar cuenta a Dios de nuestros actos cuando hemos conformado nuestra vida con la que Él mismo vivió sobre la tierra! San Gregorio murió en el año 539.
MEDITACIÓN
SOBRE EL JUICIO PARTICULAR
I. Después de tu muerte darás cuenta de toda tu vida. Es lo que enseña el Evangelio. No lo dudas, puesto que eres cristiano. Pero, ¿comprendes bien lo que entraña esta verdad? Dios sabe todo lo que has hecho, lo que has dicho y lo que has pensado, aun lo más secreto: te pedirá cuenta sobre ello. ¡Ay! el momento de mi muerte, conoceré el estado en que ya debo permanecer eternamente. ¡Oh momento terrible! Pensemos en él, preparémonos para ese juicio.
II. Es Dios quien nos juzga; es tan clarividente que nada escapa a su conocimiento; tan justo, que castigará severamente todas nuestras faltas; tan poderoso, que nadie puede sustraerse del rigor de su justicia. Toma medidas. ¿Qué le responderás? ¿Cómo excusarás tus pecados? ¡Ah, Señor, olvidaos de los desórdenes de mi vida pasada, para no acordaros ya sino de vuestra infinita misericordia!
III. La sentencia que pronunciará este juez es inapelable; será ejecutada de inmediato. Ni las lágrimas, ni las dádivas, ni la privanza tienen poder ante Dios para hacer revocar este funesto decreto o para impedir su ejecución. Depende de mí únicamente el prepararme la sentencia tal como la deseo; es preciso que sea mi acusador y mi juez, y que me castigue a mí mismo. Debo mantenerme preparado a dar cuenta de mi vida en cualquier momento.¿Qué haré yo cuando Dios me juzgue? ¿Qué responderé cuando me interrogue? (Job).
El pensamiento del juicio.
Orad por los presos.
ORACIÓN
Os suplicamos, Dios todopoderoso, que esta solemnidad de San Gregorio, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación.
Por J. C. N. S.

jueves, 3 de enero de 2013

Santa Genoveva.


Virgen
n. 422 en Nanterre, Francia; † 500 en París, Francia
Protectora contra la fiebre; plagas; desastres.
SANTA GENOVEVA, Virgen
Estad apercibidos, porque a la hora que menos penséis
ha de venir el Hijo del hombre.
(Mateo 24, 44)
Santa Genoveva comenzó a servir al Señor a la edad de 7 años; consagrose por entero a Jesucristo haciendo voto de castidad, próxima a cumplir los 15. Cuando Atila estaba cerca de París con su ejército, esta santa aseguró que no entraría en la ciudad, e impidió que los habitantes la dejasen. Se cumplió su profecía. Obraba milagros; a menudo, no comía sino dos veces a la semana. Murió llena de méritos, hacia el año 500.
MEDITACIÓN
SOBRE LA MUERTE
I. Morirás; nada es más cierto, es el orden dispuesto por Dios: hasta ahora todos los hombres han obedecido a su decreto. ¿Lo crees? ¿Piensas en ello? ¿Comprendes el significado de estas palabras: yo moriré? Significan que dejarás a tus parientes, a tus amigos, a tus bienes; tu cuerpo será enterrado, tus ojos no verán más, tu lengua no hablará más. ¿Por qué, pues, apegarme tan fuertemente a estos bienes que debo abandonar? ¿Por qué mimar tanto a este cuerpo destinado a convertirse en pasto de gusanos? Yo moriré…: medita estas palabras.
II. Ignoro el tiempo y el lugar de mi muerte. No puedo prometerme ni siquiera un momento de vida. ¿Cuántos que ni siquiera piensan en la muerte morirán hoy? Si Dios me arrebatase en el estado en que estoy, ¿a qué sería reducido? ¿A dónde iría? ¿Quién me asegura que tendré, en lo porvenir, tiempo para hacer penitencia? ¡Ah! Puesto que no sé ni en qué tiempo ni en qué lugar la muerte me habrá de sorprender, es preciso que la espere en todo tiempo y en todo lugar.
III. ¿En qué estado moriré: en gracia de Dios o en pecado? No lo puedo saber. Ignoro si la muerte será para mi un tránsito de la tierra a la gloria del cielo o, en cambio, a los suplicios del infierno. ¿Podemos pensar en serio en esta verdad y no sobrecogemos de terror? Es menester que, en adelante, asegure mi salvación y que viva, este año y todos los días de mi vida, como si debiese morir cada día. Haz ahora lo que, en la hora de la muerte, quisieras haber hecho.
El pensamiento de la muerte.
Orad por los agonizantes.
ORACIÓN
Escuchadnos, oh Dios que sois nuestra salvación, a fin de que la fiesta de vuestra santa virgen Genoveva alegre nuestra alma y la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S.

miércoles, 2 de enero de 2013

Santísimo Nombre de Jesús.

Domingo entre la Circuncisión y Epifanía o, a falta de éste, el 2 de Enero.
(2ª clase - Ornamentos blancos)
*
La Iglesia, después de habernos manifestado la Encarnación del Hijo de Dios, nos revela todas las grandezas de su Santísimo Nombre.
A los niños judíos se les solía imponer el nombre al circuncidarlos. De ahí que la Iglesia traiga hoy el mismo Evangelio que el día de la Circuncisión. Jesús significa Salvador, porque "no se ha dado a los hombres ningún otro por el cual deban ser salvos" (Epístola).
Si queremos "alegrarnos de ver un día escritos nuestros nombres junto al nombre de Jesús en los cielos" (Poscomunión), traigámoslo a menudo en nuestros labios; una indulgencia parcial (300 días anteriormente) está concedida a los que invocan con reverencia los nombres de Jesús, María y José.
Indulgencia Plenaria con las condiciones habituales si cada día durante un mes se invocaren con reverencia (Sac. Pæn. Ap.)
Jesús es su Nombre, que es - dice San Bernardo - miel en la boca, música en el oido y melodía en el corazón.
*

martes, 1 de enero de 2013

Octava de Navidad.

Estación en Santa María del Transtévere
Día de 1ª clase - Blanco
*
La liturgia de hoy celebra tres fiestas reunidas.
La primera es la que designan los sacramentarios romanos con el título de Octava del Señor, de hecho, la misa es casi de octava, ya que toma muchos textos de las de Navidad. Una segunda misa se celebraba antiguamente en Santa María la Antigua, en el foro, cuya dedicación probablemente era hoy. Un vestigio de ella subsiste en las oraciones de la misa. Estas cantan la maternidad de María y son en extremo bellas. La tercera fiesta es la de la Circuncisión, cuya celebración se remonta al siglo VI. Ocho días después de su nacimiento se somete Cristo, como todos los judíos, a este rito impuesto por Dios a Abraham como sello de su fe, y recibe al mismo tiempo el nombre de Jesús.
*
CIRCUNCISION
DE NUESTRO SEÑOR
JESUCRISTO
CIRCUNCISIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Todo cuanto hacéis, de palabra o de obra,
hacedlo todo en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
(Colosenses 3, 17)
¡Cuán glorioso es el Nombre de Jesús; mas, cuán caro costó al Hijo de Dios! ¡Le fue menester derramar sangre para merecer este nombre de Salvador; y tú no quieres derramar, para salvarte, ni una lágrima! Es preciso imitar a Jesús en sus sufrimientos o perder la esperanza de acompañarlo en su gloria. Jesús, sed mi Salvador, y pues tanto amor habéis tenido por mí desde el comienzo de vuestra vida, inspiradme vuestro santo amor, a fin de que os ame, si no tanto cuanto merecéis, por lo menos tanto cuanto pueda.
MEDITACIÓN
SOBRE LA CIRCUNCISIÓN
I. Jesús comienza hoy lo que continuará hasta la muerte. Obedece a su Padre celestial, a María y a José. ¡Dios obedece a los hombres! Después de esto, ¿tendremos vanidad bastante como para no querer sometemos a los superiores que Dios nos ha dado? Es preciso obedecer a los que ocupan el lugar de Dios, o bien a nuestras pasiones y al demonio. Un Dios obedece a la ley, y nosotros, que no somos sino ceniza y polvo, ¿rehusaremos obedecer a Dios?
II. En ninguna parte se manifiesta más la humildad del Salvador que en esta obediencia. En el pesebre, se tomaría a Jesús por un hombre común; aquí, pasa por pecador. Jesús, que es la santidad misma, quiere abatirse hasta parecer pecador, para honrar a su Padre. Después de esto, ¿tengo derecho a quejarme de las humillaciones que recibo? He nacido en el pecado, he crecido en el pecado; sin embargo, no quiero ser llamado pecador y me irrito si se me desprecia.
III. La caridad de Jesús brilla en este misterio, toda vez que quiere, desde los primeros instantes de su vida, adoptar el nombre de Salvador y darnos su sangre y sus lágrimas como prenda de su amor. Esa sangre y esas lágrimas que derrama, son el lenguaje de su corazón: nos dice con ellas que quiere vivir, sufrir y morir por nosotros. Comencemos pues, este año, imitando su obediencia y su humildad. Amémoslo durante todo este año, hagamos todo en Nombre de Jesús. Dios mío, soy todo vuestro, durante este año y para el resto de mi vida.
La humildad.
Orad por la Iglesia.
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis constituido a vuestro Unigénito Salvador del género humano, y habéis ordenado que se le llamase Jesús, haced, por vuestra misericordia, que después de haber honrado su Santo Nombre en la tierra, tengamos la dicha de contemplarlo a Él mismo en el cielo. Por J. C. N. S.

lunes, 31 de diciembre de 2012

San Silvestre.


Papa
† hacia el año 335 en Roma
SAN SILVESTRE, Papa
He combatido con valor, he concluido la carrera, he guardado la fe.
Nada me resta sino aguardar la corona de justicia que me está reservada.
(2 Timoteo 4, 7-8)
San Silvestre I se había distinguido por su celo y su caridad durante la primera persecución. Subió a la cátedra de San Pedro en el año 314, menos de un año después del edicto de Milán, que concedía la paz a la Iglesia. Recibió de Constantino el palacio de Letrán y en él estableció su morada, así como la basílica principal de Roma. El mismo año envió delegados al Concilio de Arlés, donde fueron condenados los donatistas, y después, en el año 325, al Concilio general de Nicea, que anatematizó a Arrio. Murió San Silvestre en el año 335.
MEDITACIÓN
TRES REFLEXIONES
SOBRE EL AÑO TRANSCURRIDO
I. ¿Podría decir con verdad como San Pablo: He combatido con valor, he concluido la carrera, he guardado la fe? Hete aquí al término del año; repasa en tu espíritu todo el bien y todo el mal que has hecho durante este año, y mira si tus buenas acciones son más numerosas que las malas. ¿Cuántos días transcurrieron sin que hicieras nada para Dios? Sin embargo, este año te fue dado únicamente para servirlo, para hacer penitencia de tus pecados y merecer el cielo mediante la práctica de las buenas obras.
II. ¿Dónde están ahora los placeres y los honores de que gozaste durante este año? ¡Todo ha pasado, y no te queda sino el triste recuerdo de haber ofendido a Dios por bienes pasajeros y falaces! ¿No es verdad que, al contrario, experimentas una gran alegría por el bien que hiciste tratando de agradar a Dios? Ya no experimentas el esfuerzo que tus buenas obras te costaron y tienes la esperanza de ser recompensado por ellas. Tu vida pasará como este año, tus placeres pasarán tanto como tus trabajos, y el único consuelo que te quedará será haber servido al Señor. ¿Quién me devolverá este día, este año que perdí en la vanidad? (San Euquerio).
III. Acaso pasaste parte de este año en pecado mortal. Si durante esa época hubieras muerto, ¿dónde estarías ahora? Dios te ha dado tiempo para hacer penitencia; aprovéchalo mejor en lo porvenir ¡acaso no tengas más que este año de vida! Prepárate, pues, a morir, haz una buena confesión, y si quieres pasar santamente todos los días del año que va a comenzar piensa todos los días en la muerte y en la eternidad. Dios te ha ocultado tu último día, para que te prepares a él todos los días de tu vida (San Agustín).
El pensamiento de la muerte.
Orad por vuestros bienhechores.
ORACIÓN
Pastor eterno, considerad con benevolencia a vuestro rebaño, y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado Sumo Pontífice Silvestre, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S.

domingo, 30 de diciembre de 2012

DOMINGO INFRAOCTAVA DE NAVIDAD.


Pasada la primera impresión de Navidad, la Iglesia nos invita hoy a ver en el recién nacido a nuestro"hermano mayor" por quien y en quien Dios Padre nos ha adoptado misericordiosamente por hijos suyos. Este Niño Divino que yace en el pesebre, un día salvará al mundo y reconquistará para nosostros la herencia del  Cielo, que Adán nos había perdido. Pero hasta llegar a esa victoria definitiva, Jesús será perseguido y crucificado, en Sí mismo y en su Cuerpo místico, es decir en su Iglesia y sus miembros, o sea los bautizados; y en el mundo se formarán bandos, unos para defenderlo y otros para combatirlo. No extrañemos, por lo tanto, la confusión religiosa reinante.
*

sábado, 29 de diciembre de 2012

Santo Tomás Becket.


Obispo y Mártir
n. 21 de diciembre de 1118 en Londres, Inglaterra;
† asesinado el 29 de diciembre de 1170 en la Catedral de Cantorbery, Inglaterra
Patrono del clero.
SANTO TOMÁS BECKET, Obispo y Mártir
El que guarda los mandamientos mora en Dios, y Dios en él.
(1 Juan 3, 24)
Nacido en Londres en 1118, Santo Tomás Becket estudió en Oxford y en París. Llegó a ser canciller de Inglaterra bajo el reinado de Enrique II y después arzobispo de Cantorbery en 1162. Fue perseguido por el rey por haber defendido las inmunidades de la Iglesia y se retiró a Francia por espacio de siete años, alimentándose de legumbres, acostándose en el duro suelo y llevando siempre un cilicio. Intervino una reconciliación y Santo Tomás fue finalmente restablecido en su cargo; pero, cuatro semanas después de su vuelta a Inglaterra, fue asesinado al pie del altar, en 1170. Enrique II protestó no haber ordenado este crimen y fue descalzo a su tumba al año siguiente.
MEDITACIÓN
SOBRE EL AMOR DE DIOS
I. Meditemos en estos tres últimos días del año, acerca de nuestros deberes para con Dios, para con el prójimo y para con nosotros mismos. Has sido creado para amar a Dios sobre todas las cosas; éste es tu único quehacer, todo lo demás nada es. Dime, por favor, ¿qué has hecho durante este año? Examina tus acciones, tus pensamientos y tus palabras. De tantos días pasados, de tantas horas transcurridas, ¿cuántos has consagrado al servicio de Dios? ¡Oh gran Dios! ¡Vos queréis hacerme dichoso eternamente, y yo rehúso serviros durante los pocos momentos que me quedan de vida!
II. ¿Qué has hecho contra Dios? ¿Cuántas veces has desobedecido a sus mandamientos y rechazado sus inspiraciones? ¿Cuántas veces has abusado de sus gracias y profanado sus sacramentos? Interroga a tu conciencia, y di con David: “Contra Vos solo, Dios mío, he pecado”. He guardado las apariencias, he querido contentar a los hombres con una devoción de puro alarde, pero no he podido con ello contentar a Dios que ve hasta el fondo de mi alma. He pecado contra Vos solo y he hecho el mal en vuestra presencia (El Salmista).
III. ¡Cuántas cosas pudiste hacer por Dios y no hiciste! Y sin embargo, ¿pudo acaso Dios hacer por ti más de lo que hizo? Pongamos, pues, manos a la obra, demos al Señor el resto de nuestra vida. Bastante hemos trabajado para nuestro cuerpo y para la tierra, hagamos algo para nuestra alma y para el cielo. Hemos dado un año a nuestro cuerpo, demos algunos días a nuestra alma; vivamos un poco para Dios, después haber vivido tanto para el siglo (San Pedro Crisólogo).
El amor de Dios.
Orad por el Papa.
ORACIÓN
Dios, que habéis visto caer al glorioso pontífice Tomás bajo la espada de los impíos por la causa de vuestra Iglesia, haced, os lo conjuramos, que todos los que imploran su auxilio obtengan el efecto saludable de sus ruegos. Por J. C. N. S.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Los Santos Inocentes.


Mártires
Patronos de bebés; coros de niños; niños abandonados.
LOS SANTOS INOCENTES, Mártires
Herodes mandó matar a todos los niños que había en Belén
y en toda su comarca, de dos años abajo.
(Mateo 2, 16)
Había Jesús nacido en Belén y los magos vinieron de Oriente a la corte de Herodes para averiguar dónde acababa de nacer “el rey de los judíos”. Turbose Herodes y, habiendo convocado a los príncipes de los sacerdotes, les preguntó donde debía nacer el Cristo. Llamó después a los magos en secreto y les dijo: “Id, informaos con cuidado acerca de este niño, y cuando lo hayáis encontrado, hacédmelo saber, para que yo también vaya a adorarlo”. Pero los magos, advertidos por el Cielo, no volvieron. Se enfureció Herodes e hizo degollar a todos los niños de Belén y sus alrededores, hasta la edad de dos años. Este bautismo de sangre envió muchos ángeles al cielo.
MEDITACIÓN
SOBRE LA FIESTA
DE LOS SANTOS INOCENTES
I. Estos niños vertieron su sangre por Jesucristo antes de conocerlo. Hace ya tantos años que tú conoces a Dios y los beneficios con que te ha colmado, y ¿cómo lo has servido? Dale la flor de tu vida, conságrale a su servicio tus mejores años, como los santos inocentes. ¡Dichosos niños, no pueden aún pronunciar el nombre de Cristo, y ya merecen morir por Él! (San Eusebio).
II. No es hablando, sino sufriendo y muriendo, como estas primicias de los mártires, estas flores de la naciente Iglesia confesaron la fe de Jesucristo. A menudo Dios pide que tú lo confieses callándote y sufriendo. Te calumnian, te persiguen: sufre, cállate. ¡Ah! ¡cuán elocuente testimonio de tu fidelidad es esta paciencia muda! En vano dices que eres totalmente de Dios: corresponde que lo digan tus acciones; trabaja por Dios, sufre por amor suyo.
III. Debes ser inocente como estos niños si quieres entrar en el cielo: Si perdiste la inocencia bautismal, es preciso que laves tu alma en las amargas aguas de la penitencia. Ojos míos, derramad vuestras lágrimas para extinguir el fuego del infierno y aun del purgatorio, y para lavar mis pecados; porque nada que esté sucio entrará en el reino de los cielos. ¡Dichoso si a semejanza de estas santas almas, podemos obtener la corona del martirio! Esta edad, todavía no apta para la lucha, está ya madura para la victoria.
La pureza.
Orad por los niños de China.
ORACIÓN
Oh Dios, cuyos inocentes mártires publican hoy la gloria no con sus palabras sino con su sangre, haced morir en nosotros los vicios todos, a fin de que la santidad de nuestra vida venidera proclame la fe que confiesan nuestros labios.
Por J. C. N. S.

jueves, 27 de diciembre de 2012

San Juan.


Apóstol y Evangelista
† hacia el año 101 en Éfeso
Patrono de escritores; autores; editores; libreros; encuadernadores; impresores; compositores tipográficos; papeleros; litógrafos; pintores; amistad; teólogos. Protector contra las quemaduras y los venenos.
SAN JUAN, Apóstol y Evangelista
Pedro vio venir detrás al discípulo amado de Jesús,
aquél que en la Cena se reclinara sobre su pecho.
(Juan 21, 20)
San Juan era todavía joven cuando siguió a Jesús. Fue su discípulo predilecto a causa de su inocencia; asistió a su transfiguración, se recostó en su pecho en la última Cena, subió con Él al Huerto de los Olivos, y recibió a María como Madre, ayudó a sepultar al Salvador y acudió el primero con Magdalena a su tumba el día de su resurrección. Después de la Ascensión, fue a predicar el Evangelio al Asia Menor y se estableció en Éfeso con la Santísima Virgen. Conducido a Roma en el año 95, bajo Domiciano, y arrojado a una caldera de aceite hirviendo, salió de ella sano y salvo y fue desterrado a la isla de Patmos, donde compuso el Apocalipsis. De vuelta a Éfeso, escribió contra los gnósticos su Evangelio que, con sus tres Epístolas, es el inflamado código de la caridad. Sobrevivió a todos los otros Apóstoles.
MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE SAN JUAN
I. He aquí al amigo íntimo de Jesús, aquél que descansó sobre su pecho en la última Cena, y a quien el divino Salvador hizo partícipe de sus más grandes secretos. La primera condición de una verdadera amistad es no tener secretos para el amigo. ¿Está abierto tu corazón para Jesús? ¿No tomas ninguna resolución sin haberlo consultado? En todo tiempo puedes penetrar en su corazón por la adorable llaga de su costado; ¡y Él no puede hacerlo en el tuyo, lleno como está totalmente de las creaturas! Os amo, oh Dios mío, y deseo amaros siempre más (San Agustín).
II. La segunda cualidad de la amistad es compartir con el amigo lo que se posee. Ahora bien, Jesús durante su vida diose todo entero a San Juan y, al morir, le dio a su madre. “Hijo mío, dijo, he aquí a tu Madre”. San Juan se había dado por entero a Jesús, había abandonado todo para seguirlo. Date del mismo modo todo entero a Jesús, si quieres ser su amigo. ¿A quién destinas tu corazón? El mundo es indigno de poseerlo. ¿Qué has dado a Jesús en retribución de su ternura? ¿Le has consagrado tu cuerpo, tu voluntad, tu inteligencia, en una palabra todo lo que eres y todo lo que posees?
III. En fin, la tercera cualidad de la amistad es la semejanza: el amor hace semejantes a los amigos, si ya no lo son. Fue también este amor el que hizo a San Juan semejante a Jesús, lo hizo también hijo espiritual de María. Jesús te amará, si te asemejas a Él. Para lograrlo, es menester, no que te recuestes visiblemente sobre el corazón de Jesús, sino que Jesús venga a tu corazón, y que no tengas tú otra voluntad que la suya. Tener los mismos gustos y las mismas repugnancias; he ahí la verdadera amistad (San Jerónimo).
El amor de Dios.
Orad por el aumento de la caridad.
ORACIÓN
Dignaos, oh Dios de bondad, derramar sobre vuestra Iglesia los rayos de vuestra luz celestial, a fin de que iluminada con las enseñanzas de San Juan, vuestro Apóstol y Evangelista, alcance las recompensas eternas. Por J. C. N. S.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

San Esteban.


Protomártir
† lapidado hacia el año 33
Patrono de diáconos. Protector contra los dolores de cabeza.
SAN ESTEBAN, Protomártir
Esteban, lleno de gracia y de fortaleza,
obraba grandes prodigios y milagros entre el pueblo.
(Hechos de los Apóstoles 6, 8)
San Esteban, primer diácono elegido por los Apóstoles para la distribución de las limosnas entre los fieles, fue también el primer mártir de Jesucristo: ¡qué gloria! Reprochó vivamente a los judíos el que hubieran echado mano a traición y dado muerte al Justo, al Mesías prometido, y lo confesó magníficamente ante Caifás y el gran Consejo. Hasta vio que los cielos se abrían y a Jesús a la diestra del Padre. Llenos de furor, los judíos lo arrastraron fuera y lo lapidaron mientras Esteban, de rodillas, pedía a Dios que los perdonase. ¡Saulo, el futuro gran San Pablo, tenía sus vestiduras!
MEDITACIÓN
SOBRE LA MUERTE
DE SAN ESTEBAN
I. San Esteban se declara abiertamente discípulo de Jesucristo. No teme la muerte porque está lleno de gracia y de fortaleza; y esta gracia y esta fortaleza le vienen de su fe. La vista del cielo, que se abrió ante sus ojos, lo hace insensible a los tormentos. Si tuviese yo un poco de fe, si de tiempo en tiempo considerase la corona que Dios me prepara en el cielo, ¿qué temería aquí en la tierra? ¿qué amaría fuera de Vos, oh mi dulce Jesús?
II. Soporta valerosamente la muerte y, al morir, ruega por los que lo apedrean. Sufre tú por Jesús las persecuciones y la muerte, si es necesario. Nada podrías hacer por Él de lo cual no te haya dado ejemplo; pero sufre orando por los que te persiguen. ¿Sabes por qué San Esteban perdona tan fácilmente a sus enemigos? Porque la crueldad de ellos prepara su triunfo. ¿Cómo quieres que se irrite contra aquellos que le abren la puerta del cielo? (San Eusebio).
III. Los Hechos de los Apóstoles dicen, al referir la muerte de este santo, que se durmió en el Señor. Su muerte fue, pues, semejante a un dulce sueño: fue, en efecto, el término de todos sus trabajos y el comienzo de su reposo. Señor, concededme la gracia de morir con la muerte de los santos, con esta muerte tan preciosa ante vuestros ojos. Alma mía, vivamos, suframos, trabajemos, como los santos, y moriremos con la muerte de los santos. ¡Que muera yo con la muerte de los justos!
La caridad.
Orad por vuestros enemigos.
ORACIÓN
Señor, concedednos la gracia de imitar a aquellos a quienes honramos, a fin de que aprendamos a amar a nuestros enemigos, pues celebramos el nacimiento al cielo del que oró a Jesucristo Nuestro Señor por sus mismos verdugos.
Por J. C. N. S.