miércoles, 22 de febrero de 2012

50º aniversario de la Constitución Apostólica "Veterum Sapientia" del beato Juan XXIII sobre el latín.


Constitución Apostólica del Papa Juan XXIII

VETERUM SAPIENTIA



1. La antigua sabiduría encerrada en la literatura de los griegos y de los romanos, así como las preclaras enseñanzas de los pueblos antiguos, deben considerarse como una aurora preanunciadora del Evangelio que el Hijo de Dios, árbitro y maestro de la gracia y de la doctrina, luz y guía de la humanidad,[1] ha anunciado en la tierra. En efecto, los padres y los Doctores de la Iglesia reconocieron en esos antiquísimos e importantísimos monumentos literarios, cierta preparación de los espíritus para recibir las riquezas divinas, que Jesucristo en la economía de la plenitud de los tiempos [2] comunicó a los hombres; por consiguiente, con la introducción del cristianismo en el mundo, nada se perdió de cuanto los siglos precedentes habían producido de verdadero, de justo, de noble y de bello.

2. Por tanto, la Iglesia rindió siempre sumo honor a estos venerables documentos de sabiduría, y sobre todo a las lenguas griega y latina, que de la sabiduría misma son como el áureo ropaje; y acogió asimismo el uso de otras venerables lenguas, florecidas en Oriente, que mucho contribuyeron al progreso humano y a la civilización y que, usadas en los sagrados ritos y en las versiones de las Sagradas Escrituras, se encuentran aún en vigor en algunas naciones, como expresión de un antiguo uso, ininterrumpido y vivo.

3. En esta variedad de lenguas se destaca sin duda la que, nacida en el Lacio, llegó a ser más tarde admirable instrumento para la propagación del cristianismo en Occidente. Ya que, ciertamente no sin especial providencia de Dios, esta lengua, que durante muchos siglos unió a muchas gentes bajo la autoridad del Imperio; llegó a ser la lengua propia de la Sede Apostólica[3] y, conservada para la posteridad, unió entre sí con estrecho vínculo de unidad a los pueblos cristianos de Europa.

En efecto, la lengua latina es por su naturaleza perfectamente adecuada para promover cualquier forma de cultura en cualquier pueblo: no suscita celos, se muestra imparcial con todos, no es privilegio de nadie y es bien aceptada por todos. Y no cabe olvidar que la lengua latina tiene una conformación propia, noble y característica: un estilo conciso, variado, armonioso, lleno de majestad y de dignidad[4] que conviene de modo singular a la claridad y a la gravedad.

4. Por estos motivos la Sede Apostólica se ha preocupado siempre de conservar con celo y amor la lengua latina, y la ha estimado digna de usarla ella misma, como espléndido ropaje de la doctrina celestial y de las santísimas leyes,[5] en el ejercicio de su sagrado ministerio, así como de que la usaran sus ministros. Donde quiera que éstos se encuentren, pueden, con el conocimiento y el uso del latín, llegar a saber más rápidamente todo lo que procede de la Sede Romana, así como comunicarse más libremente con ella y entre sí.

Por lo tanto, el pleno conocimiento y el fácil uso de esta lengua, tan íntimamente ligada a la vida de la Iglesia, interesan más a la religión que a la cultura y a las letras,[6] como dijo Nuestro Predecesor de inmortal memoria, Pío XI, el cual indagando científicamente sus razones, indicó tres dotes de esta lengua, en admirable consonancia con la naturaleza de la Iglesia. En efecto, la Iglesia, al abrazar en su seno a todas las naciones y al estar destinada a durar hasta la consumación de los siglos, exige por su misma naturaleza una lengua universal, inmutable, no popular.[7]

5. Dado que toda la Iglesia tiene que depender de la Iglesia Romana[8] y que los Sumos Pontífices tienen verdadera potestad episcopal, ordinaria e inmediata, no solamente sobre todas y cada una de las iglesias, sino también sobre todos y cada uno de los Pastores y fieles[9] de todos los ritos, pueblos y lenguas, resulta como consecuencia que el instrumento de mutua comunicación debe ser universal y uniforme sobre todo entre la Santa Sede y las diferentes Iglesias del mismo rito latino. Por lo tanto, los Romanos Pontífices cuando quieren instruir a los pueblos católicos, lo mismo que los Ministerios de la Curia Romana en la resolución de asuntos y en la redacción de decretos que afectan a toda la comunidad de los fieles, usan siempre la lengua latina, por ser ésta aceptada y grata a todos los pueblos como voz de la madre común.

6. No tan sólo universal sino también inmutable debe ser la lengua usada por la Iglesia. Porque si las verdades de la Iglesia Católica fueran encomendadas a algunas o muchas de las mudables lenguas modernas, ninguna de las cuales tuviera autoridad sobre las demás, acontecería que, varias como son, no a muchos sería manifiesto con suficiente precisión y claridad el sentido de tales verdades, y por otra parte no habría ninguna lengua que sirviera de norma común y constante, sobre la cual tener que regular el exacto sentido de las demás lenguas. Pues bien, la lengua latina, ya desde hace siglos sustraída a las variaciones de significado que el uso cotidiano suele introducir en los vocablos, debe considerarse fija e invariable, ya que los nuevos significados de algunas palabras latinas, exigidos por el desarrollo, por la explicación y defensa de las verdades cristianas, han sido desde hace tiempo determinados en forma estable.

7. Por último, como la Iglesia católica posee una dignidad que sobrepasa todas las sociedades humanas, pues ha sido fundada por Cristo el Señor, conviene que use una lengua no vulgar, sino una llena de nobleza y majestad.

8. Además, la lengua latina, a la que podemos verdaderamente llamar católica[10] por estar consagrada por el constante uso que de ella ha hecho la Sede Apostólica, madre y maestra de todas las Iglesias, debe considerarse un tesoro … de valor incomparable,[11] una puerta que pone en contacto directo con las verdades cristianas transmitidas por la tradición y con los documentos de la enseñanza de la Iglesia;[12] y, en fin, un vínculo eficacísimo que une en admirable e inalterable continuidad a la Iglesia de hoy con la de ayer y de mañana.

9. Además, no hay nadie que pueda poner en duda toda la eficacia especial que tienen tanto la lengua latina como, en general, la cultura humanística, en el desarrollo y formación de las tiernas mentes de los jóvenes. En efecto, cultiva, madura y perfecciona las mejores facultades del espíritu; da destreza de mente y fineza de juicio; ensancha y consolida a las jóvenes inteligencias para que puedan abrazar y apreciar justamente todas las cosas y, por último, enseña a pensar y a hablar con orden sumo.

10. Si se ponderan, en efecto, estos méritos, se comprenderá fácilmente por qué tan frecuentemente los Romanos Pontífices no solamente, han exaltado tanto la importancia y la excelencia de la lengua latina sino que incluso han prescrito su estudio y su uso a los sagrados ministerios del clero secular y regular, denunciando claramente los peligros que se derivan de su abandono.

También Nos, por lo tanto, impulsados por los mismos gravísimos motivos que ya movieron a Nuestros Predecesores y a los Sínodos Provinciales,[13] deseamos con firme voluntad que el estudio de esta lengua, restituida a su dignidad, sea cada vez más fomentado y ejercitado. Y como el uso de latín se pone durante nuestros días en discusión en algunos lugares y muchos preguntan cuál es a este propósito el pensamiento de la Sede Apostólica, hemos decidido proveer con normas oportunas, enunciadas en este solemne documento para que el antiguo e ininterrumpido uso de la lengua latina sea mantenido y donde hubiera caído casi en abandono, sea absolutamente restablecido.

Por lo demás, creemos que Nuestro pensamiento sobre esta cuestión ha sido ya por Nos con suficiente claridad expresado con estas palabras dichas a ilustres estudiosos de latín: Por desgracia, hay muchos que extrañamente deslumbrados por el maravilloso progreso de las ciencias, pretenden excluir o reducir el estudio del latín y de otras disciplinas semejantes… Nos, en cambio, precisamente por esta impelente necesidad, pensamos que debe seguirse un camino diferente. Del mismo modo que en el espíritu penetra y se fija lo que más corresponde a la naturaleza y dignidad humana, con más ardor hay que adquirir cuanto forma y ennoblece el espíritu, con el fin de que los pobres mortales no lleguen a ser, como las maquinas que construyen, fríos, duros y carentes de amor.[14]

11. Después de haber examinado y ponderado cuidadosamente cuanto hasta ahora se ha expuesto, Nos, en la segura conciencia de Nuestra misión y de Nuestra autoridad, determinamos y ordenamos cuanto sigue:

§ 1. Tanto los Obispos como los Superiores Generales de Ordenes Religiosas provean para que en sus Seminarios y Escuelas, en donde los jóvenes son preparados para el sacerdocio, todos se muestren en este punto dóciles a la voluntad de la Sede Apostólica, y se atengan escrupulosamente a estas Nuestras prescripciones.

§ 2. Velen igualmente con paternal solicitud para que ninguno de sus súbditos, por afán de novedad, escriba contra el uso de la lengua latina tanto en la enseñanza de las sagradas disciplinas como en los sagrados ritos de la Liturgia ni, movidos por prejuicios, disminuya en esta materia la fuerza preceptiva de la voluntad de la Sede Apostólica y altere su sentido.

§ 3. Como se halla establecido tanto por el Código de Derecho Canónico (can. 1.364) como por Nuestros Predecesores, los aspirantes al sacerdocio, antes de empezar los estudios propiamente eclesiásticos, sean instruidos con sumo cuidado en la lengua latina por profesores muy expertos, con método adecuado y por un período de tiempo apropiado, para que no suceda luego que, al llegar a las disciplinas superiores, no puedan, por culpable ignorancia del latín, comprenderlas plenamente, y aún menos ejercitarse en las disputas escolásticas con las que las mentes de los jóvenes se adiestran en la defensa de la verdad.[15] Y esto entendemos que valga también para los que han sido llamados al sacerdocio por Dios ya maduros en edad, sin haber hecho ningún estudio clásico o demasiado insuficiente. Nadie, en efecto, habrá de ser admitido al estudio de las disciplinas filosóficas o teológicas si antes no ha sido plenamente instruido en esta lengua y si no domina su uso.

§ 4. Si en algún país el estudio de la lengua latina ha sufrido en algún modo disminuciones en daño de la verdadera y sólida formación, por haber las escuelas eclesiásticas asimilando los programas de estudio de las públicas, deseamos que allí se conceda de nuevo el tradicional lugar reservado a la enseñanza de esta lengua; ya que todos deben convencerse de que también en este punto hay que tutelar escrupulosamente las exigencias propias de la formación de los futuros sacerdotes, no tan sólo por lo que se refiere al número y calidad de las materias sino también por lo que concierne al tiempo que debe atribuirse a su enseñanza. Que si, por circunstancias de tiempo y de lugar, otras materias hubiesen de ser añadidas a las en uso, entonces o habrá que ampliar la duración de los estudios o esas disciplinas habrán de darse en forma compendiosa, o habrá que dejar su estudio para otro tiempo.

§ 5. Las principales disciplinas sagradas, como se ha ordenado en varias ocasiones, deben ser enseñadas en latín, lengua que por el uso desde hace tantos siglos sabemos que es apropiadísima para explicar con facilidad y con claridad singular la íntima y profunda naturaleza de las cosas,[16] porque a más de haberse enriquecido ya desde hace muchos siglos con vocablos propios y bien definidos en el sentido y por lo tanto adecuados para mantener íntegro el depósito de la fe católica, es al mismo tiempo muy adecuada para que se evite la superflua verbosidad. Por lo tanto, los que en las Universidades o en Seminarios enseñen estas disciplinas están obligados a hablar en latín y a servirse de textos escritos en latín. Que si, por ignorancia de la lengua latina, no pueden convenientemente cumplir con estas prescripciones de la Santa Sede, poco a poco sean remplazados por otros profesores más idóneos. Las dificultades, por otra parte, que pueden venir por parte de los alumnos o de los profesores, deben ser superadas por la firme voluntad de los Obispos y Superiores Religiosos, y por la dócil y buena voluntad de los maestros.

§ 6. Dado que la lengua latina es lengua viva dela Iglesia, con el fin de que sea adecuada a las necesidades lingüísticas día a día mayores, y para que sea enriquecida con nuevos vocablos propios y adecuados, en manera uniforme, universal y conforme con la índole de la antigua lengua latina -manera ya seguida por los Santos Padres y por los mejores escritores escolásticos-, damos mandato a la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades de Estudios, con el fin de que cuiden de fundar un Instituto Académico de la lengua latina. Este Instituto, que habrá de tener su propio cuerpo de profesores expertísimos en las lenguas latina y griega provenientes de las diversas partes del mundo, tendrá como finalidad principal -como ocurre con las Academias Nacionales, fundadas para promover las respectivas lenguas- la de dirigir el ordenado desarrollo de la lengua latina, enriqueciendo , si es preciso, el léxico de palabras que sean conformes con la índole y colorido propio; y al mismo tiempo disponer de escuelas de latín de todas las edades y sobre todo de la edad cristiana. En estas escuelas serán formados en el conocimiento más pleno y profundo del latín, en su uso, en el estilo propio y elegante, los que están destinados a enseñarlo en los Seminarios y Colegios Eclesiásticos, o a escribir decretos, sentencias y cartas en los Ministerios de la Santa Sede, en las Curias Episcopales y en las Oficinas de las Ordenes Religiosas.

§ 7. Hallándose la lengua latina estrechamente ligada a la griega por la naturaleza de su conformación y por la importancia de las obras que nos han sido legadas, también en ella, como han ordenado a menudo Nuestros Predecesores, habrán de ser instruidos los futuros ministros del altar desde las escuelas inferiores a medias, con el fin de que cuando estudien las disciplinas superiores y sobre todo si aspiran a los grados académicos en Sagrada Escritura y en Teología, puedan señalar y rectamente comprender no solamente las fuentes griegas de la filosofía escolástica, sino también los textos originales de la Sagrada Escritura, de la Liturgia y de los Santos Padres Griegos.[17]

§ 8. Damos orden asimismo a la Sagrada Congregación de Estudios para que prepare un Ordenamiento de los estudios de latín -que habrá de ser observado por todos fielmente- y tal que proporcione a cuantos lo sigan un conveniente conocimiento y uso de esta lengua. Este programa podrá, por exigencias particulares, ser ordenado de otro modo por las diversas Comisiones de Ordinarios, sin que, sin embargo, sea jamás cambiada o atenuada su naturaleza y su fin. Sin embargo, los Ordinarios no crean poder realizar proyectos sin que la Sagrada Congregación los haya examinado y aprobado primeramente.

12. Cuanto con esta Nuestra Constitución hemos establecido, decretado, ordenado y solicitado, pedimos y mandamos con Nuestra autoridad que se mantenga definitivamente firme y sancionado, y que ninguna otra prescripción o concesión, incluso digna de mención especial, tenga ya vigor contra esta orden.

Dada en Roma, junto a San Pedro, el 22 de febrero, fiesta de la Cátedra de San Pedro, el año 1962, cuarto de Nuestro Pontificado.

IOANNES P.P. XXIII

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NOTAS:

[1] Tertull., Apol. 21; Migne, PL 1, 394.

[2] Eph. 1, 10.

- Textus editus in AAS 54(1962) 129-35; et in L’Oss. Rom. 24 Febbr. 1962, p. 1-2.

[3] Epist. S. Congr. Stud. Vehementer sane, ad Ep. universos, 1 Iul. 1908: Ench. Cler., N. 820. Cfr etiam Epist. Ap. Pii XI, Unigenitus Dei Filius, 19 Mar. 1924: A.A.S. 16 (1924), 141.

[4] Pius XI, Epist. Ap. Offιciorum omnium, 1 Aug. 1922: A.A.S. 14 (1922), 452-453.

[5] Pius XI, Motu Proprio Litterarum latinarum, 20 Oct. 1924: A.A.S. 16 (1924), 417.

[6] Pius XI, Epist. Ap. Offιciorum omnium, 1 Aug. 1922: A.A.S. 14 (1922) 452.

[7] Ibidem.

[8] S. Iren., Adv. Haer. 3, 3, 2; Migne, PG 7, 848.

[9] Cfr C. I. C., can. 218, § 2.

[10] Cfr Pius XI, Epist. Ap. Officiorum omnium, 1 Aug. 1922: A.A.S. 14 (1922), 453.

[11] Pius XII, Alloc. Magis quam, 23 Nov. 1951: A.A.S. 43 (1951) 737.

[12] LEO XIII, Epist. Encycl. Depuis le jour, 8 Sept. 1899: Acta Leonis XIII 19 (1899) 166.

[13] Cfr Collectio Lacensis, praesertim: vol. III, 1918s. (Conc. Prov. Westmonasteriense, a. 1859); vol. IV, 29 (Conc. Prov. Parisiense, a. 1849); vol. IV, 149, 153 (Conc. Prov. Rhemense, a. 1849); vol. IV, 359, 361 (Conc. Prov. Avenionense, a. 1849); vol. IV, 394, 396 (Conc. Prov. Burdigalense, a. 1850); vol. V, 61 (Conc. Strigoniense, a. 1858); vol. V, 664 (Conc. Prov. Colocense, a. 1863) ; vol. VI, 619 (Synod. Vicariatus Suchnensis, a. 1803).

[14] Ad Conventum internat. « Ciceronianis Studiis provehendis », 7 Sept. 1959; in Discorsi Messaggi Colloqui del Santo Padre Giovanni XXIII, I, pp. 234-235; cfr etiam Alloc. ad cives dioecesis Placentinae Romam peregrinantes habita, 15 Apr. 1959: L’Osservatore Romano, 16 apr. 1959; Epist. Pater misericordiarum, 22 Aug. 1961: A.A.S. 53 (1961), 677; Alloc. in sollemni auspicatione Collegii Insularum Philippinarum de Urbe habita, 7 Oct. 1961: L’Osservatore Romano, 9-10 Oct. 1961 Epist. Iucunda laudatio, 8 Dec. 1961: A.A.S. 53 (1961), 812.

[15] Pius XI, Epist. Ap. Officiorum omnium, 1 Aug. 1922: A.A.S. 14 (1922), 453.

[16] Epist. S. C. Studiorum, Vehementer sane, 1 Iul. 1908: Ench. Cler., n. 821.

[17] Leo XII, Litt. Encycl. Providentissimus Deus, 18 Nov. 1893: Acta Leonis XIII, 13 (1893), 342; Epist. Plane quidem intelligis, 20 Maii 1885, Acta, 5, 63-64; Pius XII, Alloc. Magis quam, 23 Sept. 1951: A.A.S. 43 (1951),
737.

martes, 21 de febrero de 2012

Actualización de la Galería de Fotos.

Con algunas fotos de la celebración de la Santa Misa Tridentina, del recién pasado Domingo de Quincuagésima, hemos actualizado la Galería de Fotos, linkear AQUI para visualizarlas, también AQUI para ver el resto de los álbumes.

lunes, 20 de febrero de 2012

Martirologio Romano (1956).

20 de Febrero

  1. En Tiro de Fenicia, la conmemoración de los santos Mártires, cuyo número sólo es conocido de Dios. Todos ellos, imperando Diocleciano, fueron muertos por Veturio, general del Ejército, a poder de multiplicados y sucesivos tormentos: porque primero les desgarraron con azotes todo el cuerpo, después los echaron a varias clases de fieras; pero saliendo, por divina virtud, completamente ilesos, finalmente, en el bárbaro suplicio del fuego y del cuchillo consumaron el martirio. Animaban a la victoria a esta gloriosa multitud los Obispos Tiranión, Silvano, Peleo y Nilo, y el Presbítero Zenobio, los cuales, con feliz combate, en compañía de los demás, alcanzaron la palma del martirio.
  2. En Constantinopla, san Eleuterio, Obispo y Mártir.
  3. En Persia, el triunfo de san Sadot, Obispo, y otros ciento veintiocho; los cuales, en tiempo de Sapor, Rey de Persia, negándose a adorar al Sol, se granjearon, con muerte cruel, ilustres coronas.
  4. En Chipre, los santos Mártires Potamio y Nemesio.
  5. En Catania de Sicilia, san León, Obispo, que resplandeció en virtudes y milagros.
  6. En el mismo día, san Euquerio, Obispo de Orleáns, que, tanto más resplandeció por sus milagros cuanto con más calumnias le acusaban sus émulos.
  7. En Tournay de las Galias, san Eleuterio, Obispo y Confesor.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

domingo, 19 de febrero de 2012

Domingo de Quincuagésima.

Estación en San Pedro (Semidoble de 2ª clase - Ornamentos morados).
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El Introito expresa los sentimientos de quien acude a Dios como a su protector y único refugio. Si queremos conocer la naturaleza del Cristianismo, leamos con detención la Epístola que hoy nos propone la Santa Iglesia. Es ella el más hermoso y autorizado elogio de la caridad, verdadera esencia de la religión de Cristo. ¡Con qué sentimiento lo manifiesta Jesús a sus Apóstoles en el Evangelio de este día!. Los fieles, amantes de Dios, debemos con la Iglesia repetir las palabras del ciego de Jericó: ¡Señor, que vea!. Esto se pide en el Ofertorio: que nos dé la luz, para conocer su santa ley; y, recordando el maná del cielo (Comunión), pide que nos fortalezca el nuevo alimento celestial que recibimos en la Comunión contra todos nuestros enemigos (Poscomunión).
*
ORATIO
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Preces nostras, quæsumus, Dómine, cleménter exáudi: atque a peccatórum vínculis absolútos, ab omni nos adversitáte custódi. Per Dóminum.
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Escucha, te rogamos, Señor, nuestras súplicas según tu misericordia, y, libres de los lazos de nuestros pecados, presérvanos de toda adversidad. Por Nuestro Señor Jesucristo...
*

sábado, 18 de febrero de 2012

Cardenal Alfons M. Stickler


El Cardenal Alfons Stickler fue prefecto emérito de la Biblioteca Vaticana y sus archivos. Actuó como especialista, como perito, en la Comisión de Liturgia del Concilio Vaticano II. Fue elevado al colegio cardenalicio por el Papa Juan Pablo II en l985. Este ensayo apareció originalmente en Die heilige Liturgie (Steyr, Austria: Ennsthaler Verlag, 1997, Franz Breid ed). La presente es una traducción de la versión en inglés aparecida en diciembre de 1998 en la revista norteamericana "Latin Mass", llevada a cabo por Thomas E. Woods, Jr., a pedido del propio Cardenal Stickler.

*

El Concilio, el Novus Ordo Missae

y las innovaciones litúrgicas sin fin.

jueves, 16 de febrero de 2012

Martirologio Romano (1956).

16 de Febrero

  1. En Roma, san Onésimo, de quien escribe el Apóstol san Pablo a Filemón, y a quien después de san Timoteo consagró Obispo de Éfeso, y encomendó la predicación del Evangelio. Conducido preso a Roma, y apedreado por la fe de Cristo, fue primero sepultado allí mismo; mas luego fue trasladado su cuerpo al lugar donde había sido ordenado Obispo.
  2. En Egipto, san Julián, Mártir, con otros cinco mil.
  3. En Cesarea de Palestina, los santos Mártires Egipcios Elías, Jeremías, Isaías, Samuel y Daniel; los cuales, habiendo servido espontáneamente a los Confesores de Cristo condenados a las minas de Cilicia, presos al volver de allí, fueron cruelmente atormentados por el Presidente Firmiliano, en el imperio de Galerio Maximiano, y, finalmente, pasados a cuchillo. Después de ellos, san Porfirio, criado del Mártir Panfilo, y san Seleuco de Capadocia, que habían muchas veces vencido en repetidos combates, fueron de nuevo atormentados, y el uno en el fuego y el otro por la espada recibieron la corona del martirio.
  4. SANTA JULIANA, Virgen y Mártir

  5. En Nicomedia, santa Juliana, Virgen y Mártir; la cual, imperando Maximiano, fue primero azotada cruelmente por su padre Africano, después atormentada de varias maneras por el Prefecto Evilasio, con quien había rehusado casarse, y luego encerrada en una cárcel, donde visiblemente luchó con el demonio; últimamente, habiendo vencido el suplicio del fuego y el de una caldera hirviendo, degollada consumó el martirio. Su cuerpo fue más tarde trasladado a Cumas, en Campania.
  6. En Brescia, san Faustino, Obispo y Confesor.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

martes, 14 de febrero de 2012

Martirologio Romano (1956).

14 de Febrero

SAN VALENTÍN, Mártir

  1. En Roma, en la vía Flaminia, el triunfo de san Valentín, Presbítero y Mártir, que, siendo insigne por el don de curaciones y por la doctrina, fue apaleado y degollado por orden del César Claudio.
  2. Allí mismo, el tránsito de san Cirilo, Obispo y Confesor; el cual, junto con su hermano san Metodio, también Obispo, cuyo tránsito se conmemora el 6 de Abril, trajo a la fe de Cristo a muchas naciones Eslavas y a sus Reyes. La fiesta de ambos se celebra el 7 de Julio.
  3. En Roma también, los santos Mártires Vidal, Felícula y Zenón.
  4. En Terni, san Valentín, Obispo y Mártir, a quien después de prolongados azotes, echaron en la cárcel; mas no pudiendo vencerle, sacáronle de ella en el silencio de la medianoche y le degollaron por orden de Plácito, Prefecto de la ciudad.
  5. En Alejandría, los santos Mártires Cirión, Presbítero, Basiano, Lector, Agatón, Exorcista, y Moisés, todos los cuales, abrasados en la hoguera, volaron al cielo.
  6. En Terni, los santos Próculo, Efebo y Apolonio, Mártires; los cuales, velando junto al cuerpo de san Valentín, presos de orden del Consular Leoncio, fueron muertos con la espada.
  7. En Alejandría, los santos Mártires Baso, Antonio y Protólico, que fueron sumergidos en el mar.
  8. También en Alejandría, los santos Mártires Dionisio y Ammonio, degollados.
  9. En Nápoles de Campania, san Nostriano, Obispo, que fue insigne en defender la fe católica contra la herejía.
  10. En Ravena, san Eleucadio, Obispo y Confesor,
  11. En Bitinia, san Auxencio, Abad.
  12. En Sorrento, san Antonino, Abad, que, retirándose del monasterio de Monte Casino, asolado por los Longobardos, a un lugar solitario de aquella ciudad, allí mismo, célebre en santidad, durmió en el Señor. Su cuerpo resplandece cada día con muchos milagros, principalmente en librar energúmenos.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

lunes, 13 de febrero de 2012

La foto del día.

Benedícat vos omnipotens Deus, Pater, et Fílius, + et Spíritus Sanctus. Amen.
Santa Misa de Sexagésima
Domingo 12 de febrero de 2012
Parroquia Santa Bárbara de Casablanca.

domingo, 12 de febrero de 2012

Domingo de Sexágesima.

La liturgia de este domingo también se entiende a la luz del Breviario que nos habla de Noé.
Al ver Dios que era grande por demás la malicia de los hombres, airado contra ellos, dijo un día a Noé: "Voy a exterminar al hombre a quien creé. Hazte, pues, un arca de madera resinosa, porque firmaré un pacto contigo, y tú entrarás en el arca."
Al cabo sucedió lo que Dios había dicho, y cayó sobre la tierra una lluvia torrencial durante 40 días y 40 noches, flotando siempre el arca sobre las aguas, que cubrieron hasta las más empinadas montañas.
Entonces se cumplió aquello del Gradual que "todos los hombres fueron arrebatados cual vil pajuela por una trompa de agua", no quedando a salvo sino Noé y las personas y animales que en ella se habían refugiado con tiempo.
Acordóse Dios de Noé y, al fin, la lluvia cesó.
"¡Qué grande ha de ser la gravedad del pecado, puesto que mereció tal escarmiento!" (Maitines).
Pero todo eso era figura del futuro, recordándonos el misterio pascual. A esta agua de cólera habían de suceder las aguas de amor o sea la Sangre preciosa de Jesús, que había de lavar y regenerar a todos los pueblos.
En el arca de madera se salva el humano linaje, y con el madero de la Cruz lo restauró también Jesús. "¡Oh cruz!-dice la Iglesia-tú sola fuiste digna de ser para este náufrago mundo el arca que lleva al puerto." (Himno Pange Lingua)
La puerta abierta en un costado del arca, por donde entraron los que habían de salvarse del diluvio, figuraba la Iglesia y el misterio de la redención, pues también a Jesús le abrieron el costado, que es la puerta de salvación por donde manaron los Sacramentos, que dan la verdadera vida a las almas.
Pero tenemos en Noé sobre todo una figura de Cristo, pues Dios le nombró "padre de toda la posteridad". Y "el ramito de oliva figuraba ya por su frondosidad la dichosa fecundidad que Dios concediera a Noé al salir del Arca" (1Petr 1, 23).
Por eso San Ambrosio llama seminarium al arca, conteniéndose en ella la simiente de vida, que debía henchir el mundo entero.
Viene hoy en la liturgia el Evangelio del Sembrador. Precisamente, "la semilla es la palabra de Dios". "En tiempo de Noé perecieron los hombres, y fue por su incredulidad; mientras que Noé construyó su arca guiado por la fe, condenando así al mundo y haciéndose heredero de la justicia que proviene de la fe." "Y habrá-dice San Agustín-tres especies de cosechas, como hubo tres pisos en el arca."
San Pablo, en la Epístola, entabla, aunque forzado por la causa del Evangelio, una apología de sí mismo, ponderando cuanto ha trabajado por predicar la fe a los Gentiles. Él es, en efecto, el Predicador de la Verdad, "el ministro de Cristo", o sea el escogido por Dios para revelar a todos los pueblos la Buena Nueva del Verbo Encarnado. ¡Quien nos diera tener a este santo e incomparable apóstol la cálida devoción que le tenía el gran Crisóstomo, el cual sólo ansiaba poder besar las cenizas de aquel que tan amante se mostró de Cristo crucificado.
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sábado, 11 de febrero de 2012

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES.

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

En cuanto a mí de nada me gloriaré,
sino de mis flaquezas.
(2 Corintios 12, 5)

El 11 de febrero de 1858, la Santísima Virgen dignose mostrarse por primera vez a Santa Bernardita Soubirous; la última aparición tuvo lugar el 16 de julio de ese mismo año. Desde entonces, las peregrinaciones se han sucedido procedentes de todas las partes del mundo, y, en multitud, los enfermos han acudido a implorar a María Inmaculada. Muchos han obtenido una milagrosa curación, muchos otros han recibido la gracia de soportar sus padecimientos con espíritu de fe y de ofrecerlos a Dios.

MEDITACIÓN
SOBRE CÓMO ES PRECISO
SOPORTAR LAS ENFERMEDADES

I. La enfermedad es un presente de Dios que, a menudo, nos es más útil que la salud. Dios tiene sus designios cuando nos envía una enfermedad: quiere castigarnos por nuestros pecados, o apartarnos de ellos, o bien ejercitar nuestra paciencia y dar nos ocasión de adquirir méritos. Si seriamente buscases la razón de tus sufrimientos, encontrarías que Dios quiere acosarte para que renuncies a tus vicios y lleves una vida más santa. No nos quejemos de nuestras enfermedades, ellas pueden ser para nosotros fuente de grandes virtudes (Salviano).

II. Sufre pacientemente los dolores de tu enfermedad, súfrelos de buena gana y por el amor de Dios. Mas, como Dios te impone el deber de velar por tu salud, recurre a los medios humanos. Sigue las prescripciones del médico y obedece a los que te cuidan. El que sufre tiene muchas ocasiones de practicar la virtud: aprovecha diligentemente estas ocasiones.

III. No murmures, no te impacientes; persuádete de que estás en tu lecho como en una cruz, y mira con qué paciencia sufrió Jesús en la suya. Para imitarlo, piensa en todos los pobres enfermos abandonados y en los suplicios de las almas del purgatorio; y recuerda que en las adversidades y en los sufrimientos es donde se reconoce al hombre virtuoso. En la adversidad, el pecador se queja y su impaciencia se derrama en blasfemias; el justo sufre con paciencia (San Cipriano).

La paciencia.
Orad por los enfermos.

ORACIÓN

Oh Dios, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen habéis preparado un digno santuario a vuestro Hijo, concedednos, os suplicamos, que, celebrando la aparición de María Santísima, obtengamos la salud del alma y del cuerpo. Por J. C. N. S.

Martirologio Romano (1956)

viernes, 10 de febrero de 2012

Bautismo Tradicional en la Parroquia Santa Bárbara de Casablanca.


Bautismo Tradicional de la niña Amanda del Carmen de la Santísima Trinidad, efectuado el pasado 7 de enero de 2012 en el Templo Parroquial de Santa Bárbara de Casablanca. Celebró el Diácono Eddie Morales Piña. Una Voce Casablanca.
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jueves, 9 de febrero de 2012

SACRIS SOLEMNIIS.


UN RECORRIDO POR LAS CEREMONIAS DE LA MISA,
HISTORIA, SIGNIFICADO Y ACTUALIDAD DE LA FORMA EXTRAORDINARIA
DEL RITO ROMANO
Conferencia pronunciada por el Rvdo. P. D. José Calvín Torralbo (FSSP) en la ciudad de
Sevilla, el 4 de enero de 2009, festividad del Santísimo Nombre de Jesús.
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miércoles, 8 de febrero de 2012

La Reforma de la Liturgia Romana.

PREFACIO
A la edición francesa de Klaus Gamber
(Por el Cardenal Oddi)
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“La liturgia comprende una parte inmutable, de institución divina, y otras partes sujetas a variaciones, que pueden variar a lo largo de los tiempos, y desde luego deben variar si se han introducido elementos que se corresponden mal con la propia naturaleza de la liturgia” (Concilio Vaticano II, Constitución sobre la liturgia, nº 21).
Tras más de veinte años de post-concilio, la publicación en lengua francesa de los estudios científicos de Mons. Klaus Gamber es un acontecimiento de primera importancia.
Una reforma, por perfecta que se haga, no está jamás exenta de la crítica. ¿No ha llegado el momento de ocuparse de los escritos de ese gran sabio y, con él, preguntarse si estos últimos años no han visto introducirse en la oración de la Iglesia “elementos que se corresponden mal con la propia naturaleza de la liturgia” y consecuentemente deberían ser modificados?
Una cuestión que no dejará indiferente a ningún hijo de la Iglesia.
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Silvio Cardenal Oddi
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martes, 7 de febrero de 2012

EL CARDENAL RATZINGER, LA LITURGIA, Y EL MISAL DE SAN PÍO V.


por Juan Luís Ferrari Cortés
Foto.-
S. E. el Cardenal Ratzinger –hoy Benedicto XVI- celebrando y presidiendo una Misa Tradicional
Este artículo, a través de la recopilación de una serie de citas – que hablan por sí solas- del entonces cardenal Joseph Ratzinger, publicadas en diversos textos, pretende dar a conocer, ayudar a comprender y, profundizar, en esa faceta tan importante de la vida de la Iglesia Católica como es la liturgia, pilar básico en el pontificado de Benedicto XVI, y en concreto, en uno de sus más preciados tesoros, el misal de San Pío V, y la llamada Misa Tradicional o Misa de siempre.
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lunes, 6 de febrero de 2012

Martirologio Romano (1956).

6 de Febrero

  1. San Tito, Obispo de los Cretenses y Confesor, cuya muerte acaeció el día 4 de Enero.
  2. SANTA DOROTEA, Virgen y Mártir

  3. En Cesarea de Capadocia, el triunfo de santa Dorotea, Virgen y Mártir; la cual, siendo Sapricio Presidente de aquella Provincia, primeramente fue extendida en el potro, después abofeteada mucho tiempo y, por último, sentenciada a pena capital. En su martirio se convirtió a la fe de Cristo un abogado llamado Teófilo, que, siendo al punto horriblemente atormentado en el ecúleo, fue, por último, pasado a cuchillo.
  4. En Emesa de Fenicia, san Silvano, Obispo, el cual, habiendo gobernado cuarenta años aquella Iglesia, por fin, en la persecución de Maximiano, echado a las fieras junto con otros dos, y despedazado miembro a miembro, recibió la palma del martirio.
  5. El mismo día, los santos Mártires Saturnino, Teófilo y Revocata.
  6. En Auvernia de Francia, san Antoliano, Mártir.
  7. En Arras de la Galia, san Vedasto (Gastón), Obispo de la misma ciudad, cuya vida y muerte fue gloriosa en muchos milagros.
  8. En Elne de Francia, san Amando, Obispo de Utrech, que en vida y en muerte resplandeció con ilustres milagros. De su nombre se llamó después la ciudad en que había edificado un monasterio y acabado su vida mortal.
  9. En Bolonia, san Guarino, Cardenal y Obispo de Palestrina, ilustre en santidad de vida.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

domingo, 5 de febrero de 2012

Domingo de Septuágesima.

Para comprender el sentido de la Misa de hoy, preciso es estudiarla paralelamente con el Oficio de del Breviario. Este nos da en los maitines el relato de la Creación del mundo y del hombre, la lastimosa caída de nuestros primeros padres, con la promesa inmediata del Redentor, y, por fin acaban con el relato de la muerte del inocente Abel y con el recuento de las generaciones que se fueron sucediendo desde Adán hasta Noé. Dice el libro de Génesis: "Dios creó en el principio el cielo y la tierra, y formó en ella el hombre, poniéndolo en un jardín delicioso, para que lo cultivase"; todo lo cual no era sino una figura del futuro, porque el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que contrató obreros para cultivar su viña (Evangelio).
Ahora bien, dice San Gregorio "¿Quién está mejor representado por ese padre de familia que nuestro Creador, el cual con su providencia gobierna a los que creó, y cuyos son los elegidos que en este mundo viven desde el justo Abel hasta el postrero de los Santos?... La viña que posee es su Iglesia, y todos los que con fe resuelta se han puesto a trabajar en ella y a exhortar a los demás a que obren bien, todos esos son los obreros de la viña. Los de la 1ª hora como también los de la 3ª, 6ª y 9ª son los del antiguo pueblo hebreo, que desde el principio del mundo…no dejó de cultivar la viña. Pero a la hora 11ª fueron llamados los gentiles, y a ellos precisamente se dirigen aquellas palabras: ¿cómo estáis todo el día ociosos?" Así todos los hombres estamos llamados a trabajar en la viña del Señor o sea a glorificar a Dios, fin último de la creación, santificándonos y santificando al prójimo.
Pero Adán no cumplió debidamente su cometido, y en seguida recayó sobre él y su descendencia la terrible sentencia condenatoria del Señor: "Por haber comido de la fruta vedada, la tierra será maldita y a fuerza de trabajo te producirá tu sustento… Con el sudor de tu frente comerás tu pan, hasta que vuelvas a la tierra de donde has salido, porque polvo eres y al polvo has de volver."
San Agustín comentando, dice: "Expulsado de Edén el primer hombre después de su culpa, condenó por lo mismo, a la muerte y a la reprobación a todos sus descendientes, corrompidos en su persona, como en su fuente. Toda la masa del género humano condenada, massa damnata, vióse entonces sumida en la desgracia." (2º Nocturno). Bien podemos decir con el Introito: Los dolores de la muerte me han rodeado.
"Justamente, sí, somos afligidos por nuestros pecados" (oración colecta), y la vida cristiana viene a ser como un circo en donde hay que luchar continuamente hasta ganar la corona (Epístola). Porque el denario de la vida eterna no se da sino a los que hubieren trabajado en la viña del Señor, o sea, en el cultivo de las virtudes cristianas, que supone continua brega y grandes sudores (Evangelio).
Dios, dice San Agustín, prefirió sacar bien del mal a no permitir ningún mal en el mundo (3er Nocturno). Y, en efecto, movióse luego luego a compasión por la pobrecita humanidad, hechura suya, prometiendo un segundo Adán que restableciese el orden alterado por el primero, y nos reconquistase el Cielo, cuyo derecho había perdido Adán al ser desterrado del Edén, el cual "era la sombra de una vida mejor."
Si Dios nos creó por modo maravilloso, nos redimió de un modo aún más admirable, "pues el acto de la creación del mundo, en el principio, no aventaja en excelencia la inmolación de Cristo, nuestra Pascua en la plenitud de los tiempos" (Or. del Sábado Santo).
Respondamos, pues, al llamamiento del Señor. Quiere vernos trabajando en su viña. Empecemos desde ahora a luchar contra nuestras pasiones y capricho, contra nuestro egoísmo.
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sábado, 4 de febrero de 2012

Martirologio Romano (1956).

4 de Febrero

SAN ANDRÉS CORSINI, Obispo y Confesor

  1. San Andrés Corsino, de la Orden Carmelitana, Obispo de Fiésole y Confesor, cuya dichosa muerte se conmemora el día 6 de Enero.
  2. En Roma, san Eutiquio, Mártir, el cual consumó un ilustre martirio y fue sepultado en el cementerio de Calixto; san Dámaso Papa honró más tarde su sepulcro con un epitafio en verso.
  3. En Thmuis de Egipto, el martirio de san Fileas, Obispo de dicha ciudad, y Filoromo, Tribuno militar; los cuales, en la persecución de Diocleciano, no pudiendo ser persuadidos por los parientes y amigos a que mirasen por la propia vida, presentando ambos el cuello al cuchillo, merecieron del Señor la palma del martirio. Con ellos innumerable multitud de fieles de la misma ciudad, siguiendo el ejemplo de su Pastor, recibieron la corona del martirio.
  4. En Fosombrone, los santos Mártires Aquilino, Gemino, Gelasío, Magno y Donato.
  5. En el reino de Malabar, en la India oriental, san Juan de Britto, Sacerdote de la Compañía de Jesús; el cual, habiendo convertido muchos infieles a la fe, fue coronado con glorioso martirio.
  6. En Troyes de Francia, san Aventino, Presbítero y Confesor.
  7. En Pelusio de Egipto, san Isidoro, Presbítero y Monje, señalado en méritos y doctrina.
  8. En Sempringham de Inglaterra, san Gilberto, Presbítero y Confesor, Fundador de la Orden de Sempringham.
  9. En el pueblo de Amatrice, en el Abruzzo, el nacimiento para el cielo de san José de Leonisa, Sacerdote de la Orden de Menores Capuchinos y Confesor; el cual, habiendo padecido crueles tormentos de los Mahometanos por predicar el Evangelio, ilustre en trabajos apostólicos y milagros, fue puesto en el catálogo de los Santos por el Sumo Pontífice Benedicto XIV.
  10. En Bremen, la conmemoración de san Remberto, que fue discípulo de san Anscario, y, en este día, el siguiente a la muerte de su maestro, fue elegido, en su lugar, Obispo de Hamburgo y Bremen.
  11. En Bourges de Aquitania, santa Juana de Valois, Reina de Francia, Fundadora de la Orden de la santísima Anunciación de la Virgen santa María, ilustre por la piedad y por la singular participación de la Cruz, inscrita por el Papa Pío XII en el catálogo de las santas.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

viernes, 3 de febrero de 2012

SAN BLAS.

Obispo y Mártir
n. en Armenia; † martirizado hacia el año 316

Patrono de las gargantas; veterinarios; animales; constructores; trabajadores de la construcción; escultores; tejedores. Protector contra las enfermedades de la garganta; tos; bocio; animales salvajes.

SAN BLAS, Obispo y Mártir

Si vosotros no hacéis penitencia,
todos pereceréis.
(Lucas 13, 5)

San Blas, Obispo de Sebaste, deja su obispado y se retira a una caverna para hacer en ella penitencia. Las bestias feroces acuden a él, y cuando lo ven en oración, esperan que haya terminado de hablar con Dios para pedirle su bendición. Los esbirros del gobernador van a arrancarlo de su gruta para hacerlo morir en los tormentos.

MEDITACIÓN
SOBRE LA SOLEDAD

I. Haz penitencia; y a fin de que esta penitencia te sea más útil, busca la soledad a ejemplo de San Blas. Evita las ocasiones en las que te acuerdas que has ofendido a Dios, no sea que a las mismas causas sigan los mismos efectos. ¡Qué dulce es conversar a solas con Jesús! ¡Qué dulce apartarse de la muchedumbre! Gusta este placer y confesarás que todas las delicias del mundo nada tienen igual. ¡Ah! ¡cuán importuno resulta el bullicio del mundo para un alma que ha gustado la dulzura de la soledad! El mundo es para mí una prisión y la soledad un paraíso (San Jerónimo).

II. Si tu posición te retiene en el mundo, que ello no te impida tener la soledad del corazón. Cada año, por lo menos, reserva algunos días para pensar en tu alma; y todos los días dedica algunos momentos para lo mismo. A toda hora del día entra en ti mismo, piensa en lo que acabas de hacer y en lo que vas a hacer. ¿No querrás dar ese momento que Dios te pide? Esta soledad del corazón es absolutamente necesaria. ¿Para qué sirve la soledad del cuerpo sin la del alma? (San Gregorio).

III. Todas las noches, después que hayas terminado tus quehaceres, piensa en los pecados que hayas cometido, para pedir perdón de ellos, y en las buenas obras que hayas hecho, para agradecer a Dios por ellas. ¡Qué alegría si has empleado el día santamente! ¡Qué tristeza si no lo has aprovechado para hacer el bien! ¡Ay! tu vida pasará como este día, y acaso éste es el último de tu existencia. ¿Estás preparado para comparecer ante el tribunal de Dios?

La penitencia.
Orad por la paz.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de alegría con la solemnidad de vuestro mártir y pontífice San Blas, haced, por vuestra bondad, que honrando su nacimiento al cielo, experimentemos aquí abajo los efectos de su protección. Por J. C. N. S.

Martirologio Romano (1956)

jueves, 2 de febrero de 2012

FIESTA DE LA PURIFICACIÓN.

FIESTA DE LA PURIFICACIÓN

Cumplido asimismo el tiempo de la purificación de la madre,
según la ley de Moisés, llevaron el niño a Jerusalén,
para presentarlo al Señor.
(Lucas 2, 22)

María va al templo a someterse a la ley de la purificación, aunque esté exenta de ella en su calidad de virgen y de Madre de Dios. Va al templo a presentar a Jesús a su Padre Eterno; lo rescata ofreciendo por él dos tortolitas. Simeón, a quien el Señor ha revelado que no morirá sin haber visto al Mesías, lo reconoce en los brazos de María, lo adora, y predice a su santísima Madre todo lo que Ella deberá sufrir.

MEDITACIÓN
SOBRE LA PURIFICACIÓN

I. Al presentarse para ser purificada, María sacrifica su gloria a la gloria de Dios, porque, para cumplir la ley, oculta sus dos admirables prerrogativas: la de virgen y la de Madre de Dios. Aprende de este misterio a poner tu honra en la obediencia a Dios. Aunque fuese preciso que pases por el mayor pecador de la tierra, siempre que Dios sea con ello glorificado, debes estar contento. Jesús te da el ejemplo sometiéndose a la circuncisión, y María observando la ceremonia de la purificación. La verdadera honra está en la estima que Dios tiene de ti.

II. Ella inmola a su querido Hijo, lo presenta a su Padre para que disponga de Él a su agrado. Da a Dios lo más precioso que tiene. ¡Gran lección para padres y madres! Es menester que ofrezcan a Dios sus hijos y no, por lo contrario, que les impidan consagrarse a su servicio cuando quieran hacerlo. Ofrezcamos hoy a Dios lo más querido que tenemos: nuestros corazones, nuestra voluntad, nuestras inclinaciones!

III. El Eterno Padre recompensa a María por su generosidad: le devuelve su Hijo y su honor por medio de Simeón, quien reconoce en Ella a la Virgen Madre de Dios y lo torna a sus brazos. Si sacrificas a Dios tu honra y tus inclinaciones, Él te recompensará liberalmente aun en esta vida. ¡Cuán bueno es servir a un Señor tan generoso! Él da los bienes del cielo a quien le sacrifica los de la tierra.¿Por qué no cambiar la tierra por el cielo? ¿Por qué con bienes pasajeros, no comprar los eternos? ¿Por qué, con lo que es perecedero, no adquirir lo que dura siempre? (San Pedro Crisólogo).

La imitación de la Santísima Virgen.
Orad por las congregaciones de la Santísima Virgen.

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, escuchad benigno las súplicas que dirigimos a vuestra suprema Majestad, y así como vuestro Unigénito fue hoy presentado al templo, revestido de carne semejante a la nuestra, haced que nos presentemos ante Vos con un corazón purificado. Por J. C. N. S.

Martirologio Romano (1956)

miércoles, 1 de febrero de 2012

SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA.

Obispo y Mártir
n. hacia el año 50 en Siria;
† martirizado hacia el año 110 en Roma

Protector contra las enfermedades de la garganta.

SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA, Obispo y Mártir

El que no ama a Nuestro Señor Jesucristo,
sea anatema.
(1 Cor. 16, 22)

San Ignacio, obispo de Antioquía, tenía en los labios, sin cesar, el nombre de Jesús. Este amor por Jesús encendió su deseo de asemejársele. Fue condenado a ser comido por los leones. Soy –dice el santo– trigo de Dios que debe ser molido por los dientes de las fieras para ser pan de Cristo. Murió pronunciando el nombre de Jesús, el año 110.

MEDITACIÓN
SOBRE EL AMOR A JESÚS

I. Jesús nos dio todo para obtener nuestro amor. ¿Quieres ser amigo suyo? Es preciso que por entero te des a Él. ¡Cuán dulce es dar el corazón, el cuerpo, el alma, a Jesús! ¡Ah! ¡cuán generoso es este Señor, cuán fiel este Amigo, cuán magníficamente recompensa este Dios a todos aquellos que le sirven! Que las creaturas no me importunen más, yo quiero ser todo de Jesús. Sufriré, mas, qué me importa. En nada tengo los suplicios, no amo esta vida hasta el punto de preferirla al Señor (San Ignacio).

II. Por nosotros ha trabajado Jesús durante toda su vida. Seamos agradecidos para con un amigo tan generoso; que nuestro amor no piense sino en Jesús, que nuestros actos sean todos para Él, que nuestra lengua en todo momento pronuncie su Nombre adorable. Amemos a nuestros parientes y a nuestros amigos porque Jesús lo quiere; hagamos bien a nuestros enemigos por amor a Él. Veamos a Jesucristo en la persona de nuestro prójimo, y el amor se nos hará fácil.

III. Para coronar la ofrenda que de ti mismo y de tus acciones le has hecho a Jesús, es preciso que las realices como Jesús las hubiera hecho. Al comenzar el día llénate de este pensamiento: Quiero ser amigo de Jesús, quiero parecerme a Él. ¿Cómo oraba a su Padre celestial? ¿Cómo conversaba con los hombres? Con frecuencia pregúntate: ¿hubiera hecho esto Jesús como yo lo hago? No te separes de Jesús, que Él sea tu compañero, tu convidado, aun más, que Cristo sea tus delicias (San Pedro Damián).

El amor a Jesús.
Orad por China.

ORACIÓN

Omnipotente Dios, mirad nuestra debilidad, mirad cómo el peso de nuestras propias obras nos agobia, y fortificadnos por la gloriosa intercesión de San Ignacio, vuestro mártir y pontífice. Por J. C. N. S.

Martirologio Romano (1956)