martes, 3 de marzo de 2009

Jesucristo, autor de nuestra redención III.

“Porque Nuestro Señor Jesucristo murió por todos nosotros, y por cada uno de nosotros”, Pro ómnibus mortuis est Christus. “Cristo es la propiciación no sólo por nuestros pecados, sino por los de todo el mundo”: Ipse est propitiatio pro peccatis nostris, non pro nostris autem tantum sed etiam pro totius mundi. De suerte que es “el único mediador colocado entre los hombres y Dios”: Unus mediator Dei et hominum homo Christus Jesus.
“Cuando se estudio el plan divino, sobre todo a la luz de las cartas de San Pablo, se ve que Dios no quiere que busquemos nuestra salud y nuestra santidad sino en la sangre de su Hijo; no hay más Redentor que El, no hay “bajo el cielo ningún otro nombre que haya sido dado a los hombres para que puedan salvarse”, porque su muerte es soberanamente eficaz: Una oblatione consummavit in sempiternum sanctificatos. La voluntad del Padre es que su Hijo Jesús, después de haberse sustituido a todo el género humano en su dolorosísima Pasión, sea constituido Jefe de todos los elegidos, a quienes ha salvado por su sacrificio y su muerte.
“Por esto el género humano redimido hace que se oiga en el Cielo un cántico de alabanza y acción de gracias a Cristo: Redemiste nos in sanguine tuo ex omni tribu et lingua et populo, et natione. Cuando lleguemos a la eterna bienaventuranza y nos hallemos unidos al coro de los santos, contemplaremos a nuestro Señor y le diremos: “Tú eres el que nos ha rescatado con tu sangre preciosa; gracias a Ti, a tu Pasión, a tu sacrificio sobre la Cruz, a tus satisfacciones, a tus méritos, hemos salido libres de la muerte y de la eterna condenación. ¡Oh Jesucristo! Cordero inmolado, a Ti la alabanza, el honor, la gloria y la bendición eternamente”.
Fuente: Dom Columba Marmión: “Jesucristo, vida del alma. Conferencias espirituales. 1917.

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