domingo, 22 de febrero de 2015

I Domingo de Cuaresma

En este domingo, primer día de Cuaresma, la estación tiene lugar en San Juan de Letrán, basílica dedicada al Salvador.
La escena de la tentación, que abre la vida pública de Jesús, proclama, de manera sorprendente, la transformación profunda que con su redención se va a introducir en el mundo. Allí donde sucumbió Adán, Cristo nuevo jefe de la humanidad, triunfa del poder de los demonios. En el momento de la pasión se arrojará fuera al príncipe de este mundo. Anticipadamente, pues, nos anuncia el evangelio de la tentación la victoria de Cristo. Con la colocación de este evangelio al principio de Cuaresma proclama la Iglesia que esta victoria debe ser también la nuestra. En nosotros y en nuestro derredor se prolongan la tentación, el combate y la victoria de Cristo; nuestro esfuerzo es el suyo, nuestras fuerzas las suyas, nuestro tiunfo en Pascua, será asimismo el suyo. Emprendamos, pues, confiadamente el combate, cuyo programa nos traza San Pablo en la Epístola de la Misa. Es una nueva consideración de toda nuestra vida cristiana. Animémonos con el pensamiento de que su progreso en nosotros será la continuación del triunfo de Cristo. La liturgia de Cuaresma es una liturgia de confianza. El salmo 90, salmo de la confianza, proporciona el tracto y todos los cantos de la misa de hoy, como igualmente los versos del oficio hasta el tiempo de Pasión. Los días de Cuaresma son días de salvación, tiempo propicio entre todos para enmendar nuestra vida. La Iglesia insiste sobre ello a fin de que en Pascua podemos celebrar el misterio de la pasión y resurrección del Señor con el alma y cuerpo purificado.

La Cuaresma, tiempo de adelantamiento espiritual.- "Hermanos, os exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Pues Él mismo dice: Al tiempo oportuno te oí, y en el día de la salvación te di auxilio. Llegado es ahora el tiempo favorable, llegado es ahora el día de la salvación". (II Cor., 6, 2). Nos impulsan a ello La Santa Iglesia, en la Epístola de la Misa, nos recuerda hoy estas palabras del Apóstol San Pablo, a los Corintios, a manera de aviso y exhortación elocuente para el primer domingo de Cuaresma. Con solícito tacto: En estos tiempos, que la humanidad se aparta cada vez más de las sagradas máximas del Evangelio, cuando el espíritu utilitario, cortando las alas de todo ideal, destruye las nobles aspiraciones que elevan y dignifican la vida, tórnase cada día más delicada y espinosa la misión maternal de la Iglesia. Cariñosa y solícita, ha de revestirse, ahora más que nunca, de la caridad infinita de Cristo, para guiar y conducir las almas por el camino de la salvación. "No quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha que aún humea". (Is. 42, 3). Si bien atenuando el rigor de penitencias exteriores. En esa dulce misericordia del divino Redentor se ha inspirado la Iglesia para atenuar, en el decurso de los siglos, el primitivo rigor de los preceptos de penitencia cristiana, a la que está principalmente consagrado el tiempo cuaresmal. No obstante, con maternal prudencia, nos recuerda el espíritu de mortificación que debe animarnos en este tiempo, exhortándonos a no recibir en vano la gracia de Dios, antes bien, a prepararnos para celebrar debidamente la gran fiesta de Pascua, resucitando con Cristo a una vida nueva, verdaderamente cristiana. ¿Medios? La práctica de la virtud y la mortificación, especialmente del ayuno y de la abstinencia, tan atenuados ya; la oración y recepción de los Santos Sacramentos, la limosna y toda clase de buenas obras.
La Iglesia ha ordenado la celebración de este primer domingo de Cuaresma, uno de los más solemnes del año litúrgico, en la Basílica patriarcal de San Juan de Letrán, por ser ella la Madre y Maestra de todas las Iglesias de la Cristiandad, en la que los penitentes públicos eran reconciliados el Jueves Santo, y los catecúmenos recibían el Santo Bautismo la noche santísima de Pascua. Ciertamente era la Iglesia más indicada para celebrar en ella la Estación, ya que en la misma tantas veces fue promulgado el ayuno cuadragesimal por los grandes Pontífices San León y San Gregorio del Magno. El Introitode la Misa, así como todos los cantos de ella, están tomados del salmo noventa. Este salmo canta las gracias de protección y libertad que, en toda suerte de necesidades, hallan las almas fieles que se arrojan confiadamente en Dios. Por lo mismo, era el más propio para reanimar nuestra confianza en Dios en el auxilio divino, tan necesario en la Cuaresma para poder vencer los enemigos de Dios y de nuestra alma. El Señor nos promete en el Introito que la esperanza puesta en El, no será vana en manera alguna. En la Colecta la Iglesia implora para todos sus hijos el favor divino, suplicando que los ayunos y penitencias, no solamente los purifiqué, sino que les alcance poderosísimo socorro mediante el cual se multipliquen sus buenas obras. La Epístola es una persuasiva y poderosa exhortación del gran Apóstol para que nos aprovechemos de este santo tiempo que Cuaresma, procurando con buenas obras nuestra eterna salvación. Estos son los días que Dios nos concede para enmendar nuestros vicios y ejercitar todas las virtudes. A esta misma práctica de la penitencia, y para darnos ejemplos de qué manera habíamos de triunfar de nuestros espirituales enemigos, nos propone la liturgia en el Evangelio el ejemplo de Jesucristo ayunando rigurosísimamente 40 días y otras tantas noches, orando y venciendo con la palabra de Dios al enemigo que más se esfuerza para conseguir nuestra externa ruina. Como las fuerzas humanas no son suficientes por sí solas para obtener la purificación del alma, ni para restaurar el vigor perdido, por lo mismo suplicamos en el Poscomunión que esto lo obre en nosotros la gracia mediante la Eucaristía, verdadero alimento y salud de nuestras almas.
 

sábado, 21 de febrero de 2015

Los Domingos de Cuaresma.

Incluye seis domingos: I, II, III, IV y V de Cuaresma, y el Domingo de Ramos, pórtico de la Semana Santa, del que por eso no vamos a hablar[30]. Por su importancia litúrgica "tienen precedencia sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades"[31]. Igualmente,"el miércoles de Ceniza y las ferias de Semana Santa, desde el lunes hasta el jueves, inclusive, tienen preferencia sobre cualquier otra celebración", así como "todas las ferias de Cuaresma tienen preferencia sobre las memorias obligatorias"[32]. Todas las ferias de Cuaresma tienen misa propia, lo que indica el esmero con que la Iglesia ha tratado este tiempo litúrgico.
El Domingo I de Cuaresma, llamado también en los antiguos calendarios Invocabit por su introito y Domingo de las Tentaciones por su evangelio, en la Edad Media recibía el título de Domingo de los Hachones, por los que los fieles portaban este día en la liturgia como símbolo público de arrepentimiento de los excesos carnavalescos. Los griegos lo denominan Domingo de los Santos Ayunos, para indicar la nota fundamental de este tiempo litúrgico, y también Fiesta de la Ortodoxia, en conmemoración del restablecimiento de las santas imágenes tras las luchas iconoclastas del siglo IX. Es considerado caput quadragesimae -cabeza de la cuaresma- por ser"el comienzo del venerable sacramento de la observacia cuaresmal", pues aunque antes viene prologado por el Miércoles de Ceniza y las tres ferias siguientes éstos son añadido posterior para completar, como dijimos antes, la cuarentena de ayuno, y, además, el cutado miércoles, considerado caput jejunii -cabeza del ayuno-, no es de precepto.
A esta jornada le corresponde en Roma estación en la Basílica Patriarcal de San Juan de Letrán, Madre y Cabeza de todas las iglesias del mundo, desde la época del Papa San Sixto III (432-40), índice de la importancia que se le concede en la liturgia. A esto se añade que este templo es el santuario del Santísimo Salvador -que se inmola en la Pascua- y de los santos juanes: el Bautista -profeta de la soledad y el ascetismo- y el Evangelista -el evangelista de la Pasión de Cristo-. En él eran también reconciliados los pecadores públicos el Jueves Santo, y bautizados, en su Baptisterio, los catecúmenos la noche de Pascua.
El II Domingo de Cuaresma es denominado Reminiscere por su introito y Domingo de la Transfiguración por su evangelio. Originariamente fue domingo vacante, libre de estación, pues seguía a las IV témporas, que habían dejado extenuado a los fieles. Después del siglo IX se le asigna estación en Roma: Santa Maria in Domnica, antigua diaconía habitada por San Ciriaco donde San Lorenzo distribuía las limosnas de la Iglesia, en el Monte Celio, en cuya subida imitamos a Cristo ascendiendo a Jerusalén.
Al Domingo III de Cuaresma se le llama Oculi por su introito. En la primitiva Iglesia se denominaba Domnigo de los Escrutinios, por ser ésta la primera de las siete sesiones en la que en Roma se procedía al examen de los catecúmenos a bautizar la noche pascual. La estación era en la jubilar Basílica de San Lorenzo Extramuros, en la que se venera el recuerdo del más célebre mártir de Roma, con lo que se recordaba a los neocristianos los sacrificios que exige la fe cristiana. En la Iglesia griega se procede a la adoración de la Cruz al empezar la semanamesomestime, es decir, centro de los ayunos.
El Domingo IV de Cuaresma, denominado acertadamente Laetare -"alegraos"- por el introito,supone, por coincidir en mitad de la Cuaresma, un alto gozoso en el camino ante el horizonte glorioso que espera, por lo que se puede usar de la música instrumental, del exorno floral del altar y de ornamentos de color rosado, que es como un morado aliviado por la alegría[33].
El título de Domingo de la Rosa de Oro le viene del rito característico papal de origen medieval -hacia el siglo X- de este día de bendecir una rosa áurea como símbolo de realización absoluta[34]y anuncio poético de la Pascua florida[35], que el Romano Pontífice obsequia a algún destacado personaje o institución del orbe católico[36]. Cuando éste residía en el Patriarchio de Letrán, se desarrollaba allí la ceremonia, tras la cual la llevaba procesionalmente a la iglesia estacional, la Basílica de Santa Cruz en Jerusalén. El rito consiste en bendecirla, ungirla con el santo crisma y espolvorearla con sustancias aromáticas. Algunos creen que procede esta ceremonia singular de una costumbre de los fieles romanos de ofrecer rosas a la cruz como signo de veneración en primavera[37].  
El Domingo V de Cuaresma,  denominado Júdica por su introito, también se conoce comoDomingo de Pasión, porque desde este día la Iglesia empieza a ocuparse especialmente del sacrificio del Redentor como último tramo de la preparación pascual; inauguraba lo que en la liturgia romana preconciliar se denominaba Tiempo de Pasión. El título de Domingo de la Neomenía le viene de caer siempre después de la luna nueva que sirve para fijar la fiesta de la Pascua. Para los griegos es el Domingo V de los Santos Ayunos. La iglesia estacional es San Pedro del Vaticano, el más significativo santuario romano para celebración de tanta importancia.

 
[30].N. U. A. L. C., nº 30.
[31].N. U. A. L. C., nº 5; Carta circular sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales 16-I-1988, nº 11.
[32].N. U. A. L. C., nº 16 y 14; Carta cit., nº 11.
[33].C. O., nº 252; Carta cit., nº 25.
[34].Es significativo este texto del Papa Inocencio III (1198-1216): "El día de hoy todo el oficio está lleno de alegría, todo está cargado de felicidad [...], así se ve también claramente por las propiedades de esta flor, que ofrecemos a vuestra vista: amor en el color, agrado en el perfume y hartura en el gusto. Y es así que más que otras flores, la rosa alegra por su color, refresca por su perfume, fortalece por el gusto" (Migne, P. L. CCXVII, 393).
[35].P. Guéranguer: El Año Litúrgico, Aldecoa, Burgos 1956, t.II, pp. 341 ss.; J. Pascher: El Año Litúrgico, B.A.C., Madrid 1965, pp. 94 s.
[36].Se documenta por primera vez su envío a extranjeros en el 1096 en que el Papa Beato Urbano II di Lagery la envía a Folco de Anjou, por sus grandes méritos en la I Cruzada. Pascher, cit., p. 94.
[37].Pascher, cit., p. 94.

viernes, 20 de febrero de 2015

Martirologio Romano 1956.

20 de Febrero / Die 20 Februarii. Decimo Kalendas Martii. 

En Tiro de Fenicia, la conmemoración de los santos Mártires, cuyo número sólo es conocido de Dios. Todos ellos, imperando Diocleciano, fueron muertos por Veturio, general del Ejército, a poder de multiplicados y sucesivos tormentos: porque primero les desgarraron con azotes todo el cuerpo, después los echaron a varias clases de fieras; pero saliendo, por divina virtud, completamente ilesos, finalmente, en el bárbaro suplicio del fuego y del cuchillo consumaron el martirio. Animaban a la victoria a esta gloriosa multitud los Obispos Tiranión, Silvano, Peleo y Nilo, y el Presbítero Zenobio, los cuales, con feliz combate, en compañía de los demás, alcanzaron la palma del martirio.
Tyri, in Phoenicia, commemoratio beatorum Martyrum, quorum numerum solius scientia Dei  colligit. Hi omnes, sub Diocletiano Imperatore, a Veturio, militum magistro, multis tormentorum generibus, sibi invicem succedentibus,  occisi sunt; nam, primo quidem flagris toto corpore dilaniati, inde diversis bestiarum generibus traditi, sed ab illis divina virtute nil laesi, post, addita feritate  ignis ac ferri, martyrium consummarunt. Eorum vero gloriosam multitudinem ad victoriam incitabant Episcopi Tyrannio, Silvanus, Peleus et Nilus, ac Presbyter Zenobius, qui, felici agone, una cum illis, martyrii palmam adepti sunt.

En Constantinopla, san Eleuterio, Obispo y Mártir.
Constantinopoli sancti Eleutherii, Episcopi et Martyris.

En Persia, el triunfo de san Sadot, Obispo, y otros ciento veintiocho; los cuales, en tiempo de Sapor, Rey de Persia, negándose a adorar al Sol, se granjearon, con muerte cruel, ilustres coronas.
In Perside natalis sancti Sadot, Episcopi, et aliorum centum viginti octo; qui, sub Rege Persarum Sapore, cum Solem adorare renuissent, crudeli nece praeclaras sibi coronas compararunt.

En Chipre, los santos Mártires Potamio y Nemesio.
In Cypro sanctorum Martyrum Potamii et Nemesii.

En Catania de Sicilia, san León, Obispo, que resplandeció en virtudes y milagros.
Catanae, in Sicilia, sancti Leonis Episcopi, qui virtutibus atque miraculis coruscavit.

En el mismo día, san Euquerio, Obispo de Orleáns, que, tanto más resplandeció por sus milagros cuanto con más calumnias le acusaban sus émulos.
Eodem die sancti Eucherii, Aurelianensis Episcopi, qui eo magis miraculis claruit, quo pluribus invidorum  calumniis fuit oppressus.

En Tournay de las Galias, san Eleuterio, Obispo y Confesor.
Tornaci, in Galliis, sancti Eleutherii, Episcopi et Confessoris.


Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

jueves, 19 de febrero de 2015

Martirologio Romano 1956.

19 de Febrero / Die 19 Februarii.  Undecimo Kalendas  Martii. 

En Roma, el triunfo de san Gabino, Presbítero y Mártir, que fue hermano del Papa san Cayo, el cual, aherrojado largo tiempo en la cárcel por Diocleciano, con una preciosa muerte se granjeó los gozos celestiales.
Romae natalis sancti Gabini, Presbyteri et Martyris, qui fuit frater beati Caji Papae, atque, a Diocletiano diu in custodia vinculis afflictus, pretiosa morte sibi caeli gaudia comparavit.

En África, los santos Mártires Publio, Julián, Marcelo y otros.
In Africa sanctorum Martyrum Publii, Juliani, Marcelli et aliorum.

En Palestina, la conmemoración de los santos Monjes y otros Mártires que, en odio a la fe cristiana, fueron cruelísimamente muertos por los Sarracenos que acaudillaba Almondir.
In Palaestina commemoratio sanctorum Monachorum, et aliorum Martyrum, qui a Saracenis, sub
Duce Alamundaro, ob Christi fidem, saevissime caesi sunt.

En Nápoles de Campania, san Quod-vult-Deus, Obispo de Cartago, el cual, junto con su Clero, puesto por el Rey Arriano Genserico en unas naves rotas, sin remos ni velas, llegó, contra toda esperanza, a Nápoles, y, allí desterrado, murióConfesor.
Neapoli, in Campania, sancti Quod-vult-Deus, Carthaginensis Episcopi, qui, una cum Clero, a Rege Ariano Genserico in fractas et absque remigiis ac velis naves impositus, praeter spem Neapolim appulit, ibique, in exsilio positus, Confessoroccubuit.

En Jerusalén, san Zambdas, Obispo.
Hierosolymis sancti Zambdae Episcopi.

En Soles de Chipre, san Auxibio, Obispo.
Solis, in Cypro, sancti Auxibii Episcopi.

En Benevento, san Barbato, Obispo, que, célebre en santidad, convirtió a los Longobardos y a su Caudillo a la fe de Cristo.
Apud Beneventum sancti Barbati Episcopi, qui, sanctitate celebris, Longobardos et eorum Ducem convertit ad Christum.

En Milán, san Mansueto, Obispo y Confesor.
Mediolani sancti Mansueti, Episcopi et Confessoris.


Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Miércoles de Ceniza.

ESTACIÓN EN SANTA SABINA - ORNAMENTOS MORADOS
A imitación de los Ninivitas, los cuales hicieron penitencia bajo la ceniza y el cilicio, la Iglesia, para domar nuestro orgullo y recordarnos la sentencia de muerte que sobre nosotros recae en pena del pecado1, pone hoy ceniza sobre nuestras cabezas, diciendo: «Acuérdate, hombre, de que eres polvo y al polvo has de volver». Tenemos ahí el vestigio de una antigua ceremonia. Los cristianos que habían cometido algún pecado grave y público debían también someterse a pública penitencia, y para eso, el Miércoles de Ceniza, el Pontífice bendecía los cilicios que los penitentes iban a llevar puestos durante toda la Santa Cuarentena, y les imponía la ceniza sacada de las palmas que habían servido el año anterior para la procesión de los Ramos. Luego, mientras los fieles rezaban los Salmos penitenciales, se «expulsaba a los penitentes del lugar santo, por causa de sus pecados, como había sido arrojado Adán del Paraíso por su desobediencia» (Pontifical). Los penitentes no dejaban sus vestidos de penitencia, ni entraban en la iglesia hasta el Jueves Santo, después de haber sido reconciliados por los trabajos de la penitencia cuaresmal y por la confesión y absolución sacramentales.
MIÉRCOLES DE CENIZA

El Papa Urbano VI, en el Concilio de Benevento (1091) mandó que la ceniza fuese impuesta también a los simples fieles porque «Dios perdona los pecados a los que de ellos se duelen» (Introito). «Es rico en misericordias para con los que a Él se vuelven de todo corazón por el ayuno, las lágrimas y gemidos» (Epístola). Y no hemos de desgarrar nuestros vestidos en señal de dolor, cual lo hacían los Fariseos, sino nuestros corazones (Epístola).
«Saquemos de la Eucaristía el auxilio de que hemos menester» (Poscomunión), a fin de que, «celebrando hoy la apertura solemne del ayuno sagrado» (Secreta), «terminemos la carrera con una devoción que nada sea capaz de turbar» (Or.).
Fuente: Misal Diario - Dom. Gaspar Lefebvre, O.S.B.
1. La ceniza es símbolo de penitencia, y bendita por la Iglesia, se trueca en un sacramental que nos mueve a desarrollar en nosotros el espíritu de humildad y de sacrificio.

martes, 17 de febrero de 2015

15 CONSEJOS DE ORO PARA LOS ACÓLITOS.

1) Considerar UN GRAN HONOR el hecho de ser acólito. Esforzarse por honrar este cargo y ser fiel a esta gracia.
2) HACER BIEN CADA MOVIMIENTO y con EXACTITUD. Por ejemplo: preparar el altar,
ayudar la Misa, encender el turíbulo, las entradas y salidas de las ceremonias. Dar lo
mejor de sí.
3) PIEDAD. Gran amor a JESÚS EUCARISTÍA. Hacer una visita al Ssmo. cada vez que se vaya a la Iglesia. Acción de Gracias después de la Comunión. Rosario diario a Nuestra Señora.
4) ESTADO DE GRACIA Permanecer siempre en la amistad de Dios. Si se cae en pecado confesarse cuanto antes. Huir de las ocasiones de pecado (TV, malas compañías, malos ambientes, etc.).
5) CONOCERSE Y CORREGIRSE UNO MISMO. Tenemos defectos y debilidades. Aceptar las correcciones con humildad. Pedir la Gracia de Dios.
6) SERIEDAD Y RESPONSABILIDAD en el cumplimiento del deber. Tomar con seriedad las órdenes, los avisos, las ceremonias, los deberes propios del acólito.
7) NO MIRAR hacia los fieles o para cualquier parte durante las ceremonias.
8) PERMANECER ERGUIDO en posición recta:
ARRODILLADO: erguido, las manos juntas sin cruzar ni mover los pies.
DE PIE: los pies derechos, las manos juntas.
SENTADO: el cuerpo erguido, las rodillas juntas, las manos sobre las piernas.
CAMINANDO: despacio. Los ojos bajos. No caminar hacia atrás.
9) REALIZAR CADA ACCIÓN SOLAMENTE DESPUÉS DE HABER TERMINADO LA
ANTERIOR Sentarse, arrodillarse y ponerse de pie (no apoyarse cuando se está de pie).
10) ATENCIÓN en las ceremonias. Hacer las cosas bien y DESPACIO, pero con prontitud y desenvoltura. ENSAYAR Aprender bien.
11) SIMETRÍA Y SINCRONIZACIÓN en las ceremonias. Realizar las acciones junto a otros al mismo tiempo; por ejemplo, las inclinaciones y las respuestas de la Misa. Guardar siempre la misma distancia con relación al otro acólito.
12) SILENCIO: en la Iglesia, en la sacristía. No hablar en la Iglesia, no reírse, no hacerse gestos.
13) PRONUNCIAR bien las palabras en latín.
14) RESPETO Y OBEDIENCIA a los sacerdotes, superiores, ceremoniarios más antiguos.
15) BUEN EJEMPLO: en el catecismo, en la escuela, en la calle, en la Iglesia. Observar un comportamiento ejemplar (que motive a ser imitado). Hacer las cosas con dedicación, piedad y celo.
Traducción del Portugués: R. P. Héctor Lázaro Romero.

lunes, 16 de febrero de 2015

Martirologio Romano 1956.

16 de Febrero / Die 16 Februarii. Quartodecimo Kalendas  Martii. 


En Roma, san Onésimo, de quien escribe el Apóstol san Pablo a Filemón, y a quien después de san Timoteo consagróObispo de Éfeso, y encomendó la predicación del Evangelio. Conducido preso a Roma, y apedreado por la fe de Cristo, fue primero sepultado allí mismo; mas luego fue trasladado su cuerpo al lugar donde había sido ordenado Obispo.
Romae beati Onesimi, de quo sanctus Paulus Apostolus ad Philemonem scribit; quem etiam, post sanctum Timotheum, Ephesiorum Episcopum ordinavit, praedicationisque verbum illi commisit. Ipse autem Onesimus, vinctus Romam perductus ac pro fide Christi lapidatus, primo ibidem sepultus fuit; inde ad locum ubi Episcopus fuerat ordinatus, corpus ejus delatum
est.

En Egipto, san Julián, Mártir, con otros cinco mil.
In Ægypto sancti Juliani Martyris, cum aliis quinque millibus.

En Cesarea de Palestina, los santos Mártires Egipcios Elías, Jeremías, Isaías, Samuel y Daniel; los cuales, habiendo servido espontáneamente a los Confesores de Cristo condenados a las minas de Cilicia, presos al volver de allí, fueron cruelmente atormentados por el Presidente Firmiliano, en el imperio de Galerio Maximiano, y, finalmente, pasados a cuchillo. Después de ellos, san Porfirio, criado del Mártir Panfilo, y san Seleuco de Capadocia, que habían muchas veces vencido en repetidos combates, fueron de nuevo atormentados, y el uno en el fuego y el otro por la espada recibieron la corona del martirio.
Caesareae, in Palaestina, sanctorum Martyrum Ægyptiorum Eliae, Jeremiae, Isaiae, Samuelis et Danielis; qui, cum spontanee ministrassent Confessoribus in Cilicia ad metalla damnatis, et inde reverterentur, sunt comprehensi, et a Firmiliano Praeside, sub Galerio Maximiano Imperatore, saevissime torti, gladio demum percussi sunt. Post eos sanctus Porphyrius, Pamphili Martyris famulus, et sanctus Seleucus Cappadox, qui iteratis certaminibus saepe vicerant, rursus cruciati sunt, atque alter incendio, gladio alter coronam martyrii acceperunt.

En Nicomedia, santa Juliana, Virgen y Mártir; la cual, imperando Maximiano, fue primero azotada cruelmente por su padre Africano, después atormentada de varias maneras por el Prefecto Evilasio, con quien había rehusado casarse, y luego encerrada en una cárcel, donde visiblemente luchó con el demonio; últimamente, habiendo vencido el suplicio del fuego y el de una caldera hirviendo, degollada consumó el martirio. Su cuerpo fue más tarde trasladado a Cumas, en Campania.
Nicomediae sanctae Julianae, Virginis et Martyris; quae, sub Maximiano Imperatore, primum a patre suo Africano graviter csesa, deinde ab Evilasio Prsfecto, cui niibere recusaverat, varie cruciata, et postmodum in carcerem detrusa, ubi palam cum diabolo conflixit, demum, cum flammas ignium et ollam ferventem superasset, capitis decollatione martyrium consummavit. Ipsius autem corpus postea Cumas, in Campania, translatum est.

En Brescia, san Faustino, Obispo y Confesor.
Brixias sancti Faustini, Episcopi et Confessoris.


Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

domingo, 15 de febrero de 2015

Domingo de Quincuagésima.

En esta semana piensa la Iglesia de un modo especial en el gran Patriarca Abrahám, padre de los creyentes, así como Adán fue padre del género humano y Noé padre de la posteridad. Al querer Dios formarse para Sí un pueblo que fuese su pueblo escogido y "peculiar" en medio de las naciones idólatras (Gradual y Tracto), escogió a Abrahám para que fuese su cabeza, sacándole de Ur de los Caldeos. Abrahám es el tipo del creyente; y a impulsos de su fe nos dice San Pablo que obró en toda su vida. Por la fe obtuvo en su vejez a Isaac, y la fe fue la que le impulsó a obedecer al mandato divino, que le intimaba sacrificase a su querido hijo, "pensando que Dios era bastante poderoso para resucitarle de entre los muertos" (Heb 11). También Isaac es figura de Jesucristo, pues fue escogido para ser la gloriosa victima de su Padre. Y, en efecto, llevó sobre sus hombros el haz de leña, cuando iba a ser inmolado, como Jesús llevó sobre Sí la la Cruz, por la que tanta gloria mereció. Esta fe que obra milagros, y por que tanto sobresalió Abrahám y luego San Pedro, vémosla en el Evangelio de hoy obrar un estupendo milagro. Jesús dice al ciego curado: "Tu fe te ha salvado." Y obro precisamente este milagro a vista de sus Apóstoles, para que, al verle más tarde morir de la manera por Él anunciada, no dudasen de que había también de resucitar (San Gregorio, 2º Nocturno). Mas para que la fe obre milagros, ha de ser viva; y "no es viva, dice Santiago, si no va acompañada de obras". "Andemos pues en el amor, dice el Apóstol, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros a Sí mismo, como oblación a Dios y hostia en olor de suavidad". Sin la caridad para con Dios y con el prójimo nada nos serviría todo lo demás, ni aún el hacer milagros (Epístola). El mérito de nuestras obras, como también la luz que alumbra a nuestra alma, están en proporción directa con nuestra caridad. Dispongamos pues nuestra voluntad al desprendimiento de todo aquello que contraríe a la caridad divina en ella, a fin de que, después de haber entrevisto a Dios por la fe en la tierra, podamos "contemplarle cara a cara en el cielo" (Epístola), con toda la plenitud de nuestro amor. El carnaval (despedida de la carne) es una vergüenza para el pueblo cristiano. El loco frenesí con que tantos y tantos se entregan sin freno alguno a todo linaje de excesos y liviandades nos rebaja y nos humilla. Si en Cuaresma se hiciera alguna penitencia, todavía tendría disculpa esa bacanal; pero hoy día ¿quién se mortifica? Con bula o sin ella, raros son los que no se dispensan de obligación tan imperiosa como es la de la abstinencia y el ayuno. No hay bula que dispense de hacer penitencia; porque para entrar en el cielo sólo cabe una alternativa: o inocencia o penitencia. Los que nos preciamos de ser amantes e imitadores de Cristo Señor nuestro, no "nos divirtamos con el diablo, porque en ese caso tampoco podríamos gozarnos con Cristo" (San Pedro Crisólogo).
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sábado, 14 de febrero de 2015

Calendario Litúrgico Tridentino 2015

Para quienes lo deseen, el práctico calendario tradicional preparado por nuestros amigos de Una Voce Sevilla puede ser descargado aquí.