jueves, 17 de noviembre de 2011

PRIMERA VERDAD DIOS EXISTE.

Existe un Dios supremo y eterno, creador y conservador del universo

1. ¿Cuál es la verdad primera, que ningún hombre debe ignorar?

La existencia de Dios, es decir, de un Ser eterno, necesario e infinitamente perfecto, Creador de cielos y tierra, absoluto Señor de todas las cosas, a las que Él gobierna con su Providencia. Esta es la verdad fundamental, sobre la que descansa el edificio augusto de la religión, de la moral, de la familia y de todo el orden social.

Si no hay Dios, la religión es completamente inútil.

La moral carece de base si Dios, en virtud de su santidad, no establece una diferencia entre el bien y el mal; si con su autoridad suprema no hace obligatorias las normas de esa moral, y si con su perfecta justicia no premia el bien y castiga el mal.

Es imposible concebir la familia y la sociedad, sin leyes, sin deberes, sin las virtudes de la caridad, etcétera, y todas estas virtudes, si Dios no existiera, serían puras quimeras.

2. ¿Podemos estar seguros de la existencia de Dios?

Sí, tan seguros podemos estar de que Dios existe, como de que existe el sol. Es verdad que a Dios no lo vemos con los ojos corporales, porque es un espíritu puro; pero son tantas las pruebas que nos demuestran, sin lugar a dudas, su existencia, que sería necesario haber perdido por completo la inteligencia, para afirmar que Dios no existe.

No puede la mente humana comprender la naturaleza íntima de Dios ni los misterios de la vida divina; pero sí puede establecer con plena certeza el hecho de su existencia y conocer algunas de sus perfecciones. A Dios no lo podemos ver, ciertamente, con los ojos del cuerpo, pero sí podemos contemplar sus obras. Así como por la vista de un cuadro deducimos la existencia del pintor, cuya es la obra –puesto que la existencia del efecto supone la existencia de la causa que lo produjo–, así también podemos remontarnos de los seres creados al Creador, causa primera de todo cuanto existe. Esto es lo que afirma el Concilio Vaticano I: «Con la luz natural de la razón humana puede ser conocido con certeza, por medio de las causas creadas, el Dios único y verdadero, Creador y Señor nuestro».

I. Pruebas de la existencia de Dios

3. ¿Cuáles son las pruebas principales de la existencia de Dios?

Podemos citar siete, que nuestra razón nos dicta, y que se fundan:

  1. En la existencia del universo;
  2. En el movimiento, orden y vida de los seres creados;
  3. En la existencia del hombre, dotado de inteligencia y libertad;
  4. En la existencia de la ley moral;
  5. En el consentimiento universal del género humano;
  6. En los hechos ciertos de la Historia;
  7. En la necesidad de un ser eterno.

Estas pruebas pueden agruparse en tres categorías: físicas, morales ymetafísicas.

Son pruebas físicas las que se fundan en la existencia, orden y vida de los seres creados (1 y 2).

Son pruebas morales las que tienen por base el testimonio de nuestra conciencia, del género humano, y los hechos conocidos de la historia (3 a 6).

Como prueba metafísica –ya que éstas son menos asequibles para las inteligencias comunes– daremos solamente la que se funda en la necesidad de un ser eterno (7).

Todas estas pruebas tienen un fundamento común, que es un postulado o principio inconcluso, que todo el mundo admite: No hay efecto sin causa. Cualquiera de ellas, tomada aisladamente, demuestra plenamente la existencia de Dios; pero consideradas en conjunto constituyen una demostración irrebatible, capaz de convencer al incrédulo más obstinado.

1. La existencia del universo

4. ¿Cómo se demuestra, por la existencia del universo, la existencia de Dios?

La razón nos dice que no hay efecto sin causa. Vemos un edificio, un cuadro, una estatua; al punto se nos ocurre la idea de un constructor, de un pintor, de un escultor, que hayan hecho esas obras. Del mismo modo, al contemplar el cielo, la tierra y todo cuanto existe, pensamos que todo ello debe tener alguna causa; y a esa causa primera del mundo le llamamos Dios. Luego, por la existencia del universo podemos demostrar la existencia de Dios.

En efecto:

  1. El universo no ha podido hacerse a sí mismo.
  2. No es fruto de la casualidad.
  3. No ha existido siempre.

Luego, debe su existencia a un Ser Supremo y distinto de él.

1. El universo no ha podido hacerse a sí mismo, porque lo que no existe, no puede obrar, y consiguientemente, no puede darse la existencia. El ser que no existe, es nada, y la nada, nada produce.

2. El universo no es fruto de la casualidad, porque la casualidad es una palabra que el hombre ha inventado para ocultar su ignorancia y para explicar los hechos cuyas causas desconoce.

3. El universo no ha existido siempre. Así lo reconocen a una todas las ciencias. La geología, o ciencia de la Tierra; la astronomía, o ciencia de los astros; la biología, o ciencia de la vida, etc., todas sostienen que el mundo tuvo que tener un principio. “Nada hay eterno sobre la Tierra, dijo un sabio; y cuanto se contiene en las entrañas de los astros, o en su superficie, ha tenido principio y debe tener algún fin”.

Tres caracteres señala la Filosofía al ser eterno: es necesario, inmutable einfinito. Ahora bien:

1. El mundo es material, y el ser material no puede ser necesario. Ninguna de sus partes existe necesariamente, pues se puede prescindir perfectamente de ésta o aquélla. ¿Qué importa, verbigracia, un río o una montaña más o menos?… Luego, si ninguna de las partes es de por sí necesaria, tampoco será necesario el todo.

2. El mundo no es inmutable. Si contemplamos la naturaleza material que nos rodea, vemos que en ella todo nace, todo perece, todo se renueva; las plantas, los animales, el hombre…

3. El mundo no es infinito, pues siempre es posible suponer un mundo más hermoso y más perfecto que el que existe. Por consiguiente, tampoco es eterno, porque la eternidad –que es una perfección infinita– sólo puede hallarse en un ser infinito.

Si, pues, el mundo no ha existido siempre, es una obra que supone un obrero, de la misma manera que el reloj supone un relojero, la casa un albañil, el cuadro un pintor, la estatua un escultor.

CONCLUSIÓN. La existencia del universo demuestra la existencia de un Ser Supremo, causa primera de todos los seres. Ese ser supremo es Dios.

NARRACIÓN. Durante la revolución de 1793 decía el impío Carrier a un campesino de Nantes:

– Pronto vamos a convertir en ruinas vuestros campanarios y vuestras escuelas.
– Es muy posible –respondió el campesino–, pero nos dejaréis las estrellas; y mientras ellas existan, serán como un alfabeto del buen Dios, en el que nuestros hijos podrán deletrear su augusto nombre.

No se precisan largos discursos para demostrar que Dios existe: basta abrir los ojos y contemplar las maravillas del mundo exterior.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Reflexión del Mes de María.


La felicidad tiene un rostro: Jesús de Nazaret.

"El Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una Virgen está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa `Dios-con-nosotros`."

Reflexión de S.S. Benedicto XVI.

"La felicidad que buscáis, la felicidad a la que tenéis derecho de saborear tiene un nombre, un rostro: el de Jesús de Nazaret, oculto en la Eucaristía. Sólo El da plenitud de vida a la humanidad. Decid, con María, vuestro "sí" a Dios, que quiere entregarse a vosotros.

Os repito hoy lo que dije al principio de mi pontificado: "Quien deja entrar a Cristo en la propia vida no pierde nada, nada, absolutamente nada de lo que hace la vida libre, bella y grande.

¡No! Sólo con esta amistad se abren de par en par las puertas de la vida. Estad plenamente convencidos: Cristo no quita nada de lo que hay de hermoso y grande en vosotros, sino que lleva todo a la perfección para la gloria de Dios, la felicidad de los hombres y la salvación del mundo."

martes, 15 de noviembre de 2011

SAN ALBERTO MAGNO.

Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia
n. hacia el año 1206 en Lauingen, Baviera;
† 15 de noviembre de 1280 en Colonia, Prusia

Patrono de estudiantes de teología; filósofos; estudiantes en general; técnicos médicos; científicos; ciencias naturales.

SAN ALBERTO MAGNO, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

Vosotros sois el cuerpo de Cristo
y miembros unos de otros.
(1 Corintios 12, 27)

Habiendo entrado en la Orden de Santo Domingo, en sus comienzos entonces, San Alberto perseveró en ella a pesar de la oposición de su familia. Fue dedicado a los estudios y a la enseñanza de la filosofía y de la teología, en las que se distinguió como uno de los más grandes espíritus de su siglo y como maestro de Santo Tomás de Aquino. Obligado por el Papa a aceptar, en 1260, el obispado de Ratisbona, pronto obtuvo su relevo para poder retomar sus lecciones. En el concilio de Lyon, en 1274, empleó toda su influencia para restablecer la unión con los griegos cismáticos. Murió a edad muy avanzada, el 15 de noviembre de 1280.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA ACTIVA Y
SOBRE LA VIDA CONTEMPLATIVA

I. Todos los fieles componen un cuerpo cuya cabeza es Jesucristo; es menester, pues, que los miembros tengan oficios diferentes. ¡Cuán dulce es no tener comercio con las creaturas y conversar sólo con Dios! Es hacer en la tierra lo que los Ángeles y los santos hacen en el cielo. Si nuestra alma no busca ni ama sino a su Creador, en quien encuentra encantos infinitos, las creaturas no ejercen ya atractivo sobre ella. Señor, atraed mi alma a Vos, desembarazadme de tantos inútiles cuidados que me impiden platicar con Vos.

II. La caridad, la obediencia y tu posición no te permiten llevar una vida puramente contemplativa con Magdalena; es preciso vivir una vida activa con Marta. Tienes más ocasiones de caer en los lazos del demonio; mantente, pues, en guardia. No imites a los malos con los cuales vives; conviértelos si puedes. Entre las creaturas, conserva la unión de tu corazón con Dios. Realiza, a imitación de los santos, obras de misericordia; alivia a tu prójimo por amor a Jesucristo; considéralo en la persona de aquéllos con quienes estás en relación; entonces les prestarás todos los buenos oficios, sin esfuerzo y sin peligro para ti; las creaturas elevarán tu corazón a Dios.

III. Une los ejercicios de la vida contemplativa con las ocupaciones de la vida activa, de modo que la una no impida a la otra. Cumple todos los deberes de cortesía y de caridad que los compromisos del mundo te imponen, Dios lo quiere; pero evita todas las conversaciones inútiles, y administra tu tiempo de manera que te quede el suficiente para conversar con Dios. Es la vida que Jesucristo llevó en la tierra. ¡ Ay! ¿qué hacen los cristianos? ¡Dan a los negocios del mundo todas las horas del día, y no reservan ni un momento para pensar en Dios y en su salvación! Nos traicionamos a nosotros mismos entregándonos por entero a lo que no puede seguirnos a la otra vida (San Juan Crisóstomo).

La práctica de las buenas obras.
Orad por los profesores de teología.

ORACIÓN

Oh Dios, que hicisteis grande al bienaventurado Alberto, vuestro pontífice y doctor, en la sumisión de la sabiduría humana a la fe divina, concedednos que nos adhiramos a su enseñanza y gocemos así en el cielo de la luz perfecta.
Por J. C. N. S.

Martirologio Romano (1956)
15 de noviembre

lunes, 14 de noviembre de 2011

La foto del día.

Indulgéntiam, absolutionem et remissiónem peccatórum nostrórum tríbuat nobis omnípotens et miséricors Dóminus. Amen.

Missa del XXII Domingo después de Pentecostés, Parroquia Santa Bárbara de Casablanca.

domingo, 13 de noviembre de 2011

XXII Domingo después de Pentecostés.

II clase, verde
Gloria, credo y prefacio de la Santísima Trinidad
*
La indignación de Jesús ante los fariseos ha de ser para nosotros una lección. Jamás se ha censurado tan severamente la hipocresía. Siempre odiosa, lo es doblemente cuando con ella tratamos de sustraernos a los deberes para con Dios. Ocurre a veces que una excesiva preocupación por nuestros deberes para con los hombres deja muy a la sombra lo que debemos al que es nuestro Creador y soberano Señor. Meditemos bien las palabras de Cristo: "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios".
Es estos últimos domingos del año litúrgico evoca la Iglesia el día de Cristo, que será el del fin del mundo, cuando vuelva a juzgar. Nos invita a esperarle con confianza, no apoyándonos en nuestros méritos, pues el hombre ante Dios no es más que miseria, sino asiéndonos a la misericordia divina, y recordando que no cesa el Omnipotente de proseguir hasta su consumación la obra salvífica que ha comenzado en nosotros.

Interpretación de los textos de la misa en relación con las lecturas de Maitines. (No todos los años coincide). Lo que algunos han llamado rebelión de los Macabeos, es un testimonio magnífico del respeto debido a las cosas divinas, a la Ley de Dios, a su Culto, a su Templo. Dícennos los santos Libros que, viéndose apurado Judas y sabiendo que los romanos eran los amos del mundo, los llamó en su ayuda, llegando el Senado a firmar con el Macabeo un tratado de paz y de alianza, tratado que después fue renovado por Jonatás y luego por su hermano Simeón. Pero muy pronto la guerra civil vino a desgarrar a aquel reino ya medio deshecho, pues dos hermanos enemigos se disputaban la corona. Uno de ellos creyó conveniente llamar en su ayuda a los romanos, los cuales vinieron en efecto, apoderándose Pompeyo de Jerusalén el año 63, con lo cual Palestina vino a ser colonia romana, porque Roma jamás soltaba lo conquistado por sus armas. Con esto, el Senado romano nombró a Herodes rey de los judíos, y éste, más por bienquistarse a sus nuevos súbditos que por devoción, volvió a levantar por vez tercera el Templo de Jerusalén, el mismo en que había luego de entrar triunfalmente Jesús, nuestro divino Salvador. Desde entonces el pueblo judío hubo de pagar tributos a Roma. Así la escena evangélica de la misa enlaza perfectamente con lo anterior, y tuvo lugar en los últimos días de la vida de Jesús, confundiendo el Maestro a sus rabiosos émulos, que no esperaban había de responder con tanto acierto a su insidiosa pregunta de si había o no de pagarse tributo al emperador romano, su señor. Si Jesús respondía que si, se indisponía con el pueblo que llevaba mal resignado el yugo romano; si decía que no, caería sobre Él la furia del fisco. Pero Jesús, con su infinita sabiduría, sin contestar con una evasiva, supo dar la más atinada respuesta al capcioso dilema, trazándonos al propio tiempo un programa de nuestros deberes cívicos y religiosos, los cuales no pugnan entre sí. Al poder secular, que gobierna con la autoridad participada de la de Dios, los pueblos deben tributos metálicos, respeto y acatamiento a sus justas órdenes y leyes*. A Dios se le debe amor, servicio y adoración rendida de cuerpo y alma, se le debe de justicia el culto litúrgico. Nosotros somos la moneda que Dios troquela a su imagen; y Dios reclama esa moneda como el César la suya.
El Evangelio y la misma Epístola, estando ya pronto a expirar el año litúrgico, nos traen la memoria de los últimos días del mundo y de cada hombre, y el justo juicio de Dios en el día de Cristo Jesús (Ep.).
Pidámosle, pues, la perseverancia final en el bien, que es la gracia de las gracias. "Que nuestra caridad vaya en aumento, procurando llegar a la plenitud de Cristo, a que se verifique en nosotros el ideal, el cual consiste en que se forme en nosotros Cristo". Pongamos nuestra confianza en Jesús "para ese día tremendo en que los mismos cielos y tierra han de temblar", porque, "si Dios se fijase en nuestras iniquidades, ¿quién sería capaz de resistir su mirada?" (Int.). Pero Dios es el apoyo de los que en Él esperan (Alel.) y en el Dios de Israel se encuentra la miseri cordia (Int., Sec.), y la tendrá para con nosotros, si nosotros la tenemos con nuestros hermanos. En la hora del peligro acudamos al recurso magno de la oración, porque "si invocamos al Señor, Él nos oirá" (Com.). Teniendo en cuenta que la oración eminentemente social y fraternal que Dios escucha con preferencia es la oración litúrgica, la oración de la Iglesia, su Esposa. Por quererla tanto como la quiere, no puede resultar fallida, y la oye, como el rey Asuero oyó la de su esposa Ester cuando quiso salvar a su pueblo.
*

sábado, 12 de noviembre de 2011

Santa Misa Tridentina

INVITACION
*
Se invita cordialmente a Ud. y Familia a la
a la SANTA MISA de acuerdo al venerable
RITO ROMANO ANTIGUO
(en latín y con canto gregoriano)
*
Domingo 13 de noviembre de 2011
a las 17:00 hrs
Parroquia Santa Bárbara de Casablanca
*
Previamente a las 16:30 hrs Confesiones y rezo
del Santo Rosario.

HAGA EXTENSIVA ESTA INVITACION A SUS CONOCIDOS.

Antes y después.


Con la venia de Monseñor Jaime Astorga Paulsen, nuestro Capellán, les comparto un par de fotos de su oratorio particular, como es ahora y como lo era antes.




viernes, 11 de noviembre de 2011

II Encuentro "Summorum Pontificum - Brasil".



PROMOÇÃO
ARQUIDIOCESE DO RIO DE JANEIRO
ADMINISTRAÇÃO APOSTÓLICA
SÃO JOÃO MARIA VIANNEY

15-18 DE NOVEMBRO DE 2011

CENTRO DE ESTUDOS E FORMAÇÃO DO SUMARÉ
End.: Estrada do Sumaré, 670
Bairro: Rio Comprido

RIO DE JANEIRO - RJ

Contatos: José Luiz e Edelair
E-mail: summorum2@hotmail.com
Fone: (21) 2667 8309




PROGRAMAÇÃO

15 de novembro – terça feira

15 h: Chegada e credenciamento

18 h: Santa Missa

19 h: Jantar

16 de novembro - quarta feira


7:30h: Santa Missa

9:00h: Conferência: Aspecto Teológico da Liturgia

Conferencista: Exmo. Revmo. D. Fernando Arêas Rifan (Administrador Apostólico da Administração Apostólica Pessoal S. João Maria Vianney)

10: 30h: Intervalo

11:00h: Espaço para perguntas

12:00h Almoço

14:30h: Prática Litúrgica – Coordenador: Revmo. Pe. Claudiomar Souza (Administração Apostólica Pessoal S. João Maria Vianney)

15:30h: Intervalo

16:00h: Conferência: O Motu Proprio Summorum Pontificum e a Instrução Universae Ecclesiae à luz do Direito Canônico

Conferencista: Pe. José Edilson de Lima (Administração Apostólica São João Maria Vianney e Tribunal Interdiocesano e de Apelação do Rio de Janeiro - RJ)

17:00 Espaço para perguntas

18:00h: Vésperas

19:30h: Jantar

20:30h: Canto gregoriano

17 de novembro – quinta feira

7:30h: Santa Missa

9:00h: Conferência: O Motu proprio Summorum Pontificum e a Reforma da Reforma querida pelo Papa Bento XVI

Conferencista: Exmo. Revmo. D. Fernando Guimarães (Bispo Diocesano de Garanhuns-PE e membro do Supremo Tribunal da Signatura Apostólica)

10:30h: Intervalo

11:00h: Espaço para perguntas

12:00h: Almoço

14:30h: Visita às igrejas históricas do centro do Rio (Mosteiro São Bento, Candelária, Santa Cruz dos Militares, Lapa dos Mercadores, São José)

18:00h: Solene Pontifical segundo a Forma Extraordinária do Rito Romano

Celebrante: Exmo. Revmo. D. Fernando Arêas Rifan

18 de novembro – sexta feira


7:30h: Santa Missa

9:00h Mistagogia da Missa na Forma Extraordinária

Conferencista: Revmo. Pe. Claudiomar Souza

10:30h Peregrinação ao Cristo Redentor

12:00h: Almoço de Encerramento



OBS: Cada participante apresentar permissão de seu Ordinário ou Superior para o Encontro.

Comissão organizadora

jueves, 10 de noviembre de 2011

Entrega.


¡Bendito seas, Dios crucificado,
hombre de mil dolores, Jesús mío,
cuya muerte sellara el hierro frío
con un punto y aparte en tu costado!

Fruto del árbol de la eterna vida
que sigue prodigándose a pedazos
en cada altar. Acógeme en tus brazos
que he de besarte herida por herida.

Al pie estoy de tu cruz, con sed de cielo,
de servirte de apóstol y testigo
que agradece tu sangre y tu dolor.

Mas si no tienes para mí un consuelo,
¡acéptame cual grano fiel de trigo
que aspira a la molienda de tu amor!

Jorge Antonio Doré
PoesíaHispana.com

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Para el mes de María.


Venid y vamos todos
Con flores a porfía
Con flores a María,
Que Madre nuestra es.

De nuevo aquí nos tienes,
Purísima Doncella,
Más que la luna bella,
Postrados a tus pies.

Venimos a ofrecerte
Las flores de este suelo,
Con cuánto amor y anhelo,
Señora, Tú lo ves.

Por ellas te rogamos,
Si cándidas te placen,
Las que en la gloria nacen
En cambio Tú nos des.

martes, 8 de noviembre de 2011

Mes de María, nuestra Buena Madre.


El 8 de noviembre comenzamos en nuestra patria a celebrar el hermoso mes dedicado a la Madre de Dios, la Santísima Virgen María, que culminará el próximo 8 de diciembre, Fiesta de la Inmaculada Concepción. Conocido en Chile como el Mes de María, la tradición se remonta a muchos años atrás y está profundamente arraigado en la fe de los habitantes de esta tierra hispanoamericana. Por otra parte, ha querido la Providencia divina que el principal Santuario en Chile, donde se venera a la Inmaculada sea el que está ubicado a escasos ocho kilómetros de la ciudad de Casablanca, en la localidad de Lo Vásquez. Hasta allí, cada ocho de diciembre, convergen miles de peregrinos a implorar las gracias de Dios por mediación de su Madre, la Virgen de Lo Vásquez.
La tradición mariana de nuestro país y del resto de los países de América Latina, se debe fundamentalmente a que los descubridores y conquistadores españoles trajeron a Cristo y a su Madre; es por eso que a lo largo y ancho de Chile hay infinidad de capillas, templos, santuarios, dedicados a la Virgen bajo sus diversos títulos.
Según la historia, la imagen de la Virgen que se venera hoy en la Iglesia de San Francisco en la capital del país, la trajo don Pedro de Valdivia desde el Perú. Se le rinde culto bajo el nombre de Nuestra Señora del Socorro, nombre que le pusieron los españoles en Santiago el 20 de septiembre de 1543, al llegar de Perú “el socorro” traído por el capitán don Alonso de Monroy, porque atribuyeron a la Virgen la llegada de la tan esperada ayuda. En efecto, en la plaza principal de la quemada y semidestruida ciudad de Santiago, habían estado implorando protección a la Virgencita traída por Valdivia.
Durante el Mes de María los fieles chilenos rezamos una oración inicial y una final creadas por el Presbítero Rodolfo Vergara Antúnez. La inicial dice:
*
¡Oh María, durante el bello mes que os está consagrado, todo resuena con vuestro nombre y alabanza! Vuestro santuario resplandece con nuevo brillo y nuestras manos os han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presidís nuestras fiestas y escucháis nuestras oraciones y votos.
Para honraros hemos esparcido frescas flores a vuestros pies y adornado vuestra frente con guirnaldas y coronas. Más, oh María, no os dais por satisfecha con estos homenajes; hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan; hay coronas que no se marchitan. Estas son las que Vos esperáis de vuestros hijos; porque el más hermoso adorno de una madre es la piedad de sus hijos y la más bella corona que pueden deponer a sus pies es la de sus virtudes.
Sí, los lirios que Vos nos pedís son la inocencia de nuestros corazones; nos esforzaremos pues durante el curso de este mes consagrado a vuestra gloria, ¡oh Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin manchas y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas, aun la sombra misma del mal.
La rosa cuyo brillo agrada a vuestros ojos es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos, nos amaremos, pues, los unos a los otros como hijos de una misma familia cuya madre sois, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal.
En este mes bendito procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que os es tan querida, y con vuestro auxilio llegaremos a ser puros, humildes, caritativos, pacientes y resignados.
¡Oh María!, Haced producid en el fondo de nuestros corazones todas estas amables virtudes; que ellas broten, florezcan y den al fin fruto de gracia, para poder ser algún día dignos hijos de la más santa y de la mejor de las madres. Amén.

domingo, 6 de noviembre de 2011

XXI Domingo después de Pentecostés.

Evangelio. Mat. 18, 23-35.
*
Pedro acaba de hacer esta pregunta: "Señor, ¿cuántas veces deberé perdonar a mi hermano? ¿Hasta siete?- Yo no digo siete -responde Jesús- sino hasta setenta veces siete." Las palabras que van a seguir son un verdadero comentario al diálogo entre el Señor y su discípulo.-
*
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor man­dó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo. El señor tuvo lástima de aquel empleado, y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; y agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: Págame lo que me debes. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados, y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné, porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti? y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos, hasta que pagara la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del Cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.
*

sábado, 5 de noviembre de 2011

Fiesta de las Reliquias de los Santos.

Hoy es el día tradicionalmente dedicado a la celebración litúrgica en honor de las Sagradas Reliquias de los Santos. Aunque no se trata de una festividad del calendario universal en el Misal romano de 1962, se difundió ampliamente en muchas diócesis, órdenes y congregaciones y consta en sus calendarios particulares, siendo celebrada con especial acompañamiento de festejos populares en no pocos lugares. Las conservación y veneración de reliquias es algo ínsito en la naturaleza humana, que desea conservar el recuerdo físico de los seres queridos (ya se trate de sus retratos, fotografías, prendas y pertenencias). El mismo nombre “reliquia” designa “lo que queda”, “lo que resta” de las personas amadas. Y como la gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona, así lo que es un sentimiento natural de amor hacia nuestros deudos, se convierte en un acto religioso referido a los que son nuestros parientes en la fe: los bienaventurados. Y ese acto, que consiste en conservar piadosamente y venerar sus reliquias, es muy útil y recomendable y enriquecedor de nuestra vida espiritual.
*

viernes, 4 de noviembre de 2011

SAN CARLOS BORROMEO.

Obispo y Confesor
n. 2 de octubre de 1538 en Arona (Milán), Italia;
† 3 de noviembre de 1584 en Milán, Italia

Patrono de obispos; catequistas; catecúmenos; seminaristas; directores espirituales. Protector contra las úlceras; cólicos; desórdenes intestinales; enfermedades del estómago.

SAN CARLOS BORROMEO, Obispo y Confesor

Conozco tus obras, y tu fe, y caridad,
y tus servicios y paciencia.
(Apocalipsis 2, 19)

San Carlos Borromeo, hijo de un senador de Milán y sobrino de Pío IV, cardenal y arzobispo de Milán a los 22 años de edad, consagrose a Dios desde su juventud. Distribuyó a los pobres el precio de un principado que había vendido y se expuso a la peste sirviendo a los atacados por ella; alimentó a tres mil pobres durante una época de hambre, vendiendo para ello su platería y sus muebles más preciosos. Todos los años se retiraba durante ocho días a un lugar solitario para hacer sus ejercicios espirituales. Murió vestido de cilicio en 1584, a la edad de 46 años.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE
SAN CARLOS BORROMEO

I. La caridad de San Carlos Borromeo se extendía a todas las necesidades temporales y espirituales de su diócesis. Fundó hospitales, colegios y seminarios; catequizaba y confesaba a los pobres. Y vosotros, hombres sin corazón, ¡no pensáis sino en vuestra propia ventaja! Hasta olvidáis a vuestras almas, para ocuparos únicamente de vuestros intereses temporales. ¿Por qué eres tan mezquino con los pobres? Sabe que las riquezas, que idolatras, no te harán dichoso sino cuando las desprecies y las des a los pobres por amor de Jesucristo. Las riquezas dejan pobres a los que las aman, hacen ricos y dichosos a los que las desprecian por Jesucristo (Guerrico).

II. El amor a la oración de tal modo unía a este prelado con Dios, que a veces se lo vio permanecer ocho horas seguidas en ella. Un día, un hombre perverso le lanzó un tiro de arcabuz mientras oraba; interrumpió su oración sólo para prohibir a sus servidores que persiguieran al criminal. ¡Cuán diferente a la vuestra es nuestra oración, oh gran santo! La menor cosa nos distrae. Obtenednos el espíritu de oración. Saber orar bien es saber vivir bien (San Agustín).

III. Tanto aborrecimiento tenía para consigo, como caridad para con el prójimo. Sus ayunos, sus disciplinas, sus peregrinaciones a pie, el cilicio que llevaba, hasta en su lecho de muerte, son otras tantas pruebas de su austeridad. ¿Cómo tratas a tu cuerpo? ¿Acaso tú no desprecias las mortificaciones que se imponía este prelado recargado de trabajos? ¡Ah! ¡teme no sea que ellas te acusen en el día del juicio final!

La caridad.
Orad por el Colegio de Cardenales.

ORACIÓN

Señor, guardad vuestra Iglesia con la protección continua de San Carlos, vuestro confesor y pontífice, y que la intercesión de este santo, a quien su solicitud pastoral condujo a la gloria eterna, para siempre nos haga fervorosos en vuestro amor. Por J. C. N. S.

Martirologio Romano (1956)
4 de noviembre

Fuentes:
- Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. - Tomo IV; Patron Saints Index.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Conmemoración de todos los fieles difuntos.

Después de regocijarse ayer con aquellos de sus hijos que han llegado a la gloria del cielo, ora hoy la Iglesia por aquellos otros que esperan, en los sufrimientos purificadores del purgatorio, el día en que podrán reunirse con la asamblea de los santos. Nunca como ahora se afirma en la liturgia de una manera tan impresionante la unidad misteriosa que existe entre la Iglesia triunfante y la Iglesia militante y la Iglesia purgante; y nunca tampoco se cumple de una manera tan palpable el doble deber de caridad y de justicia, que se deduce para cada uno de los cristianos de su incorporación al cuerpo místico de Cristo. En virtud del dogma tan consolador de la Comunión de los santos, pueden aplicarse a los unos los méritos y sufrimientos de los otros por la oración de la Iglesia, quien, mediante la santa misa, las indulgencias, las limosnas y los sacrificios de sus hijos, ofrece a Dios los méritos sobrenaturales de Cristo y de sus miembros.
La celebración de la santa misa, sacrificio del calvario renovado en nuestros altares, ha sido siempre para la Iglesia el medio principal de cumplir con respecto a los difuntos la gran ley de la caridad cristiana. Desde el siglo V encontramos ya misas de difuntos. Pero es a san Olidón, cuarto abad de Cluny, a quien se debe esta conmemoración general de todos los fieles difuntos. Él la instituyó en 998 y la hizo celebrar el día siguiente a la fiesta de Todos los Santos. Muy pronto se extendió la costumbre a toda la Iglesia.
Todos los días, en el corazón mismo del Canon de la misa, en un memento especial en que se evoca el recuerdo de los que han dormido en el Señor, suplica a Dios el sacerdote conceda a los difuntos la mansión de la felicidad, de la luz y de la paz. No hay, pues, misa alguna en que no ore por ellos la Iglesia. Mas hoy su pensamiento los recuerda de una manera especial, con la preocupación maternal de no dejar alma alguna del purgatorio sin socorros espirituales y de agruparlos a todos en una misma plegaria. Por un privilegio que el Papa Benedicto XV ha extendido a los sacerdotes del mundo entero, puede cada uno de ellos celebrar hoy tres misas: la Iglesia multiplica, para liberar a las almas del purgatorio, la ofrenda del sacrificio de Cristo, del que saca continuamente, para todos los suyos, frutos infinitos de redención.
*
*

martes, 1 de noviembre de 2011

Adviento.

“Excita, quaesumus, Dómine, poténtiam team, et venit…” (“Demuestra, Señor, tu poder y ven…”), reza el sacerdote en la oración colecta de este Primer Domingo de Adviento, pues toda la Misa de este día nos dispone a este advenimiento de misericordia y de justicia.
En el tiempo de Adviento la liturgia cotidiana nos irá recordando la necesidad imperiosa que tenemos de preparar nuestra alma para ir al encuentro del Señor en la celebración de la Navidad, y para que, además, “con el recuerdo de la primera venida de Dios hecho hombre al mundo, estemos atentos a esas otras venidas de Dios, al final de la vida de cada uno y al final de los tiempos. Por eso, el Adviento es tiempo de preparación y esperanza”.
Adviento es un tiempo propicio para nuestra propia conversión y la de los demás, es un tiempo de penitencia, para que con el auxilio del Señor nos vayamos despojando de todos aquellos lastres que nos impiden acercarnos al pesebre de Belén; adviento es un tiempo para que vayamos apartando los obstáculos que enturbian nuestra mirada y nos incapacitan ver la luz que emana de la cuna del Niño Dios. Por eso, San Josemaría decía que era necesario echarse el colirio espiritual en nuestros ojos para ver al Señor que viene. El mismo San Josemaría exhortaba en uno de sus sermones: “Señor, indícame tus caminos, enséñame tus sendas. Pedimos al Señor que nos guíe, que nos muestre sus pisadas, para que podamos dirigirnos a la plenitud de sus mandamientos, que es la caridad”.
Adviento es, además, un tiempo de oración, pues al Señor se le encuentra en el trato amoroso con El; nuestro anhelo más profundo debe ser alma de oración para estar continuamente con el Señor Jesús. El Adviento debe llevarnos a descubrir que “en los ratos dedicados expresamente a ese coloquio con el Señor, el corazón se explaya, la voluntad se fortalece, la inteligencia –ayudada por la gracia- penetra, de realidades sobrenaturales, las realidades humanas”.
Adviento es un tiempo litúrgico en que se nos llama a estar despiertos, con ánimo, con nuevos bríos y con un espíritu nuevo; por eso, el apóstol San Pablo nos advierte en la epístola de la Misa: “Abjiciámus ergo opera tenebrárum, et induámur arma lucis” (Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos de las armas de la luz)”. El Adviento como la hora del despertar para vestirnos de las armas de la luz, nos lleva a desear la santidad de vida y a apartarnos de todas aquellas obras que son propias de los hijos de las tinieblas, de aquellos que aborrecen de la única Luz verdadera, Nuestro Señor Jesucristo, nacido pobre y humilde en Belén del seno purísimo de María Santísima.
“Hermanos –nos dice San Bernardo-, a vosotros, como a los niños, Dios revela lo que ha ocultado a los sabios y entendidos: los auténticos caminos de la salvación. Meditad en ellos con suma atención. Profundizad en el sentido de este Adviento. Y, sobre todo, fijaos quién es el que viene, de dónde viene y a dónde viene; para qué, cuándo y por dónde viene. Tal curiosidad es buena. La Iglesia universal no celebraría con tanta devoción este Adviento si no contuviera algún gran misterio”.“…et leváte cápita vestra: quóniam appropínquat redéptio vestra” (…”y levantad vuestras cabezas porque se acerca vuestra redención”), nos dice el Divino Maestro en el Evangelio de hoy. Pidámosle a Nuestra Señora del Adviento, Santa María, que nos ayude a disponer nuestra alma para que la llegada del Señor no nos encuentre dispersos en otras cosas, que tienen poca o nada importancia ante Jesús.

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS.


Evangelio.- Mat 5, 1-12. He aquí delineado por el mismo Cristo el ideal de la perfección cristiana. Dejándose conducir por la gracia de Dios según este ideal es como se camina hacia el cielo.
En aquel tiempo: Viendo Jesús a las turbas, subióse a un monte y como se hubo sentado, se le acercaron sus discípulos. Abriendo entonces su boca, les enseñaba diciendo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los manos, porque ellos poseerán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que hacen obra de paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os ultrajen y os persigan y digan todo mal contra vosotros por mi causa. Gozaos entonces y alborozaos, porque es grande vuestra recompensa en los cielos.
*

domingo, 30 de octubre de 2011

Fiesta de Cristo Rey.

*
"Ecce homo": adoremos en este hombre de manos encadenadas al Señor omnipotente, Rey de cielos y tierra.
*
Evangelio: Juan 18, 33-37
*
E
N aquel tiempo: Dijo Pilatos a Jesús:
¿Eres tú el Rey de los judíos?
Respondió Jesús: ¿Dices tú eso por
cuenta propia, te lo han dicho otros de
Mí? Replicó Pilatos: ¿Qué? ¿acaso soy
yo judío? Tu nación y los Pontífices te
han entregado a mí; ¿qué has hecho?
Respondió Jesús: Mi reino no es de
este mundo;
si de este mundo fuese mi
reino, mis vasallos me habrían
defendido para que no cayese
en manos de los
judíos; pero mi reino
no es de aquí. Replicóle Pilatos:
¿Con que tú eres rey?
Respondió Jesús: Tú lo dices: Yo soy
Rey. Yo para esto nací, y para esto
vine al mundo, para dar testimonio de la
verdad; todo aquel que pertenece a la
verdad escucha mi voz.
*

sábado, 29 de octubre de 2011

ORACIÓN A JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ.

¿De qué trabajos puedo quejarme, oh Jesús dulcísimo, cuando os contemplo clavado en la cruz, desamparado de vuestro Padre celestial, padeciendo la más cruel sed y agonía por mi amor? ¿Cómo no esperaré cuando por todas esas llagas abiertas, como por otras tantas bocas o volcanes de amor, pedís misericordia y perdón? Sí; aliéntate, pecador; pronto está Dios a borrar culpas pasadas; alentaos también vosotras, Almas benditas del Purgatorio; ya se acerca la hora de vuestro rescate y de vuestra libertad. Mañana, con las comuniones que se os ofrecerán, será el dichoso día de vuestra redención. ¡Oh! haced que así sea, dulcísimo Jesús, moved el corazón de estos fieles para que no nieguen este sufragio a las Ánimas, apagad la sed ardentísima que esas Almas tienen de veros, de gozaros, de reinar con Vos y bendeciros por siglos infinitos. Amén. Diremos cinco Padre nuestros, cinco Ave Marías y un Gloria Patri para alcanzar esta gracia del Señor.

viernes, 28 de octubre de 2011

Una Voce Cuba.

Nuestra Organización tiene como principales fines :

Preservar y fomentar la Tradición Litúrgica y Doctrinal de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, gobernada por SS. Benedicto XVI; Pontífice felizmente reinante, cuya expresión más excelsa y perfecta es la celebración del Santo Sacrificio de la Misa, según la Forma Extraordinaria del Rito Romano o de San Gregorio Magno, que data de los mismos orígenes del cristianismo, bien atestiguado en el Canon Romano y codificada a perpetuidad para todos los tiempos por San Pío V en el Año del Señor 1570; así como todos aquellos actos litúrgicos en los que se expresa la mencionada tradición, todo ello encaminado a asegurar que la liturgia latina de la Santa Iglesia se realice con la mayor dignidad, solemnidad y grandeza posible,

cual es debido a la Augusta y Sempiterna Trinidad, a los sacrosantos misterios que conmemora y corresponde al culto católico. Para que al participar, los fieles cristianos en la celebración de los misterios de nuestra fe, obtengan mayor aprovechamiento espiritual en beneficio de la salvación de sus almas, y todo ello finalmente redunde en la mayor gloria de Dios, honra de su Madre Santísima, la Bienaventurada y Siempre Virgen María, exaltación de la Santa Fe Católica y destrucción de todos sus enemigos.

Una Voce Cuba acepta el carácter vinculante del Concilio Vaticano II, y bajo el amparo de Ntra. Sra. de Fátima, promueve la Tradición Católica en comunión con el Supremo Pastor y los Obispos a él unidos, a partir de las letras apostólicas contenidas en el Mutuo Propio “Summorum Pontificum”. Su apostolado tiene como objetivo común que la gente crea en Cristo, sea bautizada y participe en las celebraciones litúrgicas, sobre todo en el sacrificio de la Misa.

Al congregar a los fieles católicos amantes de la Sagrada Tradición , de todo el país, se atiene con firmeza a todo lo que ha creído y practicado en la fe, las costumbres, el culto, la enseñanza del catecismo, la constitución del sacerdocio y la institución de la Iglesia, por la Iglesia de siempre y codificado en los diferentes libros publicados y aprobados por el magisterio infalible.

Deseamos vivamente y esperamos que la luz de la Tradición Católica disipe las tinieblas que en los últimos años vienen oscureciendo y amenazando con grave peligro el cielo de la Iglesia y del mundo.

Nos duele el catolicismo, la fe grande y universal. No defenderle y propagarle sería consentir a una muerte que rechazamos. Porque no hay nada mas hermoso, verdadero y necesario que el.

Así lo esperamos alcanzar con la ayuda del cielo, por medio de la intercesión de nuestros santos patrones y de todos aquellos hombres y mujeres que nos han precedido en esta obra y que ya han partido de este mundo, en unión de nuestros amigos, bienhechores y benefactores. Así sea.

*

PAGINA WEB

*

Enlace

jueves, 27 de octubre de 2011

ORACIÓN A JESÚS TRATADO COMO LOCO Y PROPUESTO A BARRABÁS.

¿Qué decíais, oh Ángeles del cielo, cuando visteis a la Majestad y Sabiduría infinita tan vilmente despreciada en casa de Herodes y en el pretorio de Pilatos? ¿Cómo? ¡Vos, oh Jesús mío, vestido de ropa blanca y tenido por loco! ¡Vos, Rey de cielos y tierra, conducido así por las calles de Jerusalén, cargado de oprobios e ignominias! ¡Vos, el Hijo de Dios, pospuesto al más vil facineroso! Pero ¡ay de mí! ¡yo también os he tratado de necio, prefiriendo las locas máximas del mundo a vuestra ley sapientísima! ¡Yo también ingrato os he abandonado y pospuesto a un vil interés, a un sucio deleite, a un puntillo de honra por un miserable ¡qué dirán! ¡Ay!, merecía estar por siempre privado de vuestra presencia amabilísima; pero, ya que por mí sufristeis escarnios tan crueles, tened compasión de mí y de las pobres Ánimas del Purgatorio. Sí, Jesús mío; por esas vuestras ignominias curad mi loca vanidad y soberbia; por aquel grito tremendo que oísteis en casa del juez, gritando todos a una voz: Crucificadle, crucificadle, haced que yo crucifique mis pasiones, para que, junto con las Ánimas del Purgatorio, logre un día alabaros eternamente en la gloria. Amén. Para más obligaros, os saludamos con cinco Padre nuestros, cinco Ave Marías y un Gloria Patri.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Ante el Altar.

Señor, ¿me reconoces? Soy el viejo habitante
del valle de las sombras que hoy se vuelve a la luz.
Me he propuesto seguirte de ahora en adelante,
pienso unirme a Tu vida como el clavo a la cruz.

Vengo a rozar la orla de Tu túnica blanca
con mis manos culpables de pecado y de ausencia.
Por tu misericordia, renuévame y arranca
la cizaña que encuentres prendida a mi conciencia.

Señor, ¿me reconoces? Debajo de esta costra
de polvo y de cenizas, hoy se rebela un muerto
que, hastiado ya de huesos y gusanos, se postra
como Tú te postraste de noche en aquel huerto.

Te encomiendo mi vida. Te entrego mi pasado.
Dispón de mi presente para que en el futuro
llegue a la puerta estrecha humilde y consagrado,
no apóstata y rebelde, no réprobo y oscuro.

Sé que me reconoces. Puedes verme por dentro.
Tú penetras las almas cual la luz al cristal.
Por fin todas mis cosas giran en torno al centro.
Por fin hallo el descanso. Por fin vuelvo a ser sal.

Jorge Antonio Doré

martes, 25 de octubre de 2011

Administración Apostólica Personal de San Juan María Vianney


"El sacerdote solo será entendido en el Cielo".
+
"Consideradlo, hijos míos: el tesoro del hombre cristiano no está en la tierra, sino en el Cielo. Por esto, nuestro pensamiento debe estar siempre orientado hacia allí donde está nuestro tesoro".
La Administración Apostólica San Juan María Vianney fue establecida el 18 de enero de 2002 por el Papa Juan Pablo II. Fue erigida como iglesia particular para la atención espiritual de los fieles vinculados a la Forma Extraordinaria del Rito Romano, pertenecientes a la Diócesis de Campos (Brasil). La Administración está gobernada por un obispo, Msr Fernando Areas Rifan, con el que colaboran más de cuarenta sacerdotes, y cuenta con más de quince parroquias, numerosas capillas, escuelas católicas, obras de caridad, etc. También cuenta con un floreciente seminario, y la colaboración de varios Institutos Religiosos surgidos en la Administración.
*