martes, 19 de enero de 2010

Visitas al Santísimo Sacramento del Altar, XVI.

1.
“Oh Jesús, yo quisiera acompañarte en el sagrario como en vida te acompañaba tu Madre:
-Tu Madre fue humilde: “Miró Dios la pequeñez de su esclava”; que yo sea humilde como ella.
-Tu Madre fue la Virgen de las vírgenes: “No conozco varón”; que yo sea puro como ella.
-Tu Madre fue obediente a los planes divinos: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”; que yo sea obediente como ella.
-Tu Madre fue reina de los mártires: “Estaba junto al pie de la cruz”; que yo sea paciente como ella.
-Tu Madre fue agradecida de Dios: “Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se alboroza en Dios, mi Salvador”; que yo sea agradecido como ella.
-Tu Madre estuvo enriquecida con el tesoro de las virtudes más excelsas: “Hizo en mí cosas grandes el Todopoderoso”; que yo sea santo como ella”.
*
2.
“Oh Jesús, mi corazón es como un templo inmenso, que sin ti se siente vacío:
-lo lleno de riquezas, y sigue pobre, pues el oro es polvo que el viento tan pronto dispersa como arremolina.
-lo lleno de placeres, y se siente hambriento, pues los deleites son flores, que a la mañana se abren y a la tarde se marchitan.
-lo lleno de honores y se siente solo, pues los aplausos son humo que ahora parecen algo, y al instante se disipan.
-lo lleno de amores humanos, y se siente abandonado, pues el corazón del hombre está amasado de egoísmos y de envidias.
-lo lleno de salud y lozanía, y se siente abatido, porque el vigor del hombre es como castillo de naipes, que el soplo de cualquier enfermedad lo derriba.
-lo lleno de diversiones y espectáculos, y se siente triste, porque los encantos humanos, no son verdad, son sólo una comedia, una película.
-Llena, oh Jesús, mi corazón contigo; entra en él, si no como en un gran santuario, al menos como en una humilde ermita”.
*
De: Cien visitas a Jesús Sacramentado de Saturnino Junquera, s.j.

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