martes, 12 de mayo de 2015

Sacras, atril y credencia.

Las sacras son tres cuadritos que contienen algunas oraciones de la Misa y que se colocan, durante la celebración de ella, al medio y a los lados del Altar, apoyados en las gradillas del retablo. Cuando celebra Misa un Obispo las sacras son reemplazadas por un libro llamadoCanon.
El atril, que puede ser de madera o metal, se usa para sostener el Misal. Es costumbre laudable cubrirlo con un velo del color litúrgico del día.
La credencia es una mesita, colocada cerca del altar, al lado de la Epístola, en la que se colocan los objetos necesarios al servicio del altar.
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Adornos del altar.
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El altar puede adornarse con flores y con relicarios. El mejor adorno de un altar son las flores naturales, artísticamente colocadas y con moderación, que van consumiéndose ante la Divina Majestad en olor de suavidad; han de ser pocas y bien distribuidas.
Desde el siglo IX comenzaron a exponerse los relicarios en el altar. Los relicarios son ostensorios en que se exponen las reliquias de los santos a la veneración de los fieles. Actualmente se suelen colocar en las grandes fiestas, como adorno. Cuando se inciensa el altar, también se inciensan las reliquias de los Santos. Durante la Exposición del Santísimohan de ser retirados del altar, o por lo menos cubiertos con un velo.
Estos adornos deben retirarse del altar en los oficios fúnebres, durante el Adviento y la Cuaresma, excepto el tercer domingo de Adviento, el cuarto de Cuaresma, en las Misas del Jueves y Sábado Santos y en las fiestas dobles celebradas durante este tiempo.
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Mobiliario litúrgico.
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Forman parte del mobiliario litúrgico: la pila de agua bendita, la fuente bautismal, la cátedra episcopal, el púlpito, los bancos y sillerías, el confesionario, las imágenes sagradas, elórgano y el via crucis.
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Pila de agua bendita.
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Las pilas de agua bendita han reemplazado a las fuentes para las purificaciones, colocadas en el atrio de los antiguos templos cristianos. Al tomar el agua bendita se nos aplica la virtud purificadora que tiene por la bendición sacerdotal. La pila de agua bendita está colocada a la entrada del templo a fin de que antes de ofrecer nuestras oraciones y votos al Señor, nos purifiquemos con esta agua, que es un sacramental. “El uso del agua bendita, al formar sobre nosotros la señal de la Cruz, nos aplica la virtud de la pasión y muerte del Salvador”.

lunes, 11 de mayo de 2015

SS. Felipe y Santiago, Apóstoles.

Entre aquellos galileos que tuvieron la inmensa dicha de ser elegidos por Jesús para formar parte de sus más íntimos se encuentran Felipe, hijo de Alfeo, y Santiago, el Menor.
Santiago nació en Caná de Galilea, cerca de Nazaret, y era pariente del Señor. No nos narra el Evangelio el momento en que Jesús le llamó. La Sagrada Escritura pone de relieve que Santiago ocupaba un puesto preeminente en la Iglesia de Jerusalén. Santiago tuvo el privilegio de que el Señor se le apareciese a él personalmente.
Felipe era natural de Betsaida, la patria de Pedro y de Andrés… Muy probablemente Felipe era ya amigo de estos dos hermanos. Un día, en la rivera del Jordán, Felipe encontró a Jesús que, en compañía de sus primeros discípulos, se encaminaba hacia Galilea. El Maestro le dijo: Sígueme… Felipe lo siguió enseguida.
En el Evangelio leemos cómo Jesús enseña a sus discípulos, durante la Última Cena, que en el Cielo tienen un lugar preparado para ellos, para que estén por toda la eternidad con El y que ya conocen el camino… La conversación se prolonga con preguntas de los discípulos y respuestas del Maestro. Es entonces cuando interviene Felipe, con una petición que a todos podría parecer insólita: Señor, muéstranos al Padre y esto nos basta. Y Jesús con un reproche cariñoso, le contesta: Felipe, ¿tanto tiempo como llevo con vosotros y no me has conocido? El que me ha visto a Mí ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: Muéstranos al Padre?¡Cuántas veces, quizá, tendría que hacernos Jesús el mismo reproche que a Felipe! Y nos podría enumerar el Señor una ocasión y otra, circunstancias difíciles en las que quizá nos encontramos solos y no estuvimos serenos porque nos faltó el sentido de nuestra filiación divina, la cercanía de Dios. ¡Cuánto bien nos hace hoy la respuesta de Jesús a este Apóstol!, porque en él estamos representados también nosotros.
Jesús revela al Padre; la Humanidad Santísima de Cristo es el camino para conocer y tratar a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo. Es la contemplación de Jesús el camino ordinario para llegar a la Trinidad Beatísima. En Cristo tenemos la suprema revelación de Dios a los hombres. “El, con su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su Muerte y gloriosa Resurrección, con el envío del Espíritu de la Verdad, lleva a plenitud toda la Revelación y la confirma con testimonio divino, a saber, que Dios está con nosotros para librarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte, y para hacernos resucitar a una vida eterna”. El llena por completo nuestra vida. “El es suficiente para ti –afirma San Agustín-; fuera de El, ninguna cosa lo es. Bien lo sabía Felipe cuando le decía: Señor, muéstranos al Padre y nos basta. ¿Vivimos nosotros con esta convicción?
Hoy, Felipe y Santiago son nuestros intercesores ante Jesús. Les encomendamos especialmente el apostolado que estamos llevando a cabo con nuestros amigos y pariente.
(Francisco Fernández Carvajal: Hablar con Dios. Tomo VI. Madrid. Ediciones Palabra. 1992).

domingo, 10 de mayo de 2015

Quinto Domingo después de Pascua.

Anhela Jesús a su Padre: modelo de la oración cristiana.
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En este último domingo después de Pascua los cánticos de la misa continúan siendo, como en todo el Tiempo Pascual, cánticos de triunfo y de alegría. La Iglesia no se cansa de celebrar la resurrección de Cristo y las gracias redentoras que han transformado nuestra vida.
Pero el hombre se olvida de lo mejor que hay en sí mismo con una facilidad desconcertante. Por eso nos exhorta la epístola a practicar con seriedad nuestros deberes de cristianos y pide la colecta, con la gracia de pensar rectamente, la de conformar nuestra conducta al ideal que se nos ha enseñado. Esta doble invitacióna un constante esfuerzo personal, al mismo tiempo que a la oración, llevan a un justo equilibrio de la ascesis cristiana. Por su parte, también los evangelios nos inculcan durante este Tiempo la oración frecuente, a la que ponen en relación con el envío del Espíritu Santo y la plegaria del mismo Cristo por los suyos. Los tres días de rogativas de esta semana insisten todavía más.

sábado, 9 de mayo de 2015

El Crucifijo, los candeleros y la lámpara del Santísimo.

En cada altar ha de haber un Crucifijo que domine el altar, de suerte que el celebrante y los fieles lo vean fácilmente. El mundo cristiano adora a Jesucristo crucificado, al Buen Pastor que dio su vida por sus ovejas, y que eternamente reina desde la Cruz.
Los candeleros con velas de cera, que en los primeros siglos se colocaban en el suelo a ambos lados del altar, tienen actualmente su colocación en el altar mismo, a la derecha e izquierda del Crucifijo; generalmente su número es de seis.
Está prescrito que durante la celebración de la Santa Misa estén encendidos por lo menos dos cirios, que representan el Antiguo y el Nuevo Testamento. Cuando un simple presbítero celebra la Misa rezada sólo pueden encenderse dos cirios, excepto en la Misa de comunidad de las fiestas principales en que pueden encenderse cuatro. Si es un Obispo el celebrante pueden encenderse asimismo cuatro cirios.
En las Misas solemnes se encienden seis cirios, y si el Obispo diocesano celebra la Misa Pontifical, se enciende un séptimo cirio, que se coloca detrás del Crucifijo.
El uso de los cirios en la Santa Misa remonta a los orígenes de la Iglesia. En el siglo XI un autor explica su uso así: “No es para disipar las tinieblas de la noche, porque celebramos la Misa en el día, sino para honrar a Nuestro Señor Jesucristo, cuyo sacramento se realiza en el altar y sin el que estaríamos en las tinieblas de la noche”.
Constantemente, noche y día, ha de arder una lámpara delante del Santísimo Sacramento. Su uso data del siglo XIII: con motivo de que los herejes negaban la presencia real del Señor en la Santa Eucaristía, desde el siglo XVI se prescribió como obligatoria.
La lámpara del Santísimo debe cebarse con rico aceite de oliva; pero por razones justas, el Ordinario puede permitir el uso de otros aceites vegetales, de parafina y aún una ampolleta de luz eléctrica.
La lámpara del Santísimo, con su luz suave, misteriosa y viva, nos anuncia la presencia del Señor y nos invita a conservar nuestra fe viva y a consumirnos en el servicio y amor del Señor.
“Su llama, brillante, nos dice que Cristo brilla, triunfante, a la diestra del Padre; trémula e inquieta, nos hace pensar en esta palabra: “Yo vine a poner fuego a la tierra, y ¿qué quiero si no que arda?”

viernes, 8 de mayo de 2015

Accesorios y adornos del Altar.

Los manteles.
*El altar debe estar cubierto por tres manteles de lino, para evitar los inconvenientes de una efusión accidental de la Preciosa Sangre. El mantel superior debe caer por los lados hasta tocar el pavimento. Los tres manteles, que recuerdan los tres días en que el cuerpo del Señor permaneció en el sepulcro y los lienzos con que fue amortajado, han sido prescritos por la Iglesia, además de la razón dada, porque el altar es la Mesa del Señor, sobre la que se colocan los alimentos más preciosos. Fuera de las funciones litúrgicas en que se ocupa el altar, debe recubrírsele con un tapiz.
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El frontal.*
Si el frontis del altar no es de mármol o no es suficientemente adornado debe llevar elantipendium o frontal, que es un bastidor, recubierto de tela del color litúrgico del día.
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El tabernáculo.*
En el Santo Sacrificio de la Misa, el pan y el vino se convierten en Jesucristo, cuyas delicias son habitar entre sus hermanos, para derramar sus favores y bendiciones: para permanecer día y noche en los templos, Jesús vive en el tabernáculo.
El tabernáculo o sagrario, es una caja de madera, mármol o metal, destinada a guardar el Santísimo Sacramento. Su nombre recuerda el Tabernáculo de Moisés, que guardaba el Arca de la Alianza. El tabernáculo debe tener una puertecita cerrada con llave, y ha de estar tapizado interiormente con seda blanca, y ha de haber un corporal, sobre el que se dejan los copones. Cuando el Santísimo está reservado se coloca ante su puerta una cortina de color blanco, o del color litúrgico del día; las cortinas no pueden ser negras.
El tabernáculo está ubicado al medio del altar y forma un solo todo con el retablo; su origen se remonta sólo al siglo XVI.
Desde los primeros tiempos se reservaba la Santa Eucaristía, principalmente para los enfermos. Los primeros tabernáculos para la reserva fueron la paloma eucarística, latorrecilla, la píxide, la copa y el ciborio. Estos vasos se suspendían del baldoquino, o se guardaban en un nicho del ábside o en la sacristía; cuando cayó en desuso el baldoquino, la paloma o cofre se colgó de la encorvadura de un báculo, sujeto al altar.
El arte cristiano ha estampado en el Sagrario expresivos símbolos: el pelícano que se desentraña por sus hijos y el Buen Pastor que lleva a la oveja sobre sus hombros, la Cruz, signo de la Redención, el Cordero Inmaculado, el Cáliz con la Sagrada Hostia, etc.

jueves, 7 de mayo de 2015

Altar fijo y altar portátil.

Según el Derecho Canónico, los altares pueden ser fijos o portátiles. El altar fijo es una mesa de piedra o mármol, de una sola pieza, sostenida por un macizo o por columnas de la misma materia, formando con ellas un solo cuerpo: ha de ser consagrada por el Obispo.
El altar fijo pierde la consagración, cuando se le cambia de lugar, o cuando se separa la mesa del sostén con el que había sido consagrada.
Toda iglesia consagrada tiene, a lo menos, un altar fijo, que ordinariamente es el Mayor.
El altar portátil, llamado ordinariamente piedra de ara, es una pequeña piedra o mármol de forma rectangular, consagrada por el Obispo, sobre la que se colocan durante el Santo Sacrificio, la Hostia y el Cáliz. Puede colocarse sobre la mesa de un altar de madera, piedra o metal que no ha sido consagrado: el altar propiamente dicho es la piedra de ara; la mesa sobre la que se coloca sólo es un sostén y una prolongación de ella.
Los altares fijos y portátiles deben tener el sepulcro con reliquias de Mártires y tres granos de incienso. El sepulcro es un pequeño forado hecho en el medio de la piedra del altar y cubierto, en seguida, con cemento.
La Santa Iglesia ha prescrito que los altares encierren reliquias de Santos Mártires, porque en los primeros siglos se celebraba, en las Catacumbas, la Santa Misa sobre las tumbas de los mártires; para significar la unión de la Iglesia militante con la triunfante, y porque el origen y fuente de toda santidad es Jesucristo, Víctima y Altar del Sacrificio Eucarístico.
Ambos altares pierden la consagración: 1º si se quiebran notablemente, sea en razón de la extensión, sea en razón del lugar de la unción; 2º si se retiran las reliquias, o se quiebran o se retira la tapa del sepulcro, a no ser que el mismo Obispo o su delegado descubra el sepulcro para afirmarlo, cambiarlo, o para visitar las reliquias.
Los altares, fijos y portátiles, tiene grabadas cinco cruces en memoria y representación de las cinco llagas de Nuestro Señor Jesucristo, que son ungidas por el Obispo en las ceremonias de la consagración.
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Altar privilegiado.
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Es el que tiene anexa una indulgencia plenaria, aplicable al difundo por el que el sacerdote celebra la Misa. Todo altar privilegiado deber tener su título: Altar privilegiado.
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Materia y forma del altar.
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El altar en que Nuestro Señor Jesucristo celebró el santo sacrificio de la Misa fue una mesa de madrea. Los primeros cristianos, siguiendo este ejemplo, celebraban la santa Misa en las mesas comunes; sin embargo, sabemos que junto al altar de madera, existía el altar de piedra. En las Catacumbas se celebraba la Santa Misa en una mesa de piedra o de mármol colocada sobre los sepulcros de los mártires.
Cuando se dio libertad a la Iglesia, y los cristianos pudieron confesar públicamente su fe, continuó la costumbre de construir los altares sobre las tumbas de los Mártires: son estos los altares de la Confesión. De aquí proviene la forma de sarcófago que tienen algunos altares. Como no siempre era posible tener el cuerpo entero de un mártir se introdujo la costumbre de colocar algunas reliquias solamente, en un pequeño sepulcro sobre la mesa del altar.

miércoles, 6 de mayo de 2015

El altar eucarístico.


Memorial permanente de la Pasión y de la muerte del Salvador, monumento elocuente de su amor a los hombres, piedra del sacrificio perpetuo, sobre la que se renueva místicamente el sacrificio del Calvario, mesa, verdadero vínculo de la amistad de un Dios para sus criaturas, siempre levantada, siempre abierta a los invitados al banquete eucarístico, aparece el altar, a los ojos de la fe, revestido de la más alta dignidad, porque la Liturgia sagrada nos muestra allí el símbolo y la figura de Cristo Jesús. ¿No es, en efecto, su trono en la tierra, y no encierra el reflejo de la santidad de Aquél que se digna descender a él?
El altar en que ofrecemos el sacrificio es el símbolo del sacerdocio eterno de Jesucristo, por quien las oraciones de los fieles son presentadas a Dios Padre, dice el Pontifical Romano en la instrucción que precede a la ordenación de un subdiácono. De él suben al Altísimo los votos, ofrendas, oraciones, las adoraciones de los fieles, el homenaje universal del mundo entero, unido al de Nuestro Señor Jesucristo, ennoblecido, santificado por su virtud divina.
“El altar de la Iglesia, dice el Pontifical Romano, es el mismo Cristo, según el testimonio de San Juan quien, en su Apocalipsis, dice haber visto, delante del trono del Altísimo, el altar de oro sobre el que y por el que son consagradas las ofrendas de los fieles a Dios Padre”.(Bayard, en Liturgia).
El altar, símbolo, figura y representante de Jesucristo, es el centro de toda la liturgia, y en cierta medida participa de los honores que la sagrada liturgia rinde a Dios.
El altar es el alma del templo. “Un templo sin altar es un cuerpo sin alma… en los templos todo converge al altar; él es la cabeza y el corazón de nuestras iglesias” (Gomá). “Toda la arquitectura de esta grande obra, dice un autor, extiende y cruza sus líneas, dispone sus armonías alrededor del altar; todo en la iglesia está ordenado en relación al altar, las ventanas que le iluminan, las capillas que le circundan, los arcos que le demuestran, las altas torres que le señalan, los ministros que le sirven, el incienso que le envuelve”.
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Definición del Altar.
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El altar es una mesa de piedra, consagrada por el Obispo, y que contiene reliquias de santos mártires, sobre el que se ofrece el santo sacrificio de la Misa. Etimológicamente, altar viene del latín: alta ara, esto es, un ara elevada. Los paganos designaban con el nombre de ara el altar de las divinidades terrenas, y con el nombre de altare, el altar de las divinidades celestes.
La primera mención del altar aparece en la carta de San Pablo a los hebreos: “Tenemos un altar del que no pueden comer los que sirven al tabernáculo”.

martes, 5 de mayo de 2015

San Pío V.


A Miguel Ghislieri se le recuerda como el Papa de la Batalla de Lepanto y de la difusión del Santo Rosario, quien al ser elegido tomó el nombre de Pío V.
Al lado de Gregorio VII, “El monje Hildebrando” (benedictino) que organizó y vitalizó la Iglesia después de los graves lunares de principios del siglo XI, como guía providencial de esta magna comunidad de los creyentes, la Iglesia, en el siglo XVI, aparece este dominico nacido en Bosco Morengo (Italia), en 1504, de familia humilde y sinceramente cultura del vivir cristiano.
A los catorce años ingresó el joven Miguel a la comunidad de Santo Domingo. Después de la debida preparación, fue ordenado sacerdote y durante 16 años ejerció como profesor de filosofía. En 1556 fue nombrado obispo de Nepi y Sutre. Al año siguiente, en plena época de la Inquisición, con la que se quería, según la mentalidad de la época, defender la integridad de la fe, dando sentencias en la Iglesia y pidiendo a los poderes temporales que aplicaran penas, aun de muerte, a los herejes, se dio al obispo Ghislieri el cargo de inquisidor general, y se le dio el título de cardenal. Por obediencia a la Iglesia, ejerció esas funciones. Se destaca la manera paternal como el Cardenal trataba a los acusados ante la Inquisición.
En 1565, a la muerte de Pío IV, y con influjo de san Carlos Borromeo, arzobispo de Milán, que veía en él una esperanza para la Iglesia, fue elegido Papa, asumiendo el nombre de Pío V. Se acaba de realizar el Concilio de Trento (1545-1563) y era necesaria su aplicación, en lo que puso todo empeño el nuevo pontífice.
En ese avance de orden y purificación en la Iglesia san Pío V fue tomando determinaciones concretas ya en los libros litúrgicos como el breviario para sacerdotes y religiosos, ya en el Misal, que centrará bien la celebración eucarística. El Papa buscó mayor atención a los pobres y la ejecución de obras concretas a favor de ellos; impuso normas de moralidad pública claras y tan estrechas, que se habló de haber convertido a Roma en “un gran monasterio”. Prestó gran atención a los problemas del naciente protestantismo y a las situaciones de unidad y separación de los ingleses de la Iglesia. Sin embargo, alcanzó pocos resultados, y más bien se afianzaron las divisiones.
En 1571 se agudizó el enfrentamiento con los musulmanes. En la mente y en el corazón de los creyentes en Cristo está la figura del Papa, quien, mientras luchaban en Lepanto los ejércitos cristianos, recorría las calles de Roma recitando con millares de fieles el santo rosario, invocando a María Santísima como auxilio de los cristianos. El 7 de octubre fue el día central de esa oración y de esa victoria, por manifiesta ayuda de la Madre de Dios sobre los creyentes que, con el Papa a la cabeza, la invocaron con tanta fe, al igual que Moisés invocaba a Dios con los brazos en alto para que sus ejércitos lograran los triunfos necesarios (Ex 17, 8-16).
En 1572 se enfermó gravemente Pío V y el 1 de mayo, a los 68 años, murió en Roma. Pío I y Pío X son los otros Papas con ese glorioso nombre que han sido canonizados al lado de Pío V, quien lo fuera en 1712. Pío IX ya recibió en el año 2000 el honor de los altares como beato. (Pío XII, por su parte, ha sido declarado venerable en camino a los altares). De las virtudes de San Pío V, que lo alentaron en su edificante vida y en su memorable pontificado, se han destacado su fervor en la oración, su amor y confianza en María Santísima, su bondadoso trato, su austeridad monacal en todas las épocas de su vida, su atención personal a los pobres y necesitados. Mucho le debe la Iglesia y el mundo por sus enseñanzas, por sus normas y exigencias claras y persistentes, pero, ante todo, por su testimonio. En él también “la gracia de Dios no fue vana” (1 Co 15, 10) y de allí su memorable personalidad. (Msr. Libardo Ramírez Gómez).

lunes, 4 de mayo de 2015

Santa Mónica.

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Colecta
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¡Oh Dios!, consolador de los afligidos y salvación de los que en ti esperan, que acogiste misericordioso las piadosas lágrimas de santa Mónica por la conversión de su hijo Agustín; concédenos, por la intercesión de entreambos, que lloremos nuestros pecados y hallemos el perdón de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.
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Al atribuir a las lágrimas y a las oraciones de santa Mónica la conversión de su hijo (colecta) y aplicarle el evangelio de la viuda de Naím, la Iglesia nos recuerda todo lo que san Agustín debe a su madre. Santa Mónica nació en Tagaste, Africa romana, el 332, y murió en Ostia, el 387. El 4 de mayo es el aniversario de la traslación de sus reliquias a la abadía de Arrouaise, en Francia.

sábado, 2 de mayo de 2015

Corazón Inmaculado de María.

La devoción del Corazón de María es ya antigua. San Juan Eudes la propagó en el s. XVII, uniéndola a la del Sagrado Corazón de Jesús.
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INTROITUS
Hebr., 4, 16. Ps. 44, 2
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Adeámus cum fidúcia
ad thronum grátiae, ut
misericórdiam consequámur,
et grátiam inveniámus in
auxílio opportúno. Ps. Eructávit
cor meum verbum bonum:
dico ego ópera mea Regi.
V/ Glória Patri.
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viernes, 1 de mayo de 2015

S. IOSEPH OPIFICIS

ORATIO

Rerum cónditur Deus, qui legem labóris humáno géneri statuísti: concéde propítius; ut, sancti Ioseph exémplo et patrocínio, ópera perficiámus quae praécipis, et praémia consequámur quae promítis. Per Dóminum.

jueves, 30 de abril de 2015

Santa Catalina de Siena.


Virgen y Doctora de la Iglesia
n. 25 de marzo de 1347 en Siena (Toscana), Italia;
† 29 de abril de 1380 en Roma, Italia
Patrona de Siena (Italia); Europa; bomberos; enfermos; enfermeros; servicios de enfermería; personas ridiculizadas por su piedad. Protectora contra los incendios; las enfermedades del cuerpo; los abortos espontáneos; las tentaciones (en especial las que atentan contra la virtud de la pureza).
SAN CATALINA DE SIENA, Virgen y Doctora de la Iglesia
Donde está vuestro tesoro,
allí también estará vuestro corazón.
(Lucas 12, 34)
Santa Catalina de Siena tomó el hábito de Santo Domingo a la edad de 18 años. Sus austeridades, ya extraordinarias cuando vivía en la casa paterna, fueron desde entonces ilimitadas. Acaecióle, una vez, ayunar desde el Miércoles de Cenizas hasta la fiesta de la Ascensión, sin tomar alimento alguno fuera del espiritual de la Santa Eucaristía. Para recompensarla, Jesucristo imprimió en su cuerpo virginal los sagrados estigmas de su Pasión, le comunicó una inteligencia maravillosa de las Sagradas Escrituras, y se sirvió de ella para volver de Aviñón a Roma al Papa Gregorio XI, con lo que puso término a los males que desolaban a la Iglesia. Murió en 1380.
MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA
DE SANTA CATALINA
I. El corazón de Santa Catalina ardía del fuego del amor de Jesucristo. Abrasaban las llamas de este amor en su celo por la salvación de las almas, en su compasión por los pecadores, los pobres y los enfermos. Y tu corazón ¿a quién pertenece? ¿A las riquezas y a los placeres? Entonces es insensible al lamento de los pobres y a las inspiraciones del amor divino. ¡Señor! haced que os ame a Vos solo, y si amo algo más que lo haga por Vos. Dadme un corazón que Os ame (San Agustín).
II. Presentóle el Señor dos coronas, una de oro y otra de espinas, y la Santa eligió la de espinas, diciéndole que quería reproducir en ella la Pasión de su divino Maestro y gozarse en las penas y sufrimientos. Tú, en cambio, quieres en esta vida rosas y placeres; pronto se marchitarán las rosas y te quedarán espinas para toda la eternidad; porque es difícil gozar los bienes de este mundo y los del cielo (San Jerónimo).
III. El pensamiento continuo de la presencia de Dios la hizo salir victoriosa de todas sus tentaciones. Recogíase interiormente pensando en la Pasión de Jesucristo, en los castigos de los condenados y en su propia nada; estas consideraciones tornábanla insensible a las persecuciones de los hombres y hacíanla invencible a los asaltos del demonio. Piensa en Dios y en las verdades eternas, y nada temas ni desees en este mundo. Ahora no piensas sino en la tierra, por que tu tesoro y todas tus esperanzas están en la tierra y no en el cielo. Tu corazón y tu espíritu estarían en el cielo si allí estuviese tu tesoro (San Euquerio).
Meditar sobre la Pasión.
Orad por vuestro obispo.
ORACIÓN
Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y haced que la fiesta de la bienaventurada Catalina, vuestra virgen,
al mismo tiempo que regocija nuestra alma, la enriquezca con sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S.

miércoles, 29 de abril de 2015

Requiem del ayer.

Missa de Requiem del abuelo de un estimado amigo nuestro, año 1950, celebrada en la Parroquia de La Matriz, Valparaíso. Un recuerdo del esplendor de la liturgia antigua.

martes, 28 de abril de 2015

Pbro. Humberto Moath

En la foto, el recordado Pbro. Humberto Moath junto a algunos feligreses. El lugar corresponde a la fachada de la antigua casa parroquial.

domingo, 26 de abril de 2015

Tercer Domingo después de Pascua.

Han pasado tres semanas de alegría. Ahora la Resurrección marcha rápida hacia la definitiva exaltación del Cristo, hacia la Ascensión... Hoy empezamos a pensar ya en la separación, y nuestra alegría se empaña con un halo de suave melancolía. Comenzamos levantando al Cielo gritos de Júbilo: "Cantad con júbilo a Dios, toda la tierra, entonad salmos a su Nombre". Pero San Pedro nos recuerda luego que somos extranjeros y peregrinos que todavía no hemos llegado a la Patria conquistada por la sangre de Cristo (Epístola), y que, por tanto, debemos trabajar, caminar y vivir con espíritu de los que se han revestido de Cristo. Reconociendo nuestra debilidad, pedimos a Dios que nos conceda, a todos los que llevamos el nombre de cristianos, la gracia de rechazar cuanto se oponga a este nombre y de seguir cuanto con él conviene (Oración). El primer peregrino es el mismo Cristo, que nos habla ya en el Evangelio de su próxima partida. Pronto va a privarnos de su presencia para poder enviarnos el Espíritu Santo, en el cual encontrarán los Apóstoles, y todos los nacidos y resucitados en Cristo, el valor necesario para llevar dignamente el nombre cristiano.

sábado, 25 de abril de 2015

Esplendor del Ayer.


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Antigua foto de 1904, podemos apreciar la fachada de la parroquia que fue derrumbada por el gran terremoto de 1906, vemos la imagen de la Virgen de Lo Vasquez de visita en el pueblo al conmemorarse el cincuentenario del Dogma de la Inmaculada Concepción. De acuerdo a los antecedentes que disponemos, el sacerdote sería el Padre Galáz.

domingo, 19 de abril de 2015

Domingo del Buen Pastor.

Los antiguos cristianos de Roma se reunían hoy en San Pedro. Es el Domingo del Buen Pastor, el cual, después de su Resurrección, nombró a San Pedro, Pastor visible de todas sus ovejas y corderos. Es el día de acordarnos lo que el Buen Pastor ha hecho por nosotros; "la tierra está llena de la misericordia del Señor. Justos (bautizados, reconciliados, co-resucitados), alegraos en el Señor" (Introito). La Misa revela una unidad perfecta. En la Oración volvemos a encontrar al Buen Pastor salvando a sus ovejas de toda suerte de peligros; en la Epístola aparece otra vez el mismo tema en boca de San Pedro. En el Evangelio es el mismo Cristo quien nos dice: "Yo soy el Buen Pastor...". En la consagración de la Misa el Buen Pastor se hace presente real, personal y sustancialmente ante nuestros ojos bajo la apariencia de pan y vino para inmolarse en el altar. De este sacrificio fluyen hasta nosotros todas las misericordias, todas las gracias y fuerzas de la vida sobrenatural. La parábola del Evangelio de hoy fue pronunciada por Jesús después de curar al ciego de nacimiento. Habiendo expulsado los judíos a este ciego de la sinagoga, Cristo le ofrece como asilo su Iglesia y compara a los fariseos con los malos pastores que abandonan a sus ovejas. La alegoría del buen Pastor ha sido siempre muy saboreada por las generaciones cristianas, y por eso vemos tantas veces representado a Cristo en las Catacumbas del siglo II y III como divino Buen Pastor, que carga con la oveja perdida.

domingo, 12 de abril de 2015

Domingo de Quasimodo o “In Albis ”

Este domingo se llama de Quasimodo por las primeras palabras del Introito, o in Albis, porque los neófitos (adultos recién bautizados; en la antigüedad, en los comienzos del Cristianismo, había más bautismos de adultos que de niños) acababan de dejar sus blancas túnicas. La Iglesia compara a sus hijos con los niños recién nacidos y esa leche que les da de beber (Introito) es la fe en Jesús que les hará triunfar sobre el mundo. Esa fe tiene por fundamento el testimonio del Padre, que en el bautismo de Cristo (agua) le había ya proclamado Hijo suyo; del Hijo, que en la Cruz (sangre), se mostró verdaderamente Hijo del Padre; y del Espíritu Santo (fuego), el cual atestigua por la Resurrección de Jesús la divinidad del Salvador (Epístola). También nos muestra el Evangelio cómo Cristo, que se apareció dos veces en el Cenáculo, después de confundir la incredulidad de Tomás, alabó a los que, sin haber visto, creen en Él. Creamos nosotros en Jesús resucitado, y repitamos en presencia de la divina Eucaristía, donde está real y verdaderamente, aquel grito de fe y de humildad de Sto Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!" Cristo ha muerto por nuestros pecados; pero también ha resucitado para revestirnos de su justicia y devolvernos el derecho perdido a la herencia. "¡En tu resurrección, oh Cristo, se alegren cielos y tierra!" porque todos juntamente con Él resucitamos. Que estas alegrías pascuales perduren en nosotros y dejen impresa honda huella en nuestras almas. Ya hace ocho días que vimos surgir vencedor de la muerte y del infierno. Cada domingo renovemos y honremos la memoria de su Santa Resurrección. Pidamos una gracia, gracia que las resume todas; gracia que tantas veces implora la liturgia de estos sacratísimos días: ut Sacramentum vivendo teneant; que estas fiestas pascuales y las gracias celestiales que en ellas llueven a torrentes, moribus et vita teneamus. Lo que equivale a aquella amonestación que el sacerdote nos dirigió al bautizarnos: serva baptismum tuum, guarda blanca la túnica de tu bautismo, y encendida la luz de la fe que en él se te dió; para que cuando el Esposo venga a llamarte a las bodas, puedas seguirle con todos sus Santos a los palacios del cielo y tener la vida eterna, y el gozo por los siglos de los siglos. ¡Amén, amén. Fiat, fiat!
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sábado, 11 de abril de 2015

Altares que ya no están (II).

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Sancta Missa Tridentina celebrada por el Rev. Padre Jaime Herrera en la antigua Capilla San Juan de Dios, Viña del Mar, Chile. Domingo 30 de mayo de 2010. Fue demolida para construir un moderno edificio que a la fecha aún no se edifica.

viernes, 10 de abril de 2015

Monseñor Eladio Lazcano Sáa, 44 años de párroco.



Entre los curas párrocos de Casablanca destaca Monseñor Eladio Lazcano Sáa, quien se mantuvo en dicho cargo por más de cuatro décadas. Su recordada memoria entre los fieles de Casablanca nos exige que le dediquemos un apartado especial.
Nació en la ciudad de Santiago el 6 de enero de 1886, siendo sus padres don Alejandro Lazcano Aspée y doña María Emperatriz Sáa Lazcano. Cursó sus primeros estudios en el Colegio de Santo Tomás, pero sintiendo ya muy niño una vocación religiosa ingresó en segundo año de humanidades al Seminario de Santiago en el año 1901. Ingresó siendo rector monseñor Gilberto Fuenzalida e inspector monseñor Pío Alberto Fariña, quien fuera obispo auxiliar de Santiago.
Cuando don Eladio Lazcano cursaba el segundo año de Teología fue enviado al seminario San Pelayo de Talca, como inspector y profesor. Alumno aventajado, monseñor Lazcano estudiaba en Talca y volvía a Santiago para rendir sus exámenes.
Fue ordenado sacerdote en tiempos de monseñor Juan Ignacio González Eyzaguirre, el 24 de septiembre de 1910, cantando su primera misa el día siguiente. Vivían en esos tiempos uno de sus cinco hermanos y sus padres. Ya sacerdote volvió al seminario de Talca siendo vicerrector hasta el año 1917.
Al año siguiente, en el mes de marzo, dejó los libros al serle ofrecido ministerio parroquial y viajó a Casablanca, perteneciente entonces a la Arquidiócesis de Santiago. Monseñor Lazcano al llegar no conocía a Valparaíso, pero se encariñó con esta tierra y así al separarse Valparaíso para formar una nueva diócesis se quedó en su parroquia.
Don Eladio Lazcano ha sido uno de los sacerdotes que más tiempo ha permanecido en una parroquia que era la más extensa de la diócesis. De él dependían San José de la Costa, Quintay, La Vinilla, Los Orozcos, Los Ovalles y Marga Marga.
Más de diez de los más de cuarenta años de párroco los pasó absolutamente solo. Con ocasión de sus bodas de oro sacerdotales, en un periódico se le describía como: “Reacio, por una gran modestia, a contar las fatigas de su ministerio sacerdotal, Monseñor Lazcano confiesa, sin embargo, que las más duras fatigas de su vida parroquial son las largas caminatas para atender a los enfermos en los lugares más apartados de su parroquia”. Agregaba que “es quizás lo más duro, pero lo más consolador en la vida de un sacerdote. Muchas veces volvía mojado, solo en medio de la noche y bajo una lluvia inclemente agradeciendo a Dios que me había brindado la oportunidad de llegar y dar auxilio religioso oportuno a algún moribundo”.
Una de sus grandes obras fue el Santuario de Lo Vásquez dedicado a la Virgen María, y ubicado a 8 kilómetros de la ciudad de Casablanca. En 1918 cuando Monseñor Lazcano llegó era una capillita que andando el tiempo se transformó en el precioso templo en que ahora se venera a la Madre de Dios. La preocupación que demostró este párroco por la Virgen fue innegable; por eso es que sus restos mortales descansan al interior del santuario.

También Monseñor Lazcano fue un hombre dedicado a la labor educativa. En el desaparecido diario “La Unión de Valparaíso” de fecha 24 de septiembre de 1960, en el reportaje que se le hizo, se afirmaba que “en su parroquia tiene cuatro escuelas primarias de primer orden, dos de las cuales están ubicadas en Casablanca”. También se recalcaban las obras religiosas llevadas a cabo por su celo pastoral y que apuntaban “a la piedad y al ejercicio de la beneficencia y de la caridad cristianas”.
Monseñor Lazcano recibió el título honorífico de Monseñor y Camarero Secreto de Su Santidad, de parte de S.S. Pío XII, en reconocimiento a su apostólica y dilatada labor sacerdotal. El título le fue entregado por Monseñor Rafael Lira Infante.
Querido, respetado y admirado por generaciones –“a los que he bautizado, los casé, les bauticé los hijos, se los casé y también les he bautizado los nietos”, decía Monseñor Lazcano en el diario citado, fue objeto de diversas celebraciones y atenciones en la ciudad de Casablanca cuando cumplió sus bodas de oro sacerdotales.
Falleció el 24 de agosto de 1962.

jueves, 9 de abril de 2015

Normas generales para el tiempo pascual:

Se añaden dos aleluyas al Introito de todas las misas.
Se dice siempre “Gloria in excelsis Deo”
No se dice Gradual ni Tracto, sino el aleluya pascual, también en las fiestas de los santos.
Se añade a la Ant. del Ofertorio y de la Comunión un aleluya.
Se dice siempre el prefacio pascual - in hoc potissimum-, excepto que lo tenga propio.
En todas las ferias de IV clase, se permite celebrar misa votiva del algún santo o cotidiana de difuntos.

miércoles, 8 de abril de 2015

Requiem del ayer.


Una antigua foto de nuestra parroquia, celebrándose una misa de funeral. Se puede apreciar el púlpito que actualmente no existe, fue desarmado. Un altar lateral que tampoco está. El que hace las veces de diácono, es el sacerdote don José Moreno, español, de recordada memoria, muerto trágicamente en su patria.

martes, 7 de abril de 2015

Corpus Dómini nostri.

La fotografía recuerda un momento importante de la vida familiar tradicional, la Primera Comunión de mi hermana Carmen que la recibe de las manos del Reverendo Padre Román (RIP) en el Santuario de Nuestra Señora de Lo Vasquez. En primer plano mi madre; al lado de mi hermana la tía Irene Morales (RIP) y al fondo se observa timidamente mi hermano Diácono Eddie Morales. 

lunes, 6 de abril de 2015

Altares que ya no están.

Parroquia de Putaendo.
Iglesia de La Merced, Valparaíso, demolida en 1987.
Santuario de Nuestra Señora de Lo Vasquez.

jueves, 2 de abril de 2015

SEMANA SANTA 2015 UNA VOCE CASABLANCA

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PROGRAMA DE SEMANA SANTA
DE ACUERDO AL VENERABLE RITO TRIDENTINO

PARROQUIA SANTA BARBARA DE CASABLANCA
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29 DE MARZO: DOMINGO DE RAMOS
16:30 HRS BENDICION DE RAMOS
17:00 HRS SANTA MISA

PARROQUIA N.S. DE LAS MERCEDES DE LAGUNILLAS
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2 DE ABRIL:  JUEVES SANTO.
18:30 HRS “MISA DE LA CENA DEL SEÑOR” 

3 DE ABRIL:  VIERNES SANTO.
10:00 HRS RETIRO ESPIRITUAL Y CONFESIONES
15:00 HRS ACCION LITURGICA
17:00 HRS VIA CRUCIS EN LA COMUNIDAD DE LOS MAITENES

4 DE ABRIL: SABADO SANTO.
16:00 HRS VIGILIA PASCUAL


PARROQUIA SANTA BARBARA DE CASABLANCA
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5 DE ABRIL: DOMINGO DE RESURRECCION
17:00 HRS SANTA MISA


miércoles, 1 de abril de 2015

Monumento de Semana Santa.

El Jueves Santo se reserva la Eucaristía en el Monumento, que es una suerte de triunfo o altar distinto del altar mayor muy solemnemente adornado con luces y flores que representa al mismo tiempo la institución de la eucaristía y el sepulcro del Señor (de ahí que en Italia se les denominesepolcri). A pesar de ello, los adornos de luto están prohibidos. Debía haber una arca eucarística o tabernáculo, que no tendría conopeo, donde reservaba el pan y el vino (ya el vino no se reserva y dudo de que se reservase en todas partes). En teoría las imágenes estaban prohibidas en el mismo, salvo las de ángeles en adoración, pero no es menos cierto que esta norma no se cumplía si atendemos a las fotografías que más abajo ponemos. Algunas prohibiciones establecidas nos hablan de usos que debieron existir, como los "soldados romanos que vigilan el sepulcro" o las escenas de la pasión. También estaban prohibido adornar el monumento con relicarios, cálices, custodias y copones. La luz eléctrica y de aceite estaba permitida, pero sólo fuera del altar donde estaba el arca eucarística, donde sólo podía haber cera verdadera, que debían ser al menos doce.
Como he dicho, ciertas prohibiciones expresamente señaladas por decretos invitan a pensar que ciertamente hubiesen existido los usos prohibidos, como el de sellar la puerta de la urna con sellos o candados, así como la costumbre de dar la custodia de la urna, es decir, entregar su llave una vez reservada la eucaristía, a algún noble o cofrade o a la autoridad civil. A este último fue desde luego costumbre entregársela en toda España y de hecho se sigue realizando en algunas catedrales, si bien con una llave simbólica porque quién hace la ley hace la trampa. La iluminación duraba todo el día y toda la noche, lo mismo que la adoración, si bien el viernes santo normalmente se reducía el número de velas encendidas, aunque sobre esto los autores discrepan.
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