martes, 1 de julio de 2014

Fiesta de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

1 DE JULIO
Fiesta de la Preciosísima Sangre
I clase, rojo
Gloria, Credo y Prefacio de la Cruz
La devoción a la Preciosísima Sangre, cuyo propagador admirable fue, entre los siglos XVIII y XIX, el sacerdote romano San Gaspar del Búfalo, obtuvo merecido asentimiento de la Sede Apostólica: por mandato de Benedicto XIV se compusieron la Misa y el Oficio. que Pío IX, en cumplimiento de un voto hecho en Gaeta, extendió la fiesta litúrgica a la Iglesia universal [10 de agosto de 1849]. Por último Pío XI, de feliz memoria, como recuerdo del XIX Centenario de la Redención [1933], elevó el rango de dicha fiesta.
La Sangre de Cristo, precio de nuestro rescate, prenda de salvación y de vida eterna, ha de ser objeto de más devotas meditaciones y más frecuentes comuniones sacramentales por parte de los fieles, reflexionando en el valor sobreabundante, infinito, de esta Sangre verdaderamente preciosísima, de la cual una sola gota puede salvar al mundo de todo pecado, como canta la Iglesia en el Adoro te devote. Porque, si es infinito el valor de la Sangre del Hombre Dios e infinita la caridad que le impulsó a derramarla desde el octavo día de su nacimiento y después con mayor abundancia en la agonía del huerto, en la flagelación y coronación de espinas, en la subida al Calvario y en la Crucifixión y, finalmente, en la extensa herida del costado, como símbolo de esa misma divina Sangre, que fluye por todos los Sacramentos de la Iglesia, es no sólo conveniente sino muy justo que se le tribute homenaje de adoración y de amorosa gratitud por parte de los que han sido regenerados con sus ondas saludables.
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