sábado, 23 de agosto de 2014

Martirologio Romano 1956.

23 de Agosto / Die 23 Augusti. Decimo Kalendas Septembris. 


Vigilia sancti Bartholomsei Apostoli. 
(Vigilia de San Bartolome Apostol)

San Felipe Benicio, Confesor, que fue propagador de la Orden de Siervos de la bienaventurada Virgen María, y pasó al Señor el día de ayer.
Sancti Philippi Benitii Confessoris, qui Ordinis Servorum beatae Mariae Virginis exstitit propagator, ac pridie hujus diei migravit ad Dominum.

En Ostia del Tíber, los santos Mártires Quiríaco, Obispo, Máximo, Presbítero, Arquelao, Diácono, y sus Compañeros, que padecieron, por orden del Prefecto Ulpiano, en tiempo de Alejandro.
Apud Ostia Tiberina sanctorum Martyrum Quiriaci Episcopi, Maximi Presbyteri, Archelai Diaconi, et Sociorum, qui sub Ulpiano Praefecto, tempore Alexandri, passi sunt.

En Antioquía, el triunfo de los santos Mártires Restituto, Donato, Valeriano y Fructuosa, con otros doce, los cuales fueron coronados con el preclarísimo honor de su confesión.
Antiochiae natalis sanctorum Martyrum Restituti, Donati, Valeriani et Fructuosae, cum aliis duodecim; qui praeclarissimo confessionis honore coronati sunt.


En Egea de Cilicia, los santos Mártires Claudio, Asterio y Neón, hermanos, los cuales, acusados por su madrastra de ser Cristianos, en el imperio de Diocleciano y siendo Presidente Lisias, al cabo de acerbos tormentos, fueron clavados en la cruz, y en ella vencedores triunfaron con Cristo. Padecieron después de ellos Donvina y Teonila.
Ægaeae, in Cilicia, sanctorum Martyrum fratrum Claudii, Asterii et Neonis, qui, Christianae religionis a noverca accusati, sub Diocletiano Imperatore et Lysia Praeside, post acerba tormentacruci sunt affixi, in qua victores cum Christo triumpharunt. Passae sunt post eos Donvina et Theonilla.

En Reims de Francia, el triunfo de los santos Timoteo y Apolinar, los cuáles, consumado el martirio en la misma ciudad, merecieron el reino celestial.
Rhemis, in Gallia, natalis sanctorum Timothei et Apollinaris, qui, ibidem consummato martyrio, caelestia regna meruerunt.

En Lyon de Francia, los santos Mártires Minervo y Eleazar, con ocho hijos. 
Lugduni, in Gallia, sanctorum Martyrum Minervi, et Eleazari cum filiis octo. 


Igualmente, san Lupo, Mártir, el cual, siendo de condición esclavo, alcanzó la libertad de Cristo y fue además honrado con la corona del martirio.
Item sancti Luppi Martyris, qui, ex servili conditione, Christi libertate donatus, martyrii quoque corona dignatus est.

En Jerusalén, san Zaqueo, Obispo, que gobernó la Iglesia de Jerusalén el cuarto después del Apóstol Santiago.
Hierosolymis sancti Zachaei Episcopi, qui, quartus a beato Jacobo Apostolo, Hierosolymitanam Ecclesiam rexit.

En Alejandría, san Teonás, Obispo y Confesor.
Alexandriae sancti Theonae, Episcopi et Confessoris. 

En Útica de África, san Víctor, Obispo.
Uticae, in Africa, beati Victoris Episcopi. 

En Autún, san Flaviano, Obispo.
Augustoduni sancti Flaviani Episcopi.


Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

viernes, 22 de agosto de 2014

Corazón Inmaculado de María.

Fiesta del Inmaculado Corazón de María (II clase, blanco). Conmemoración de san Timoteo, Hipolito y Symforosa, mártires. Gloria, Credo y Prefacio de la Virgen “Et in festivitate”.Visperas del Inmaculado Corazón, conmemoración del domingo.
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Después de consagrar en plena Guerra Mundial todo el género humano al Inmaculado Corazón de María, para ponerlo bajo la protección de la Madre del Salvador, decretó el Papa Pío XII, en 1944, que toda la Iglesia celebrase anualmente una fiesta en honor del Inmaculado Corazón de María, el 22 de agosto, día de la octava de la fiesta de la Asunción.
La devoción del Corazón de María es ya antigua. San Juan Eudes la propagó en el s. XVII, uniéndola a la del Sagrado Corazón de Jesús.
En el s. XIX, Pío VII, primero, y después Pío IX concedieron a muchas iglesias particulares una fiesta del Purísimo Corazón de María, señalada primeramente para el domingo después de la Asunción, y luego para el sábado que sigue a la fiesta del Sagrado Corazón. Al fijar el 22 de agosto la Fiesta del Inmaculado Corazón de María, y extenderla a toda la Iglesia, le asignó Pío XII como fin el obtener, por intercesión de la santísima Virgen, “la paz entre las naciones, la libertad de la Iglesia, la conversión de los pecadores, el amor a la pureza y la práctica de las virtudes”.
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INTROITUSHebr., 4, 16. Ps. 44, 2
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Adeámus cum fidúcia
ad thronum grátiae, ut
misericórdiam consequámur,
et grátiam inveniámus in
auxílio opportúno. Ps. Eructávit
cor meum verbum bonum:
dico ego ópera mea Regi.
V/ Glória Patri.
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jueves, 21 de agosto de 2014

Martirologio Romano 1956.

21 de Agosto / Die 21 Augusti.  Duodecimo Kalendas Septembris. 


Santa Juana Francisca Fremiot de ChantalViuda, que fue Fundadora de la Orden de Monjas de la Visitación de santa María. Su tránsito se conmemora a 13 de Diciembre.
Sanctae Joannae-Franciscae Fremiot de Chantal, Viduae, quae Ordinis Sanctimonialium Visitationis sanctae Mariae fuit Institutrix, cujus dies natalis recolitur Idibus Decembris.

En Roma, en el campo Verano, santa Ciriaca, Viuda y Mártir, que durante la persecución de Valeriano, habiendo consagrado su persona y todos sus bienes al servicio de los Santos, por último, sufriendo por Cristo el martirio, le consagró también gustosa su propia vida.
Romae, in agro Verano, sanctae Cyriacae, Viduae et Martyris; quae in persecutioneValeriani, cum se suaque omnia in Sanctorum ministeria impendisset, demum, martyrium pro Christo subiens, vitam quoque ipsam libenter impendit.
En el territorio de Gevaudán, san Privado, Obispo y Mártir, que padeció en la persecución de Valeriano y Galieno.
In territorio Gavalitano sancti Privati, Episcopi et Martyris; qui passus est in persecutione Valeriani et Gallieni.

En Salona de Dalmacia, san Anastasio, Soldado distinguido, el cual, viendo la constancia de san Agapito en los tormentos, se convirtió a la fe, y, por la confesión del nombre de Cristo, muerto de orden del Emperador Aureliano, pasó Mártir al Señor.
Salonae, in Dalmatia, sancti Anastasii Cornicularii, qui, cum videret beatum Agapitum constanter tormenta perferentem, conversus est ad fidem, et, pro confessione nominis Christi, jubente Aureliano Imperatore, interemptus, Martyr migravit ad Dominum.

En Cerdeña, el triunfo de los santos Mártires Luxorio, Ciselo y Camerino, que en la persecución de Diocleciano, por orden del Presidente Delfio, fueron degollados.
In Sardinia natalis sanctorum Martyrtun Luxorii, Ciselli et Camerini; qui, in persecutione Diocletiani, sub Delphio Praeside, gladio caesi sunt.


El mismo día, los santos Mártires Bonoso y Maximiano.
Eodem die sanctorum Martyrum Bonosi et Maximiani. 

En Fondi del Lacio, san Paterno, Mártir, el cual viajó de Alejandría a Roma a visitar los sepulcros de los Apóstoles, y luego se retiró a la campiña de Fondi; y allí, mientras enterraba los cuerpos de los Mártires, fue aprisionado por el Tribuno y murió en la prisión.
Fundis, in Latio, sancti Paterni Martyris, qui, ab Alexandria Romam venit ad Apostolorum memorias; et inde in agrum Fundanum secessit, atque ibi, cum Martyrum corpora sepeliret, a Tribuno comprehensus est, et in vinculis exspiravit.

En Edesa de Siria, los santos Mártires Bassa y sus tres hijos, Teogonio, Agapio y Fidel, a los cuales, en la persecución de Maximiano, la piadosa madre envió delante con sus exhortaciones a la palma del martirio, y ella, cortada la cabeza, les siguió alegre con la victoria.
Edessae, in Syria, sanctorum Martyrum Bassae, ac trium ejus filiorum, id est Theogonii, Agapii et Fidelis; quos, in persecutione Maximiani, pia mater exhortans, martyrio coronatos praemisit ad palmam, et, truncato capite, gaudens secuta est cum victoria.

En Verona, san Euprepio, Obispo y Confesor.
Veronae sancti Euprepii, Episcopi et Confessoris. 

Igualmente, san Cuadrato, Obispo.
Item sancti Quadrati Episcopi. 

En Auvernia de las Galias, san Sidonio, Obispo, esclarecido en doctrina y santidad.
Arvernis, in Gallia, sancti Sidonii Episcopi, doctrina et sanctitate conspicui.

En Sena de Toscana, san Bernardo Tolomeo, Abad, Fundador de la Congregación del Monte Olivete.
Senis, in Tuscia, beati Bernardi Ptolomaei Abbatis, Congregationis Olivetanae Fundatoris.


Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

martes, 19 de agosto de 2014

La Santa Misa según los santos.

San Juan Eudes:
"Para ofrecer bien una Eucaristía se necesitarían tres eternidades: una para prepararla, otra para celebrarla y una tercera para dar gracias"
"Tened por cierto el tiempo que empleéis con devoción delante de este divinísimo Sacramento, será el tiempo que más bien os reportará en esta vida y más os consolará en vuestra muerte y en la eternidad. Y sabed que acaso ganaréis más en un cuarto de hora de adoración en la presencia de Jesús Sacramentado que en todos los demás ejercicios espirituales del día."
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San Cirilo de Jerusalén:
"Así como dos pedazos de cera derretidos juntos no hacen más que uno, de igual modo el que comulga, de tal suerte está unido con Cristo, que él vive en Cristo y Cristo en él."
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San Ignacio de Loyola:
Preparando el altar, y después de revestirme, y durante la Misa, movimientos internos muy intensos y muchas e intensas lágrimas y llanto, con frecuente pérdida del habla, y también al final de la Misa, y por largos períodos durante la misa, en la preparación y después, la clara visión de nuestra Señora, muy propicia ante el Padre, hasta tal grado, que las oraciones al Padre y al Hijo y en la consagración, no podía sino sentir y verla, como si fuera parte o la puerta, para toda la gracia que sentía en mi corazón. En la consagración de la Misa, ella me enseñó que su carne estaba en la de su Hijo, con tanta luz que no puedo escribir sobre ello. No tuve duda de la primera oblación ya hecha"
*
El santo cura de Ars, San Juan María Vianney:
“Si conociéramos el valor de La Santa Misa nos moriríamos de alegría”.
"Sí supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella".
"Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa".
"La Misa es la devoción de los Santos".
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San Anselmo:
“Una sola misa ofrecida y oída en vida con devoción, por el bien propio, puede valer más que mil misas celebradas por la misma intención, después de la muerte.”
*
Tomado de ICRSS.

lunes, 18 de agosto de 2014

San Alberto Hurtado, eucarístico.

El 23 de octubre de 2005, el Papa Benedicto XVI elevó al honor de los altares al sacerdote chileno Alberto Hurtado Cruchaga. En este 18 de agosto la Iglesia universal celebra su Pascua hacia la casa del Padre, ocurrida el año 1952.

San Alberto Hurtado fue un fuego que encendió otros fuegos. Esta imagen del fuego es significativa, por cuanto toda vida cristiana que se precie de tal debe, de algún modo, ser como una antorcha encendida que no sólo da calor sino que también alumbra y destella iluminando a la humanidad, por cuanto es una cualidad de Dios revelada en Cristo y que permanece en su Iglesia por obra del Espíritu.

Las múltiples vocaciones sacerdotales y religiosas que logró despertar San Alberto Hurtado, como también vocaciones laicales al servicio del Evangelio, de hombres y mujeres que iluminados por su palabra, que no era más que la Palabra del Divino Maestro, han encarnado el Espíritu evangélico en las tareas temporales de acuerdo al que querer del Magisterio de la Iglesia.

“En su ministerio sacerdotal, marcado por un vivo amor a la Iglesia, se distinguió como maestro en la dirección espiritual y como predicador incansable, transmitiendo a todos el fuego de Cristo que llevaba adentro especialmente en el fomento de las vocaciones sacerdotales y en la formación de laicos comprometidos en la acción social”, decía Juan Pablo II cuando lo beatificó el 16 de octubre de 1994.

Todo lo anterior fue posible por la intensa vida interior, de espiritualidad profunda, ya que vivió la vida con un punto focal hacia el cual tendía y de la que provenía toda su acción, y que muchas veces es soslayada por quienes sólo lo ven como una especie de servidor social.

El centro del cual emanaba la fuerza que explica y nos ayuda a comprender la actividad sacerdotal tan intensa y variada que llevó a cabo el santo chileno, está en que Alberto Hurtado Cruchaga fue un hombre eminentemente eucarístico, lo que puede traducirse en esta impactante frase pronunciada en un retiro de sacerdotes: “¡Mi vida es una Misa prolongada!”. El sentido de la donación y el querer ser pan partido, aparece en pensamientos como estos: “Los sacrificios de mi vida no son para destrozarme sino para prepararme”; “El fin de la vida no es la destrucción, sino la oblación, la colaboración con Cristo”; “Oh, si fuéramos a la Misa a ofrecernos en el ofertorio… la consagración sería el elemento central de nuestra vida cristiana!”.

En otra sorprendente frase nos dice: “Vivir nuestro día como Cristo, ser Cristo para nosotros y para los demás: ¡Eso es comulgar!”.

En el Año Sacerdotal de 2011, el Papa Benedicto XVI puso a San Alberto Hurtado Cruchaga como modelo de sacerdote, pues en realidad fue una visita de Dios a nuestra patria como lo dijo Mrs. Manuel Larraín en el sermón de sus exequias; mientras que Juan Pablo II lo llamó “hijo glorioso del continente americano”; en definitiva, un modelo preclaro de santidad para el mundo de hoy.

“Alimentados con estos sagrados misterios, te pedimos, Señor, nos ayudes a seguir los ejemplos de San Alberto, que te rindió culto con devoción constante, y se entregó a tu pueblo en un continuo servicio de amor. Por Jesucristo, nuestro Señor” (Oración postcomunión).

sábado, 16 de agosto de 2014

S. Joachim Confessoris, Patris B. Mariae Virginis

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Orémus.
Deus, qui præ ómnibus Sanctis tuis beátum Ióachim Genetrícis Fílii tui patrem esse voluísti: concéde, quaesumus; ut, cuius festa venerámur, eius quoque perpétuo patrocínia sentiámus.
Per eundem Dominum nostrum Iesum Christum filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum. 
R. Amen.

viernes, 15 de agosto de 2014

LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA

I clase, blanco
“Hoy María Virgen subió a los cielos: alegraos, porque con Cristo reina para siempre”. Es el grito de la Liturgia y de la fe cristiana, dos veces milenaria.
La que fue Madre de Dios e Inmaculada desde su Concepción, no convenía, no podía, no había de sufrir la corrupción del sepulcro. Su santa dormición fue un deliquio místico de amor entrañable a su Dios, y en seguida un raudo vuelo de paloma a lo más encumbrado de los cielos, cortejada por los coros angelicales.
Desde su vistoso sitial queda entronizada como Reina de todos los Santos, con la correspondiente “omnipotencia suplicante”. Subió hasta la diestra de su Hijo benditísimo para preceder en la gloria a sus hijos adoptivos, que son más que legión, que son casi infinitos. Por todos se interesa como madre e intercesora, la “llena de gracia”, la “más bendita de todas las mujeres”.
Y el Papa Pío XII, cediendo a su personal creencia y filial devoción y respondiendo también al unánime voto de toda la cristiandad, define Dogma de fe cristiana esa Asunción de María a los cielos en cuerpo y alma, para gloria de tan excelsa Señora y esperanza de sus hijos militantes en la tierra.
El 1 de noviembre del Año Santo y Jubilar de 1950 presenció la acogedora plaza de San Pedro el acto más apoteósico que jamás pudo contemplarse en el mundo ante el medio millón de personas de toda raza y país que a la voz del Sumo Pontífice Romano aclamaron a la Reina Asunta a los cielos e imploraron juntos su maternal protección sobre el mundo agonizante y abocado a la catástrofe.
Ya no hay ningún lugar a duda acerca del hecho de la Asunción; y para que la afirmación de fe sea todavía más clara y categórica, el Papa prescribió un nuevo formulario de Misa, suprimiendo la anterior.
María Asunta a los cielos es la gloriosa Mujer del Apocalipsis (Int.); es la Hija del Rey, ricamente engalanada (Gr.); es la triunfadora del Dragón infernal (Ofert.); la nueva Judit (Ep.); la niña preferida de Dios, que le rinde por tantas gracias un Magnificat de gratitud (Evang.). Y al ascender la Madre, provoca a volar a sus hijos de la tierra, que le piden resucitar con Cristo y compartir luego con la Madre su gloria en el empíreo (Or., Sec., Posc.).
Reina y Madre santísima, segura de ti misma, muéstrate solícita con los tuyos, que sufrimos continua lucha y continua tempestad. Tu fiesta, tan antigua, culminará al octavo día con el culto a tu inmaculado Corazón.  

jueves, 14 de agosto de 2014

LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA

HOMILÍA DEL PAPA BENEDICTO XVI EN EL AÑO 2011 PARA LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN
Parroquia Pontificia de Santo Tomás de Villanueva,
Castelgandolfo, Lunes 15 de agosto de 2011


Nos encontramos reunidos, una vez más, para celebrar una de las más antiguas y amadas fiestas dedicadas a María santísima: la fiesta de su asunción a la gloria del cielo en alma y cuerpo, es decir, en todo su ser humano, en la integridad de su persona. Así se nos da la gracia de renovar nuestro amor a María, de admirarla y alabarla por las «maravillas» que el Todopoderoso hizo por ella y obró en ella.
Al contemplar a la Virgen María se nos da otra gracia: la de poder ver en profundidad también nuestra vida. Sí, porque también nuestra existencia diaria, con sus problemas y sus esperanzas recibe luz de la Madre de Dios, de su itinerario espiritual, de su destino de gloria: un camino y una meta que pueden y deben llegar a ser, de alguna manera, nuestro mismo camino y nuestra misma meta. Nos dejamos guiar por los pasajes de la Sagrada Escritura que la liturgia nos propone hoy. Quiero reflexionar, en particular, sobre una imagen que encontramos en la primera lectura, tomada del Apocalipsis y de la que se hace eco el Evangelio de san Lucas: la del arca.
En la primera lectura escuchamos: «Se abrió en el cielo el santuario de Dios, y apareció en su santuario el arca de su alianza» (Ap 11, 19). ¿Cuál es el significado del arca? ¿Qué aparece? Para el Antiguo Testamento, es el símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Pero el símbolo ya ha cedido el puesto a la realidad. Así el Nuevo Testamento nos dice que la verdadera arca de la alianza es una persona viva y concreta: es la Virgen María. Dios no habita en un mueble, Dios habita en una persona, en un corazón: María, la que llevó en su seno al Hijo eterno de Dios hecho hombre, Jesús nuestro Señor y Salvador. En el arca —como sabemos— se conservaban las dos tablas de la ley de Moisés, que manifestaban la voluntad de Dios de mantener la alianza con su pueblo, indicando sus condiciones para ser fieles al pacto de Dios, para conformarse a la voluntad de Dios y así también a nuestra verdad profunda. María es el arca de la alianza, porque acogió en sí a Jesús; acogió en sí la Palabra viva, todo el contenido de la voluntad de Dios, de la verdad de Dios; acogió en sí a Aquel que es la Alianza nueva y eterna, que culminó con la ofrenda de su cuerpo y de su sangre: cuerpo y sangre recibidos de María. Con razón, por consiguiente, la piedad cristiana, en las letanías en honor de la Virgen, se dirige a ella invocándola como Foederis Arca, «Arca de la alianza», arca de la presencia de Dios, arca de la alianza de amor que Dios quiso establecer de modo definitivo con toda la humanidad en Cristo.
El pasaje del Apocalipsis quiere indicar otro aspecto importante de la realidad de María. Ella, arca viviente de la alianza, tiene un extraordinario destino de gloria, porque está tan íntimamente unida a su Hijo, a quien acogió en la fe y engendró en la carne, que comparte plenamente su gloria del cielo. Es lo que sugieren las palabras que hemos escuchado: «Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y está encinta (…). Y dio a luz un hijo varón, el que ha de pastorear a todas las naciones» (12, 1-2; 5). La grandeza de María, Madre de Dios, llena de gracia, plenamente dócil a la acción del Espíritu Santo, vive ya en el cielo de Dios con todo su ser, alma y cuerpo.
San Juan Damasceno refiriéndose a este misterio en una famosa homilía afirma: «Hoy la santa y única Virgen es llevada al templo celestial… Hoy el arca sagrada y animada por el Dios vivo, (el arca) que llevó en su seno a su propio Artífice, descansa en el templo del Señor, no construido por mano de hombre» (Homilía II sobre la Dormición, 2: PG 96, 723); y prosigue: «Era preciso que aquella que había acogido en su seno al Logos divino, se trasladara a los tabernáculos de su Hijo… Era preciso que la Esposa que el Padre se había elegido habitara en la estancia nupcial del cielo» (ib., 14: PG 96, 742).
Hoy la Iglesia canta el amor inmenso de Dios por esta criatura suya: la eligió como verdadera «arca de la alianza», como Aquella que sigue engendrando y dando a Cristo Salvador a la humanidad, como Aquella que en el cielo comparte la plenitud de la gloria y goza de la felicidad misma de Dios y, al mismo tiempo, también nos invita a nosotros a ser, a nuestro modo modesto, «arca» en la que está presente la Palabra de Dios, que es transformada y vivificada por su presencia, lugar de la presencia de Dios, para que los hombres puedan encontrar en los demás la cercanía de Dios y así vivir en comunión con Dios y conocer la realidad del cielo.
El Evangelio de san Lucas que acabamos de escuchar (cf. Lc 1, 39-56) nos muestra esta arca viviente, que es María, en movimiento: tras dejar su casa de Nazaret, María se pone en camino hacia la montaña para llegar de prisa a una ciudad de Judá y dirigirse a la casa de Zacarías e Isabel. Me parece importante subrayar la expresión «de prisa»: las cosas de Dios merecen prisa; más aún, las únicas cosas del mundo que merecen prisa son precisamente las de Dios, que tienen la verdadera urgencia para nuestra vida. Entonces María entra en esta casa de Zacarías e Isabel, pero no entra sola. Entra llevando en su seno al Hijo, que es Dios mismo hecho hombre. Ciertamente, en aquella casa la esperaban a ella y su ayuda, pero el evangelista nos guía a comprender que esta espera remite a otra, más profunda. Zacarías, Isabel y el pequeño Juan Bautista son, de hecho, el símbolo de todos los justos de Israel, cuyo corazón, lleno de esperanza, aguarda la venida del Mesías salvador. Y es el Espíritu Santo quien abre los ojos de Isabel para que reconozca en María la verdadera arca de la alianza, la Madre de Dios, que va a visitarla. Así, la pariente anciana la acoge diciéndole «a voz en grito»: «¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?» (Lc 1, 42-43). Y es el Espíritu Santo quien, ante Aquella que lleva al Dios hecho hombre, abre el corazón de Juan Bautista en el seno de Isabel. Isabel exclama: «En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre» (v. 44). Aquí el evangelista san Lucas usa el término «skirtan», es decir, «saltar», el mismo término que encontramos en una de las antiguas traducciones griegas del Antiguo Testamento para describir la danza del rey David ante el arca santa que había vuelto finalmente a la patria (cf. 2 S 6, 16). Juan Bautista en el seno de su madre danza ante el arca de la Alianza, como David; y así reconoce: María es la nueva arca de la alianza, ante la cual el corazón exulta de alegría, la Madre de Dios presente en el mundo, que no guarda para sí esta divina presencia, sino que la ofrece compartiendo la gracia de Dios. Y así —como dice la oración— María es realmente «causa nostrae laetitiae», el «arca» en la que verdaderamente el Salvador está presente entre nosotros.
Queridos hermanos, estamos hablando de María pero, en cierto sentido, también estamos hablando de nosotros, de cada uno de nosotros: también nosotros somos destinatarios del inmenso amor que Dios reservó —ciertamente, de una manera absolutamente única e irrepetible— a María. En esta solemnidad de la Asunción contemplamos a María: ella nos abre a la esperanza, a un futuro lleno de alegría y nos enseña el camino para alcanzarlo: acoger en la fe a su Hijo; no perder nunca la amistad con él, sino dejarnos iluminar y guiar por su Palabra; seguirlo cada día, incluso en los momentos en que sentimos que nuestras cruces resultan pesadas. María, el arca de la alianza que está en el santuario del cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de alegría y de paz con Dios. Amén.

miércoles, 13 de agosto de 2014

SANTA MISA TRIDENTINA EN LAS DICHAS, CASABLANCA (CHILE)


El próximo viernes día 15 de Agosto fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen, se celebrará (D.m.) la Santa Misa Tridentina en la Capilla de Nuestra Señora del Carmen en la localidad de Las Dichas, Casablanca, Chile a las 17.00 h. Oficiará la Santa Misa Msr. Jaime Astorga Paulsen.

Para más información: ingecon@gmail.com.

lunes, 11 de agosto de 2014

Martirologio Romano 1956.

11 de Agosto / Die 11 Augusti.  Tertio Idus Augusti. 


En Roma, entre los dos Laureles, el triunfo de san Tiburcio, Mártir, que en la persecución de Diocleciano, por sentencia del Juez Fabiano, como confesase con mayor constancia a Cristo mientras andaba sobre ascuas con los pies desnudos, fue conducido a tres millas de la ciudad y allí degollado.
Romae, inter duas Lauros, natalis sancti Tiburtii Martyris, qui, sub Judice Fabiano, in persecutione Diocletiani, cum Christum, nudis plantis super carbones ardentes ingressus, majori confiteretur constantia, duci in tertium ab Urbe milliarium atque ibi-dem gladio animadverti jubetur.


En Roma igualmente, santa Susana, Virgen, la cual, siendo de noble linaje y sobrina del Papa san Cayo, en tiempo de Diocleciano, cortada la cabeza, mereció la corona del martirio.
Item Romae sanctae Susannae Virginis, quae, cum ex nobili prosapia esset orta et beati Caji Pontificis neptis, martyrii palmam, tempore Diocletiani, capitis obtruncatione promeruit.


En Asís de Umbría, el tránsito de santa Clara, Virgen, primera planta de las Señoras Pobres de la Orden de Menores; la cual, célebre por su vida y milagros, fue puesta por el Papa Alejandro IV en el número de las santas Vírgenes. Su fiesta se celebra el día siguiente.
Assisii, in Umbria, natalis sanctae Clarae Virginis, primae plantae Pauperum Dominarum Ordinis Minorum; quam, vita et miraculis  celebrem, Alexander Papa Quartus in numerum sanctarum Virginum retulit. Ipsius tamen festum sequenti die celebratur.


En Comana del Ponto, san Alejandro, Obispo, por sobrenombre el Carbonero, que de elocuentísimo filósofo, llegó a alcanzar la eminente ciencia de la humildad cristiana, y elevado por san Gregorio Taumaturgo a la sede de aquella Iglesia, fue ilustre, no sólo por la predicación, sino también por haber consumado en el fuego su martirio.
Comanae, in Ponto, sancti Alexandri Episcopi, cognomento Carbonarii, qui, ex philosopho disertissimo eminentem Christianae humilitatis scientiam adeptus, et a sancto Gregorio Thaumaturgo in thronum illius Ecclesiae sublimatus, non solum praedicatione, sed etiam consummato per ignem martyrio fuit illustris.


En el mismo día, el martirio de los santos Rufino, Obispo de los Marsos, y sus Compañeros, en tiempo del Emperador Maximino.
Eodem die passio sanctorum Rufini, Marsorum Episcopi, et Sociorum ejus, sub Maximino Imperatore.

En Evreux de Francia, san Taurino, Obispo, el cual, ordenado Obispo de aquella ciudad por el Papa san Clemente, propagó la fe Cristiana con la predicación del Evangelio, y padecidos por esta causa muchos trabajos, esclarecido por la gloria de los milagros, descansó en el Señor.
Apud Ebroicenses, in Gallia, sancti Taurini Episcopi, qui, a beato Clemente Papaordinatus illius civitatis Episcopus, Evangelii praedicatione Christianam fidem propagavit, ac, multis pro ea susceptis laboribus, miraculorum gloria conspicuus obdormivit in Domino.


En Cambray de Francia, san Gaugerico, Obispo y Confesor.
Cameraci, in Gallia, sancti Gaugerici, Episcopi et Confessoris. 


En la provincia de Valeria, san Equicio, Abad, de cuya santa vida da testimonio san Gregorio Papa.
In provincia Valeriae sancti Equitii Abbatis, cujus sanctitas testimonio beati Gregorii Papae comprobatur.

En Todi de Umbría, santa Digna, Virgen.
Tuderti, in Umbria, sanctae Dignae Virginis. 


Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.